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El PNV matiza su valoración de fracaso de la huelga y EP vio izquierda contra izquierda

«Igual no ha sido un fracaso total pero sí un éxito escaso», ha dicho esta mañana el parlamentario del PNV Luis Javier Telleria, matizando la valoración de la huelga general que hizo el EBB ese día. En Radio Euskadi ha sobresalido también la opinión de EP, que cree que la convocatoria pretendía «desgastarle».

Masiva movilización en Bilbo durante el 30E. (Marisol RAMIREZ | FOKU)

Parlamentarios de PNV, PSE, Elkarrekin Podemos y PP en Gasteiz han insistido en atribuir carácter «preelectoral» y político a la huelga general del pasado jueves, mientras EH Bildu ha destacado el «éxito rotundo» del paro y ha acusado a la formación jeltzale de ser «un piquete antihuelguístico» alineado «al 100 por 100 con la patronal».

En la tertulia de parlamentarios de Radio Euskadi, el representante del PNV Luis Javier Telleria ha señalado que las demandas de la huelga general pueden ser «razonables y dignas» pero la huelga «no es un método para reivindicar en estos momentos porque parece simbolizar una crispación social que no existe, que no es real».

Por ello, cree que el 30-E «fue una acción preelectoral política» y ha indicado que «a lo mejor no ha sido un fracaso total pero sí un éxito escaso, para que se queden más tranquilos». «Fracaso absoluto» fue el término exacto empleado en su valoración en la tarde del jueves por el PNV.

«Probablemente todo el mundo sabe o intuye que se puedan adelantar las elecciones y todo esto es un movimiento de campaña electoral, tiene más pinta de eso que de una reivindicación real», ha añadido Telleria.

Asimismo, ha asegurado que las demandas de la huelga eran «básicamente para la administración central», que son las que cree que tienen esas competencias, pero «la huelga se ha hecho en Euskadi» y en también en Nafarroa, donde, según ha apuntado, EH Bildu ha firmado un acuerdo presupuestario con el Gobierno de María Chivite.

EH Bildu: «El sol no se tapa con un dedo»

El parlamentario de EH Bildu Iker Casanova ha considerado un «disparate» afirmar que la huelga ha sido un fracaso, como también lo sería decir que ha sido un «éxito al 100 por 100». A su juicio, en las circunstancias en que se ha desarrollado ha sido un «éxito rotundo con una afectación importante a la normal marcha de la economía» y unas movilizaciones «espectaculares».

«El sol no se puede tapar con un dedo y cientos de miles de personas participaron en la huelga. La realidad es incuestionable. La prueba es el emplazamiento de LAB ya que si alguien se da un castañazo no va a volver al cabo de dos meses, pero esto va a volver», ha vaticinado.

Tras advertir de que Euskal Herria sufre problemas y se da «una tremenda crisis de desigualdad», ha asegurado que hay miedo en los sectores económicos a que en el ámbito social «cuaje un ciclo movilizatorio similar al de los pensionistas o el movimiento feminista» y ha advertido de que la huelga ha sido «un primer paso en este sentido».

Asimismo, ha acusado al PNV de haberse convertido en un partido «cada vez mas escorado a la derecha» y que ejerce como «portavoz de la patronal, un piquete antihuelguístico». «Al PNV el derecho a decidir y el avance en el ámbito del autogobierno se le está cayendo y queda desnudo un partido de derecha tradicional alineado al 100 por 100 con la patronal», ha añadido Casanova.

Elkarrekin Podemos: «Suma cero en la izquierda»

Por su parte, el parlamentario de Elkarrekin Podemos José Ramón Becerra ha indicado que una huelga general es contra un gobierno y, en este sentido, ha aludido al hecho de que se haga esta convocatoria cuando se ha conformado en el Estado un Ejecutivo progresista y apenas «lleva 20 días trabajando» o cuando se acaba de cerrar en Nafarroa un acuerdo presupuestario con EH Bildu.

Por ello, cree que esta huelga «política» buscaba «desgastar a ciertas opciones de izquierda en favor de otras opciones de izquierda» y considera «un error» hacer esta convocatoria con este «poso electoral o preelectoral».

Becerra ha apuntado que «lo único» que se hace es un «trasvase de votos en la izquierda» que es un «juego de suma cero» porque todas las opciones de izquierda son necesarias para «revertir» determinadas medidas en materia de medidas o de derechos sociales.

Por otra parte, ha calificado de «absolutamente irresponsable» que la secretaria general de LAB, Garbiñe Aranburu, diera un «ultimátum de dos meses» para cumplir las demandas cuando en ese plazo «no se habrán cumplido ni los 100 días de tregua que se le dan a cualquier gobierno».

PSE: «Acto de precampaña»

Por su parte, el parlamentario del PSE Eneko Andueza ha señalado que él no calificaría la jornada del jueves como «huelga, sino como un acto de precampaña teledirigido por unos movimientos y un partido».

«Una huelga general es un éxito cuando suscita cierta unanimidad y en lo político EH Bildu se quedó solo mientras que en lo sindical lo secundaron solo los sindicatos nacionalistas», ha añadido.

«No niego que las movilizaciones fueron amplias pero la huelga no lo fue ya que Euskadi funcionó de manera regular. El comercio y la hostelería no cerró y la mayoría de quien lo hizo fue por los piquetes», ha dicho Andueza.

Por su parte, el portavoz parlamentario del PP en Gaseiz, Carmelo Barrio, ha afirmado que esta huelga ha supuesto «una imagen de retroceso del país» y no ha tenido «ningún beneficio». En su opinión, además, «pensionistas y estudiantes han sido utilizados».