Urkullu, más abierto a Arriola consejero que a Mendia vicelehendakari
Las negociaciones para el Gobierno de coalición PNV-PSE siguen en secreto absoluto para investir a Urkullu en dos semanas desde hoy. En la definición del equipo hay varias patatas calientes, pero sobre todo las dos del PSE: Idoia Mendia y Patxi López.
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La falta de presencia pública de los líderes políticos en agosto está haciendo más secreta aún la negociación entre PNV y PSE para la reedición del Gobierno de coalición en Lakua. No hay duda de que el desenlace será la tercera investidura de Iñigo Urkullu en justo catorce días desde hoy, el 3 de setiembre. Tampoco de que el acuerdo programático se cerrará sin demasiadas dificultades, dado que la gestión entre las dos formaciones ya está muy engrasada tanto en esta institución como en el resto que comparten, sin olvidar la buena sintonía entre el PNV y el Gobierno Sánchez. Pero sí hay un campo de batalla principal: el reparto de cargos en el Ejecutivo.
El PSE, necesitado de proyectar un mayor peso dentro de ese gobierno, tiene dos cartas que jugar, una a la ofensiva y otra a la defensiva. La primera es elevar a su secretaria general, Idoia Mendia, a vicelehendakari, un cargo que nunca ha existido en los organigramas de Urkullu aunque sí en los de Ibarretxe. La segunda es lograr que continúe en el Ejecutivo otro peso pesado del partido, Iñaki Arriola, cuya gestión en Medio Ambiente está marcada por la catástrofe de Zaldibar. Obviamente, puestos a elegir, al PSE le interesa más lo primero que lo segundo. Pero no a Urkullu.
Tanto las filtraciones que se vienen produciendo como la posición adoptada por el PSE en esa negociación confirman que el lehendakari está más abierto a seguir con Arriola de consejero que a dar cabida a Mendia como «número dos». El PSE, de hecho, ha evitado verbalizar públicamente esta demanda de una vicepresidencia, a sabiendas de que el lehendakari no está por la labor de tener a alguien que le haga cierta sombra, aunque sí la ha sondeado en las conversaciones bilaterales.
Una solución de compromiso sería devolver a Mendia al Ejecutivo, en el que ya estuvo con Patxi López (2009-2012), con atribuciones importantes pero sin llegar a vicelehendakari. Entonces fue consejera de Justicia, desde donde impulsó el primer decreto de reconocimiento y reparación de víctimas de violencia del Estado. Pero ello no satisfará en absoluto a dirigentes como Odón Elorza que entienden que el PSE está absolutamente difuminado bajo el PNV en este tipo de coaliciones, no solo en Lakua.
Arriola, en el ojo del huracán de Zaldibar
Si Iñigo Urkullu lleva hasta el final su rechazo a ceder algo de peso, la opción de evitar un segundo «desplante» al PSE en el caso de Iñaki Arriola cobra fuerza. Y eso que a todas luces la continuidad del exalcalde de Eibar en el Gobierno es una bomba de relojería por el escándalo judicializado de Zaldibar. Las representaciones jurídicas de las familias de Sololuze y Beltrán tienen claro que Lakua es corresponsable de la tragedia, junto a Verter Recycling, por la falta de control que dejó reventar el vertedero.
Aunque de momento solo hayan sido imputados los responsables de la empresa, la investigación en el Juzgado de Durango únicamente acaba de empezar. En las explicaciones de Arriola hay algunos elementos que siembran interrogantes de hasta qué punto Medio Ambiente desconocía los riesgos de derrumbe, como la reunión del 21 de enero (apenas 16 días antes) en que Verter entregó al Departamento un informe de estabilidad. Y de lo que no hay ninguna duda es de que Medio Ambiente tenía los datos fehacientes de la sobreexplotación, sabía que una instalación prevista para 30 años se había colmatado en 10. Tampoco es una incógnita, el propio consejero lo ha reconocido, que Arriola era amigo («tomaba café») con José Ignacio Barinaga, el propietario de Verter.
Los llamamientos a que Arriola no continúe, ni siquiera como parlamentario, han proliferado estas semanas desde entidades como Zaldibar Argitu o sindicatos. Que siguiera en Medio Ambiente supondría un plus de escarnio, pero dada su larguísima experiencia en todo tipo de cargos desde hace tres décadas Urkullu tiene margen para ubicarlo en otro puesto del organigrama. Entre 2009 y 2012 ya llevó Vivienda, Obras Públicas y Transportes.