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Xabi Alonso busca encontrar la receta adecuada en Leverkusen

Bayer Leverkusen se decidió por Xabi Alonso para levantar el vuelo después de la sustición de Gerardo Seoane. El técnico gallego logró la pasada campaña un meritorio tercer puesto en la Bundesliga pero no terminaba de arrancar en la actual no terminaba. Esta noche se enfrenta al Atlético de Madrid.

Xabi Alonso dirige un entrenamiento del Bayer Leverkusen. (BAYER LEVERKUSEN)

El pasado 5 de octubre, el Bayer anunció la contratación del tolosarra como nuevo técnico en sustitución del suizo Gerardo Seoane. Las derrotas encajadas en casa ante Augsburgo, Hoffenfeim y Friburgo, la goleada recibida en el Allianz Arena ante el Bayern (4-0) y los tropiezos europeos en Brujas y Oporto resultaron determinantes para prescindir de los servicios del preparador de origen gallego. Un entrenador que había conseguido un más que meritorio tercer puesto la temporada pasada, pero que no obtuvo los resultados esperados en la copa y la Europa League.

El radar germano llevaba tiempo activado sobre Xabi Alonso. En otoño de 2019, según explicó Raphael Honigstein en The Athletic, pese a su nula experiencia en la élite, el Bayern de Múnich pensó en ficharlo para reemplazar a Niko Kovac. Posteriormente, en marzo de 2021, antes de lograr el ascenso a Segunda con el Sanse, otro gran conjunto teutón como el Borussia Monchengladbach trató de hacerse con sus servicios, pero Alonso rechazó la propuesta. Finalmente, tras dejar el filial realista el pasado verano, su teléfono no ha dejado de sonar hasta encontrar el destino definitivo: Leverkusen. El director deportivo Simon Rolfes y, el CEO de la entidad, Fernando Carro convencieron al guipuzcoano para tomar el mando de un conjunto que aspira a revertir la situación en la Bundesliga y seguir en Europa.

La fascinación del fútbol alemán por el tolosarra viene de su etapa como futbolista, en la que  ofreció sus últimas clases magistrales con la camiseta del Bayern. En su presentación ante los medios, pese a que contestó mayoritariamente en inglés, sus primeras intervenciones fueron en un alemán más que fluido. Era su tarjeta de visita ante los aficionados, la entidad, los jugadores y los periodistas. Una leyenda llegaba a Leverkusen y lo hacía con la mochila cargada de experiencias deportivas, pero también quería dejar constancia de sus capacidades persuasivas y liderazgo. Está listo para establecer un marco de comunicación directo con todos los estamentos que integran y rodean al club y puede hacerlo en alemán, español e inglés (junto con el euskara, obviamente). Y es que el conocimiento del idioma ha pasado a considerarse un elemento clave en las direcciones deportivas a la hora de abordar la contratación de un técnico.

Xabi Alonso, durante un partido de la Bundesliga. (BAYER LEVERKUSEN)

Otro aspecto que ha influido es la inteligencia táctica, lectura del juego y ascendencia con la que contaba Alonso durante su etapa como jugador. Una carrera en la que, además, tuvo la fortuna de haber sido dirigido, entre otros, por técnicos tan prestigiosos como Denoueix, Benítez, Aragonés, Del Bosque, Pellegrini, Mourinho, Ancelotti o Guardiola. Sin olvidar a su propio padre, Periko Alonso, que fuera entrenador del Eibar o la Real Sociedad. En la biografía de Xabi Alonso, además, figura otro punto destacable en su transición del césped al banquillo y es el haber compartido vestuario con algunos de los entrenadores más pujantes del fútbol vasco. En el juvenil del Antiguoko, por ejemplo, compartió equipo con Andoni Iraola, Mikel Arteta y Beñat San José, en la Real con Mikel Labaka o Bittor Alkiza, Junto a ello, en el Liverpool formó una dupla excepcional con Steven Gerrard, recientemente cesado en el Aston Villa, mientras que el Madrid coincidió con Raúl –ahora en el Castilla– y Fernando Gago, el actual director técnico de Racing de Avellaneda.

Su primera misión pasaba por recuperar la confianza y autoestima de un equipo construido para luchar por las primeras plazas y que, ahora mismo, roza los puestos de descenso. Las bajas de Adli, Aranguiz, Azmoun, Palacios y Wirtz –una de las grandes promesas del fútbol germano– también han lastrado sobremanera al rendimiento de la escuadra renana. Bajo la dirección de Alonso, el werkfel («el equipo de la compañía») sigue buscando el equilibrio, tratando de mejorar su eficiencia en ambas áreas. Los 29 tantos encajados en los 15 partidos de Bundesliga y Champions suponen una losa para un elenco que apenas ha marcado 18.

El inicio del tolosarra no pudo ser más esperanzador, ya que menos de 48 horas después de haber sido presentado oficialmente, el Bayer Leverkusen endosó un contundente 4 a 0 al Schalke 04. Los de Gelsenkirchen, colistas, están experimentando un duro regreso a la élite. La goleada aumentó las esperanzas de una hinchada rojinegra que cosechó un nuevo jarro de agua fría de forma casi de inmediato. Tres días después, en Champions, los alemanes recibieron un duro baño de realidad cayendo por 0 a 3 ante el Oporto en casa. La intervención del VAR, el penalti fallado por Demirbay y la pegada de los lusos fueron determinantes. Peor todavía fue el varapalo (5-1) encajado ante el Eintracht en Frankfurt. Pese a inquietar la meta del equipo rival, las transiciones en ataque de la escuadra dirigida por Glasner y los errores defensivos condenaron al cuadro de Leverkusen. En su cuarto encuentro, arañaron un empate en casa ante el Wolfsburgo de Kovac.

Condicionado por las bajas, el preparador vasco está tratando de construir un bloque reconocible, señalando al meta finés Hradecky y al delantero checo Patrik Schick como principales referencias del grupo. En defensa, el burkinés Tapsoda como central zurdo y el internacional alemán Jonathan Tah ocupan el eje, mientras que el inglés Fosu-Mensah es la tercera opción. En los laterales, Alonso ha optado por agitar el árbol. Por la derecha, el neerlandés Frimpong cuenta con una gran presencia y por la izquierda el ecuatoriano Piero Hinchapié es el titular habitualmente, un prometedor zaguero que también puede jugar de central. No obstante, aprovechando la ausencia de Frimpong, ha dado oportunidades al danés Sinkgraven y al marfilés Kossomou.

Xabi Alonso controla el balón durante un entrenamiento con el Bayer Leverkusen. (BAYER LEVERKUSEN)

En la medular, Robert Andrich y Demirbay son fijos en una propuesta mediatizada por las lesiones de Aranguiz, Palacios y Wirtz. De la mano del guipuzcoano, ha irrumpido el joven brasileño Paulinho, que llevaba sin jugar desde agosto. Un futbolista que también ha tenido un importante protagonismo en las redes sociales por su apoyo público Luiz Inacio Lula da Silva en su carrera hacia la presidencia de su país. Tanto que ha afeado públicamente a Neymar o Reinier por mostrar su adhesión al proyecto ultraconservador de Bolsonaro. En las bandas, por la derecha Diaby es la gran referencia, mientras que Hudson-Odoi –cedido por el Chelsea y con una carrera marcada por los problemas físicos– trata de volver a su nivel en la izquierda, para Amiri y Hlozek quedan roles muy secundarios. En el área, el hombre-gol es Patrik Schick.

Así las cosas, el werkfel llega a Madrid con la necesidad de conseguir el triunfo ante el Atlético, en un grupo en el que el Brujas ya se ha asegurado una plaza en los octavos de final de la Champions. Los tres puntos permitirían al conjunto alemán poder seguir soñando con pasar de ronda o, al menos, tener opciones de seguir compitiendo en la Europa League. En la Bundesliga, por su parte, tendrán que afrontar un calendario muy exigente hasta el parón mundialista con enfrentamientos ante RB Leipzig, Union Berlín, Colonia y Stuttgart. Unos choques para los que Xabi Alonso espera dar con la receta definitiva para revitalizar a su equipo.

El equipo de la farmacéutica, un histórico del fútbol alemán

A comienzos del siglo XX, en 1904, la compañía Bayer accedió a la petición realizada meses antes por 170 trabajadores de la empresa en pro de crear una estructura polideportiva. La idea inicial era que los propios empleados fueran los integrantes de los conjuntos atletismo, balompié, baloncesto, gimnasia, hockey o tenis. Un planteamiento que, obviamente, cambió con el paso del tiempo. Asimismo, desde 1999, cuenta con un departamento encargado únicamente de la sección futbolística. El hecho de formar parte del conglomerado de la empresa le exime de cumplir la regla «50+1» que rige el futbol alemán para evitar la llegada de grandes inversores o fondos que se hagan con el control total de los clubes.

Ubicada en la ribera oriental del rio Rin, Leverkusen es una ciudad con cerca de 165000 habitantes ubicada en el Estadio de Renania del Norte-Westfalia. A medio camino entre Colonia y Dusseldorff, su principal actividad económica está marcada por la industria química y farmacéutica, con Bayer como buque insignia. De hecho, algunos de los elementos más icónicos de la ciudad, junto a su castillo barroco o el jardín japonés del Neuland Park, están relacionados con la empresa: La torre, la pasarela iluminada, el museo industrial o las coquetas casas de los trabajadores construidas hace más de un siglo.

En cuanto al conjunto rojinegro, tras ascender a la Bundesliga en 1978, su mayor triunfo lo consiguió una década después después de remontar en la final de la UEFA e imponerse en los penaltis al Espanyol de Clemente, Urkiaga o Valverde. Tras la caída del Muro de Berlín, fue el primer gran equipo de Alemania Occidental en fichar a jugadores procedentes de la República Democrática de Alemania (RDA) al incorporar a Andreas Thom, Jens Melzig y Ulf Kirsten. Estrenó su palmarés germano con la Copa de 1992, aunque su ciclo más competitivo se remonta a la etapa comprendida entre 1996 y 2002.

Fue el periodo del «Neverkusen», un gran equipo al que le faltó muy poco para hacer historia. En 2000, el Bayer llegó líder a la última jornada y necesitaba apenas un punto para ser campeón, pero perdió por 2 a 0, autogol de Ballack incluido, ante el Unterhaching y dejó escapar el título. Dos años después, sumó otro segundo puesto en la Bundesliga, perdió las finales de Champions y Copa ante Real Madrid y Schalke. En aquella época, de la mano de Klaus Toppmoller, el werkfel formó un conjunto extraordinario con futbolistas como el citado Ballack, Basturk, Berbatov, Brdaric, Butt, Kirsten, Lucio, Neuville, Ramelow, Schneider, Placente o Zivkovic. En Europa, tuvieron que medirse al Estrella Roja, Olympique de Lyon, Barcelona, Fenerbahçe, el Depor de Jabo Irureta, Arsenal, Liverpool y Manchester United para acceder a la gran cita de Glasgow. Allí, sucumbieron ante la mítica volea de Zidane y la increíble sucesión de paradas salvadoras de Casillas en los últimos minutos. Desde entonces, acumula también los subcampeonatos de la Bundesliga en 2011 y los de Copa de 2009 y 2020.

Entre los jugadores más venerados por la afición, además de algunos de los mencionados, también se encuentran el coreano Cha Bum-Kum, Christian Schreier, Lars Bender, Paulo Sergio, Rudi Vollborn, Steffan Kiessling o Thomas Horster. Asimismo, algunos grandes clásicos de los banquillos alemanes como Erich Ribbeck, Christoph Daum, Rudi Voller –que también fue jugador y director deportivo–, Berti Vogts o Klaus Augenthaler han dirigido al club.  Ahora, Xabi Alonso toma el relevo en una pizarra por la que también han pasado viejos conocidos del fútbol vasco como Dragoslav Stepanovic, Jupp Heynckes –que en 2002 aconsejó a al difunto Javier Uria pagar 30 millones por el tolosarra– o Tayfun Korkut.