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Indignación y temor a una maniobra electoral tras la acción letal del ICE

La ejecución pública de Alex Pretti, tiroteado cuando estaba inmovilizado por siete agentes de la policía migratoria, ha extendido la indignación por EEUU, aumentada por las mentiras con las que la justificó el Gobierno y el temor a que detrás de esta escalada se esconda una maniobra electoral.

Memorial en el lugar donde los agentes del ICE mataron a Alex Pretti en Minneapolis. (Octavio JONES | AFP)

La indignación por la ejecución pública el sábado de Alex Pretti, un enfermero de 37 años, por disparos de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en Minneapolis, y por las mentiras que el Gobierno de Donald Trump divulgó para defender esta acción, agravan una situación ya de por sí muy tensa desde la muerte a tiros de Renee Good, el 7 de enero por el ICE, y la de Keith Porter, muerto en diciembre por otro agente de este cuerpo fuera de servicio en Los Angeles.

A la conmoción en Minnesota, donde el sábado por la noche cientos de manifestantes se congregaron bajo temperaturas gélidas para protestar, se suma el temor de que detrás se esconda una maniobra para retorcer el resultado electoral en los comicios de mitad de mandato. 

Precisamente, la fiscal general de EEUU, Pamela Bondi, pidió ayer al estado de Minnesota que entregue sus listas de votantes como una de las medidas para «terminar con el caos».

Senadores demócratas como Chris Murphy alertaron de esta petición y de que la policía migratoria, el ICE, en realidad, es una herramienta de presión para volcar las elecciones a favor del Partido Republicano en tradicionales estados en disputa. «Esto nunca se ha tratado de seguridad ni de inmigración. Es un pretexto para que Trump se apodere de las elecciones en estados clave», señaló Murphy. 

«Eso es una extorsión. Están usando el miedo para obtener información sobre los votantes», coincidió el senador por Arizona Rubén Gallego. Y sin olvidar que el propio Trump ha amenazado con aplicar la Ley de Insurrección, que le otorga poderes para utilizar al Ejército en activo y podría utilizar para cambiar el curso electoral.

Por su parte, el gobernador demócrata de Minnesota, Tim Walz, reiteró su demanda de que Trump retire a los 3.000 agentes del ICE de su estado «antes de que maten a otro estadounidense en la calle». La víspera exigió que la investigación sea dirigida por autoridades locales, no federales. «No podemos confiar en el gobierno federal», advirtió.

No es el único que desconfía. Un juez federal también ordenó al Gobierno de Trump preservar las pruebas relacionadas con la muerte de Pretti.  A su vez, Brian O’Hara, jefe de policía de Minneapolis, acusó a los agentes federales de bloquear a la Policía el acceso al lugar, y recordó que el año pasado el Departamento de Policía de Minneapolis «recuperó unas 900 armas de la calle, arrestando a cientos y cientos de delincuentes violentos, y no le disparamos a nadie».

Como ya lo hizo tras la muerte de Renee Good, la Administración Trump culpó a Pretti. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, lo acusó de «terrorismo» porque, según ella, se disponía a poner en peligro a los agentes con un arma. Los padres de Pretti rechazaron las «repugnantes mentiras» de las autoridades.


Mentiras
El jefe del ICE, Greg Bovino, sostuvo que «las víctimas son los agentes» y elogió su «excelente entrenamiento y excelente trabajo». Los implicados serán destinados a funciones administrativas. Los padres de Alex Pretti acusaron al Gobierno de difundir «mentiras repugnantes» sobre su hijo.  


Vídeos
Varios vídeos demuestran que los agentes rociaron con gas pimienta a Pretti mientras grababa con un móvil y ayudaba a una mujer que habían arrojado al suelo. Siete de ellos lo rodearon y lo inmovilizaron. Después de que uno parezca retirarle un arma de la cintura, terminan disparándole al menos diez veces.