Christophe Laporte repite triunfo en Dauphiné al aprovechar que Bennett se queda sin fuelle
El líder de la Dauphiné se ha llevado al sprint la segunda victoria en esta edición al aprovechar el desgaste en los últimos metros de un Bennett que ha cortado el paso a otros velocistas.
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El final de la tercera etapa del Dauphiné ha tenido emoción a raudales. Primero, porque el pelotón se ha ido quedando sin efectivos tras varias caídas en los últimos kilómetros. Y segundo, porque el sprint final ha sido de traca. Sam Bennett ha aprovechado el magnífico trabajo de su equipo, el Bora, para salir veloz en los últimos metros. El velocista ha arrinconado a varios corredores, que se han quedado sin opciones, y además se ha ido quedando sin fuelle. Este hecho lo ha aprovechado a la perfección el líder Christophe Laporte (Jumbo-Visma) para adelantarlos por la izquierda y llevarse su segundo triunfo en esta edición.
Premio doble para el líder, quien ha reforzado gracias a la bonificación el liderato, que defenderá este miércoles en la crono de 31 km entre Cours y Belmont de la Loire ante los grandes aspirantes de la general. El corredor de La Seyne Sur Mer, de 30 años, ha admitido tras la etapa que no cree que mantendrá el maillot amarillo. Sea como fuere, luchará contra el crono con una ventaja de 11 segundos sobre su compatriota Julian Alaphilippe (Soudal Quick Step) y de 17 respecto al campeón olímpico ecuatoriano Richard Carapaz.
Escapada inicial y luego descanso para todos
De inicio se ha producido la escapada del francés Mathieu Burgaudeau (TotalEnergies), quien ha abierto diferencias hasta coronar la primera dificultad, la Cota de Bellevue-la-Montagne (4ª,5.2 km al 5,6%) con 5 minutos de diferencia. La renta ha ido bajando por algunas revueltas que han llegado a dividir el pelotón. En el km 69 el gran grupo ya rodaba unido. Un aviso de los equipos de los esprinters.
El grupo se ha tomado la jornada con calma, pacto de no agresión, acumulando retraso según el horario previsto. El único aliciente hasta meta ha sido el sprint intermedio de Sainte Foy-Saint Sulpice, en el km 139,5, donde Laporte ha rebañado 3 segundos, por 2 Alaphilippe. El líder se ha distanciado de "Alaph" 1 segundo en la general.
Después una caída a 50 de meta ha interrumpido el bostezo a 50 de meta, con el estadounidense Matteo Jorgenson (Movistar) implicado. El ritmo ha ido aumentando a medida que se acercaba la última línea de Le Coteau, la ladera, no sin antes cumplir con el trámite de la Cota de Pinay (4a, 7.8 km al 3%).
Superada la tachuela, restaban 20 km para finiquitar la jornada previa a una crono de 31 km que tendrá repercusión en la general. Han surgido las prisas, las labores de buscar la mejor posición para salvar a los líderes y colocar al sprinter de turno en la mejor posición posible.
Se ha acabado la calma. Nervios por todas partes. El pelotón se ha afilado en un final llano y descendente, propicio para rodar a más de 60 por hora. Un sprint cantado de antemano, y complicado para Alaphilippe, quien ha tenido que cambiar de bicicleta a 7 de la llegada, después de haber sustituido antes la rueda delantera. La mecánica ha gastado una broma pesada al doble campeón del mundo, pero ha enlazado a tiempo después de un buen "calentón".
Ningún equipo ha dominado el tren de llegada, pero el Bora ha trabajado mucho y bien lanzando el sprint con Van Poppel para que rematara Sam Bennett, pero ha aparecido desde atrás como un obús Laporte para ponerse en cabeza y levantar los brazos por cuarta vez en la temporada y tregésima en su trayectoria profesional. Un golpe de efecto propio de un gran líder.