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El Policía que se quedó con un centenar de armas de ETA será juzgado en abril

El policía francés que se quedó con más de un centenar de armas de ETA tras la jornada de desarme del 8 de abril de 2017 ejerció en Euskal Herria y después en Montpellier. Fue desde ese último destino desde el que transportó en una camioneta esos materiales, que almacenó ilegamente en Arras. Tras declararse culpable, comparecerá en proceso en abril. El agente está de baja y ha sido apartado de de sus funciones.

Policía franceses recuperan armas de ETA en Senpere, durante la jornada de desarme del 8 de abril de 2017. (Bob EDME)

La información publicada, en la tarde del jueves, por el semanario "Le Point" dejaba en evidencia que la Policía francesa no veló adecuadamente por los arsenales de los que ETA se desprendió, con ayuda de la sociedad civil de Ipar Euskal Herria, en la histórica jornada del 8 de abril de 2017 en Baiona.

Poco a poco empiezan a conocerse más detalles de la sorprendente negligencia que permitió a varios agentes hacerse con alrededor de un centenar de armas y municiones y almacenarlas ilegalmente, al parecer guiados por «su pasión por las armas».

Hoy se ha sabido que el principal implicado en esos graves hechos tenía labores de responsabilidad en el centro de neutralización de explosivos de Arras, localidad cercana a la frontera belga y en la que fue descubierto el «zulo policial».

Este agente había ejercido antes en Montpellier y, tras ser trasladado a la localidad norteña francesa, no dudó en meter esas armas en su furgoneta y llevárselas a su nuevo destino, según ha revelado la investigación abierta en Lille a raíz de una denuncia anónima relativa al almacenado irregular de explosivos, y de la que daba cuenta ayer la emisora France Bleu.

No obstante, la emisora pública francesa, en informaciones precedentes, apuntaba a que lo que habría permido llegar hasta él sería el hecho de que también hubiera estado destinado antes en Euskal Herria.

El agente se declara culpable

Tras aceptar su responsabilidad en los hechos y asumir la acusación de desvío (robo) de materiales precintados, el responsable artificiero ha sido citado, por un procedimiento especial de reconocimiento de culpabilidad, para el mes de abril, según ha confirmado la Prefectura de Arras.

El agente se encuentra de baja desde que se pusiera en marcha la investigación, en setiembre pasado. No obstante también ha sido apartado de oficio de sus funciones.

En declaraciones a distintos medios franceses, el prefecto de Arras, André Lourdelle, trataba de quitar hierro al asunto al asegurar que «se trataba de armas que habían sido desmontadas, y estaban fuera de uso».

De ahí que, al haberse acogido al procedimiento de asunción previa de la culpabilidad, el agente vaya a ser acusado de desvío de armamento precintado y no de tráfico de armas.

En todo caso, el policía, al que su abogado presenta como «un coleccionista», nutrió su arsenal particular de un generoso lote de armas que pasaron a ser responsabilidad de la Policía francesa tras el desarme de ETA. La información de ‘Le Point’ cita pistolas Magnum 357, subfusiles M4 y hasta un fusil Kalashnikov, municiones y cerca de 80 detonadores.