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La fase II del Canal de Navarra se construirá mediante dos tuberías y un presupuesto de 220 millones

El Consejo de Administración de CANASA ha seleccionado la alternativa de la Segunda fase del Canal de Navarra para llevar «agua de calidad» a Erribera, que será mediante dos tuberías construidas simultáneamente, con un proyecto que tendrá un coste de 220 millones de euros. La presidenta de Nafarroa, María Chivite, ha respaldado el acuerdo.

El Canal de Navarra, a la altura de Gares. (Idoia ZABALETA / FOKU)

Descartada la construcción de un canal a cielo abierto y escogida la solución de una conducción en presión por sus ventajas técnicas, hidráulicas y de explotación, se han estudiado tres posibles alternativas para su ejecución, y finalmente CANASA ha seleccionado la propuesta que contempla la ejecución de dos tuberías construidas simultáneamente.

El conjunto de actuaciones incluye la construcción de una conducción de entre 70 y 80 kilómetros de longitud, que parte del canal actual en el término municipal de Pitillas y finaliza en Ablitas, cruzando los ríos Aragón, Ebro y Queiles, las Bardenas y las autopistas A-68 y AP-68.

Al respecto, Chivite ha recordado que el proyecto de la 2ª fase del Canal ha estado en la hoja de ruta de su Ejecutivo foral desde los inicios y ha valorado que el acuerdo «es un nuevo ejemplo de entendimiento y colaboración interinstitucional que nos va a posibilitar abastecer de agua de boca de calidad a más de 70.000 habitantes de la Ribera».

Además, ha defendido que permitirá «garantizar las necesidades de agua de riego e industrial, avanzando de este modo en el equilibrio territorial y en el desarrollo económico de la zona».

La lehendakari ha remarcado, también, que «este proyecto de la segunda fase del Canal de Navarra es susceptible de recibir ayudas del Plan de Reconstrucción Europeo», y ha incidido en su importancia de cara a adelantarse y poder mitigar posibles efectos del cambio climático, «uno de los mayores retos medioambientales».

El Gobierno apunta que, «con cierta frecuencia», se detectan «deficiencias» en la aptitud del agua suministrada para consumo humano en Erribera y que la misma viene derivada de «la mala calidad del agua de las fuentes de suministro provenientes del Ebro-Canal de Lodosa, canal Imperial y aguas de pozo».

Asimismo, ha subrayado que este proyecto de la II fase posibilitará la puesta en riego de hasta 21.522 hectáreas.

Una vez analizados aspectos como el impacto sobre el medio y el territorio, la viabilidad socioeconómica o la viabilidad técnica, se consideran como «mejores» alternativas las dos opciones relativas a la construcción de dos tuberías con o sin decalaje.

Para el Gobierno, esta solución presenta «destacadas ventajas» frente a la otra opción contemplada (dos tuberías con decalaje), en primer lugar porque «conlleva un desarrollo más rápido de toda la zona regable» de la segunda fase, al posibilitar, desde un inicio, la puesta en riego de hasta 21.522 hectáreas. De igual modo, el Ejecutivo argumenta que «construir dos conducciones de manera simultánea producirá una mayor garantía de suministro» ante posibles averías o mantenimiento, factor «muy importante» tanto en el caso de los riegos como en los abastecimientos.

Del mismo modo, defiende una «menor afección medioambiental y arqueológica» en el territorio al realizarse «una única intervención» en el mismo. De igual modo, los trabajos de recuperación paisajista y medioambiental serán «más acotados» en el tiempo.