Las vacunas hacen barrera y evitan un repunte de contagios como los anteriores
A diferencia de lo que ha venido ocurriendo desde setiembre, al estancamiento detectado hace dos semanas no le ha seguido un aumento importante de los contagios, y la incidencia se ha mantenido a la baja en todos los herrialdes menos en Araba. La incidencia entre mayores de 65 años está en mínimos.
El 22 de mayo informamos en estas páginas de que la mejora en la afección del covid iniciada en abril se había estancado, y recordábamos que a una situación así siempre le había seguido una nueva ola, señalando que estaba por ver si en esta ocasión el efecto de la vacunación podría impedirlo. En función de lo que ha ocurrido en estas dos semanas, parece que sí ha podido.
Lo cierto es que, primero en Araba y Nafarroa, y luego en Gipuzkoa, la incidencia comenzó a subir en la última semana de mayo, tal como apuntaban los datos publicados el 22, y en Bizkaia también se produjo un leve rebote el último día de ese mes. Sin embargo, ese incremento ha sido muy pequeño comparado con el de anteriores ocasiones, y en este momento solo Araba tiene peores datos epidemiológicos que los que tenía aquel día.
En concreto, en ese herrialde la incidencia acumulada en catorce días es de 155 casos por cien mil habitantes, frente a los 124 de entonces. Por contra, en Nafarroa ha caído de 155 a 134; ha bajado aún más en Gipuzkoa, de 262 a 202; y en Bizkaia la mejora ha seguido a bastante buen ritmo, pasando de 276 a 198.
La razón de tasas, inferior a 1
Además de los datos diarios de contagios, que este domingo han alcanzado el punto más bajo en diez meses, con 220 nuevos casos en Hego Euskal Herria, el efecto de las vacunas a la hora de frenar la expansión del virus puede verse muy bien en el gráfico de Osakidetza sobre la evolución de la razón de tasas que reproducimos en esta página.
Como se aprecia en la imagen, en las anteriores olas la razón de tasas, que compara la incidencia acumulada en 14 días con la que había una semana antes, se mantuvo claramente por encima de 1 durante varias semanas, antes de empezar a bajar a causa del endurecimiento de las medidas. Ese dato indicaba que la incidencia acumulada estuvo creciendo durante todo ese tiempo.
Desde setiembre de 2020, este parámetro se había comportado siempre de igual forma, con picos –1,49 en octubre, 1,41 en enero y 1,26 en abril– y valles –0,69 en noviembre, 0,71 en febrero y 0,71 en mayo– en función del endurecimiento o de la relajación de las medidas preventivas.
Pero en esta ocasión, después de tocar suelo el 19 de mayo y empezar a subir otra vez, la razón de tasas no ha llegado a superar el listón de 1. De hecho, la incidencia acumulada en la CAV solo ha crecido un par de veces en este tiempo para volver a caer en los últimos días, y en el informe de ayer ya estaba en 195 casos por cien mil habitantes.
Puede decirse, por tanto, que las vacunas han achicado espacio al virus, impidiéndole repetir la secuencia de las anteriores oleadas, a pesar de que las medidas de prevención se han relajado. Hace casi un mes que decayó el estado de alarma y se levantaron muchas de las restricciones en vigor, un margen de tiempo que en otras circunstancias habría sido suficiente para que los contagios hubieran aumentado.
Que las vacunas han jugado un papel decisivo en esta mejor evolución queda de manifiesto en la incidencia que muestran los grupos de edad en los que la inmunización prácticamente se ha completado. La incidencia acumulada entre las personas mayores de 65 años es de 54 casos por cien mil habitantes, y ya están por debajo de 60 entre los mayores de 80 años –58 casos por cien mil habitantes– como quienes están en la franja entre 65 y 79 años. Estos, con 52 casos por cien mil habitantes, se han situado por primera vez como el grupo con menor afección. Su tasa es cuatro veces inferior a la incidencia del conjunto de la población de la CAV.
En Nafarroa, la evolución es similar, y según el último boletín epidemiológico, la incidencia semanal entre mayores de 75 años es de 13 casos por cien mil habitantes. Con todo, el Instituto de Salud Pública y Laboral advierte en ese informe de que todavía no son descartables nuevas ondas epidémicas.
Por tanto, aunque los datos muestran un futuro más halagüeño, el presente sigue exigiendo rigor en las medidas de prevención.