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Destacan que la Ley de Secretos Oficiales no permite saber la verdad de la foz de Irunberri

La Ley de Secretos Oficiales, promulgada por Franco en 1968, es una traba para conocer qué pasó realmente en la foz de Irunberri y otros casos, según ha destacado el abogado Txemi Gorostiza en la presentación de la versión en castellano del libro de Pako Aristi sobre estos hechos.

Pako Aristi y Txemi Gorostiza, con familiares de los muertos en la foz de Irunberri y representantes de Gure Bazterrak y Erein. (Jon URBE | FOKU)

La Ley de Secretos Oficiales es un obstáculo para aclarar hechos como los sucedidos en la foz de Irunberri en junio de 1990, según ha destacado el abogado Txemi Gorostiza en la presentación de la versión en castellano del libro elaborado originariamente en euskara por Pako Aristi (‘Lumbier, 1990: El llanto de la Foz’, editado por Erein), este martes en Donostia. Gorostiza y Adolfo Araiz fueron los abogados que se personaron en esta causa en nombre de los familiares.

«Esta ley, promulgada por Francisco Franco en 1968, impide que judicialmente pueda tener éxito cualquier iniciativa», ha destacado Gorostiza, que ha recordado que su derogación se ha planteado repetidamente en relación con otros casos.

En este sentido, ha destacado que el objetivo es «aclarar qué es lo que ocurrió realmente frente a una versión oficial que ha sido ampliamente cuestionada y que incluso ha sido desmentida judicialmente» por la Audiencia Nacional española. Frente, a ello, con la Ley de Secretos Oficiales, se alude al «peligro para la seguridad del Estado».

«¿Qué se pretende ocultar?»

«¿Qué es lo que el Estado pretende ocultar para garantizar su seguridad?», se ha preguntado Gorostiza, enmcarcando los hechos de la foz de Irunberri de 1990 en un contexto en el que ETA y el Estado español, con todos sus aparatos, mantenían un enfrentamiento armado abierto.

La versión oficial, defendida por el entonces ministro español del Interior, José Luis Corcuera, cinco días después en el Congreso es que un comando de ETA formado por Germán Rubenach, Jon Lizarralde y Susana Arregi se vio sorprendido por una dotación de la Guardia Civil y se desencadenó un tiroteo en el que murió el sargento José Luis Hervás y resulta herido el sargento José Domínguez Piris, que fue evacuado a Zangoza para ser atendido. Según la versión oficial, la Guardia Civil abandona la zona y los militantes de ETA acuerdan realizar un suicidio colectivo. Arregi no se atreve y es disparada por Rubenach, que falla posteriormente en su propio suicidio resultando herido de gravedad. Posteriormente, la Guardia Civil encuentra los cuerpos.

Versión oficial cuestionada

Esta versión fue puesta en duda desde el primer momento, según ha recordado Gorostiza, por un amplio abanico de agentes que van desde el presidente navarro entonces, Gabriel Urralburu, y el lehendakari de la CAV, José Antonio Ardanza al presidente del EBB del PNV, Xabier Arzallus, o a los obispos, además de la izquierda abertzale o Gestoras Pro-Amnistía. «Todo el mundo opinaba, pero 34 años después no hay un relato cierto».

Gorostiza ha explicado que la Audiencia Nacional exculpó a Rubenach de la acusación de matar a Arregi y que estableció que ninguno de los militantes de ETA tenía responsabilidad en sus propias muertes, descartando la hipótesis del suicidio. «El relato de la versión oficial perdía eficacia ante esta sentencia, pero la Fiscalía, en una época del Gobierno de PSOE, no recibe órdenes de continuar con las investigaciones», señala.

«Descartar lo imposible»

Aristi ha explicado que el libro comienza con una cita Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes. «Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad».

Siguiendo esta línea, ha destacado que en el relato de la versión oficial han detectado hasta 22 elementos que son imposible, lo que les ha permitido desarrollar una «versión alternativa sustituta, que se acerca a la verdad».

Para ello, han buceado en el sumario y han entrevistado a testigos con los que nadie había hablado, como niños de Gasteiz que se encontraban ese día de excursión (un centenar) en la foz de Irunberri. 

Así, por ejemplo, ha explicado que la versión de Corcuera destacaba que el sargento Domínguez Piris sangraba abundantemente, por lo que fue trasladado a Zangoza y posteriormente a Iruñea para ser atendido. Sin embargo, en ninguno de los nueve documentos a los que hacen referencia a este sargento menciona que sangrara. «Este es un pilar sobre el que se monta toda la mentira», subraya.

Además, hay testigos que relatan que la foz no se vació como dijo la Guardia Civil; que Rubenach tenía un disparo en la rodilla incompatible con la versión del intento de suicidio; que a cien niños les hicieron pasar por un lugar en el que supuestamente había tres militantes de ETA armados; que Jon Lizarralde tenía agua del río Irati en su estómago y pulmones, incompatible con el suicidio; o que en la pistola de Lizarralde solo faltaba una bala (supuestamente la que se disparó a sí mismo), pese a que Balística confirma que de ese arma salieron las que mataron a Hervás e hirieron a Domínguez Piris.

Veinte días después, la Guardia Civil realizó un operativo contra el «comando Nafarroa» de ETA y presentó el zulo en el que había estado secuestrado el empresario Adolfo Villoslada hasta que fue liberado. Aristi y Gorostiza han destacado que antes de los hechos de Irunberri el instituto armado carecía de datos sobre la infraestructura de ETA en Nafarroa. Después, realiza un operativo de desmantelamiento sin que se hayan presentado los documentos que dieron origen al mismo. Inevitablemente, surge la sospecha de los tres militantes de ETA fueron torturados en la foz de Irunberri para sacarles información.

Impulso vecinal y familiar

La investigación que ha dado como fruto el libro de Aristi ha sido impulsado por la asociación Gure Bazterrak, formada por jóvenes de Oñati. Según ha destacado Jone Arrazola, integrante de este colectivo, «no caló la versión oficial y quedó en evidencia la falta de una investigación seria y exhaustiva».

Ha destacado que se ha tratado de una investigación técnica y compleja, «que nos superaba», por lo que conectaron con Aristi, y que se trata de «un trabajo colectivo para la difusión de la verdad».

En la presentación, han estado familiares de Lizarralde y Arregi. En nombre de ellos, Itziar Lizarralde, hermana de Jon Lizarralde, ha agradecido el trabajo y la valentía de quienes han llevado a cabo esta investigación y a la editorial Erein por publicarla. Ha subrayado que, para los familiares, es muy importante conocer qué pasó.