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Biniam Girmay lleva a lo más alto al ciclismo africano con su victoria al sprint en Turín

Gran jornada para el ciclismo africano. El eritreo Biniam Girmay (Intermarché) ha tenido el golpe de pedal más potente de los sprinters en la llegada de Turín, con Fernando Gaviria (Movistar), segundo, mientras que Richard Carapaz (EF) se ha hecho con el amarillo, tras entrar decimocuarto.

Girmay supera por escasos centímetros a Gaviria y De Lie.. (Anne-Christine POUJOULAT | AFP PHOTO)

El ciclismo africano está de enhorabuena y de plena actualidad gracias a la victoria de Biniam Girmay, que se ha hecho con la primera llegada al sprint del presente Tour, al imponerse a sus rivales en la meta de Turín, el que es también el primer triunfo de su equipo en el Tour.

El eritreo, que ya hizo historia el año pasado con otra victoria sobre Van der Poel en el Giro, ha tenido el golpe de pedal más contundente en los últimos metros, para superar a Fernando Gaviria (Movistar), que ha hecho segundo acariciando la victoria, y Arnaud de Lie (Lotto), que ha finalizado tercero.

«Nunca soñé con ganar en el Tour, no lo puedo creer, doy gracias a todos los africanos y eritreos. Ya estamos consiguiendo victorias. Nunca había ganado mi equipo en el Tour. Es una victoria para todos los africanos», ha declarado emocionado el vencedor.

La tercera etapa también ha provocado el cambio de líder, ya que el maillot amarillo pasa ahora a defenderlo Richard Carapaz (EF), que ha entrado decimocuarto por delante de los otros tres corredores con los que compartía el mismo tiempo: Tadej Pogacar (UAE), Remco Evenepoel (Soudal) y Jonas Vingegaard (Visma).

Un liderato también inédito, es la primera vez que un ecuatoriano lo consigue. «Es un sueño para mi, le tengo mucho respeto al Tour, es la mejor carrera. Es algo muy grande, era el primer esprint, había muchos nervios, mucho riesgo, entre otros el de caerse. Me dejaron a un kilómetro y todo fue espectacular», ha señalado el líder de Education First.

El pelotón ha entrado fraccionado como consecuencia de una caída que se ha producido a poco más de dos kilómetros para la conclusión, cuando un despiste de un ciclista de Cofidis ha provocado que se hayan ido al suelo varios corredores, resultando Israel la escuadra más perjudicada con el incidente.

No ha sido la única, también han dado con sus huesos en el suelo Casper Pedersen (Soudal) y Bruno Armirail (AG2R), ya con el pelotón lanzado en la última parte del recorrido, que se ha acelerado notablemente a falta de 30 kilómetros para la línea de meta.

Problema mecánico de Van der Poel

También se ha dado otro contratiempo digno de reseñar y que, a buen seguro, ha influido en la composición del sprint final. A solo seis kilómetros de Turín, Mathieu Van der Poel (Alpecin), ha sufrido un percance mecánico que le ha impedido volver a reintegrarse con el grupo.

El máximo favorito en todas las quinielas al triunfo parcial, Jasper Philipsen, se ha quedado sin su habitual lanzador y ello ha provocado que ni siquiera entrase entre los diez primeros en la capital mundial de la moda y el diseño.

Además de dilatada, la jornada ha sido tremendamente anodina. Pese a disponer de casi 231 kilómetros para las intentonas, la gran mayoría de los ciclistas se han abstenido de hacerlo, quizás fatigados por las duras dos primeras jornadas o por reservar fuerzas de cara a la también exigente cuarta etapa.

De hecho, la primera fuga ha sido más que nada un amago. Los Uno-X Jonas Abrahamsen –maillot de lunares– y Johannes Kulset han saltado del grupo prácticamente con el banderazo inicial, pero han abortado su fuga de mutuo acuerdo a los cinco kilómetros. Incluso han esperado a que le pelotón los absorbiese aguardando parados en el arcén.

No ha sido hasta que faltaban 66 kilómetros cuando otro valiente ha decidido hacerse notar, aunque solo fuese con intereses publicitarios. Fabien Grellier (Total Energies) ha cabalgado en solitario durante más de 35 kilómetros, pero su ventaja nunca ha llegado al minuto, siendo controlado en todo momento por el gran grupo.

No ha habido más aventuras. El pelotón ha acelerado notablemente el paso, de él se han apoderado los nervios y la tensión de todos los equipos por ir en cabeza, lo que ha derivado en las caídas mencionadas, aunque no han sido graves, y en el histórico triunfo final de Girmay.