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Urkullu afronta un curso tormentoso con necesidad de acuerdos

Iñigo Urkullu, en su discurso de inicio de curso gubernamental en Miramar. (Gotzon ARANBURU | FOKU)

Pese a tener menos votos que nunca, las elecciones de julio de 2020 le dieron a Iñigo Urkullu y a la coalición PNV-PSE una mayoría absoluta que convirtieron en Gobierno hace dos años. Inicialmente se les subió a la cabeza y decidieron hacer de su capa un sayo. Pero las denuncias constantes de gobernar con el rodillo le hicieron descender un peldaño de su olimpo particular y comenzar a buscar varios acuerdos a distintas bandas con la oposición. 

Pero como la corriente eléctrica, la tendencia a la búsqueda de consensos del Gobierno de Urkullu es alterna. Sirve para la negociación de algunas leyes, pero en ámbitos como la lucha contra la pandemia y ahora contra la crisis ahondada por la guerra, practica una cogobernanza de Juan Palomo. Sabin Etxea simula acuerdos con las diputaciones, ayuntamientos de las capitales y Eudel, en las que manda la coalición PNV-PSE, o sea, donde dominan los jeltzales y a los de Eneko Andueza se les permite salpimentar el plato ya cocinado, como pudo verse en la reciente decisión de deflactar los impuestos.

Vaticinio de «tormenta»

En el arranque de su curso gubernamental, que suele celebrar el último martes de agosto en el Palacio de Miramar de Donostia, el lehendakari vaticinó que la CAV deberá «volver a superar una tormenta», para lo que aseguró que dispone «bases sólidas».

Poco después, el coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, le respondió que esa tormenta no es un fenómeno meteorológico, sino una consecuencia de que «las élites políticas mundiales han querido alargar la guerra por su propio interés».

Así que las próximas semanas estarán marcadas por las medidas que se adopten para dar respuesta a la crisis. Hasta la fecha, las instituciones de la CAV han optado por medidas paliativas subsidiarias de las que decide Pedro Sánchez, y no se ve en el horizonte que Iñigo Urkullu vaya a buscar acuerdos con la primera fuerza de la oposición, EH Bildu, que hoy por hoy y en esta materia, parece tener más influencia en el Congreso de los Diputados con 5 escaños de 365, que en el Parlamento de Gasteiz, con 21 de 75.

Calendario legislativo

Más posibilidades de acuerdo hay en la negociación de las leyes que deberán debatirse en el Parlamento en los próximos meses. El Gobierno de Lakua acaba de remitir esta semana a la Cámara una corrección de su calendario legislativo. En lo que queda de legislatura habrá que afrontar la ley de Salud pública, la de reforma de la RGI y la de Educación, además de los próximos presupuestos para 2023.

Fin de curso electoral. Lo que no cabe olvidar es que el curso que arrancará oficialmente el 22 de este mes con el Pleno de Política General, acaba en mayo con elecciones forales y municipales, lo que tendrá enorme influencia durante todos estos meses pero, sobre todo, a partir de que el calendario cambie de año.

Estos comicios son, sobre todo, un duelo entre el PNV, partido que concentra el poder institucional en este momento, y EH Bildu, que es la formación con mayor número de concejales en Euskal Herria. Las miradas están puestas en lo que ocurra en Gipuzkoa y también en otros puntos como Gasteiz, donde las encuestas hablan de un empate, y el conjunto de Araba.

Hablamos por tanto de un curso tormentoso, por delante y por detrás.