Si va de clichés, que sean positivos
Artikulu hau irakurtzeko
erregistratu doan edo harpidetu
Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi
Klikik gabe gelditu zara
Tengo que reconocer que soy bastante fan de clichés, predicciones, horóscopos y frases hechas. De todas maneras creo que la cuesta de enero como concepto se queda corto para definir el arranque de 2026.
No quiero entretenerme en balances exhaustivos de los 31 primeros días del año, entre otras cosas porque tampoco creo que con tan poca perspectiva se pueda arrojar demasiada luz sobre lo que estamos aconteciendo. Tanta «última hora» y musiquita de exclusiva nubla en muchas ocasiones mi capacidad de análisis, la mía y la de cualquiera. Esta tendencia –de bombardeo continuado de noticias– también deja poco espacio para una respuesta organizada, lo que requiere estar más vivos que nunca.
Breve paréntesis: cómo se agradece tener medios que más allá del clickbait informan, explican y analizan con criterio periodístico.
Es por ello que la sensación de incertidumbre y caos es generalizada. Trump amenazando y ejecutando dentro y fuera de las fronteras de EEUU alarman a cualquiera, pero los escándalos políticos del PNV (neutralidad ante el fascismo, corrupción, la Ertzaintza, vacunas…) o los desalojos masivos de personas sin techo (con un problema de vivienda absolutamente desbordado) tampoco auguran un futuro demasiado esperanzador para nuestro país.
Hay que reconocer, aun así, que noticias como la oficialidad de la selección vasca de pelota o pequeños logros de mano de luchas sociales –como la implementación de la subida de las pensiones mínimas en Nafarroa– introducen una grieta en ese relato pesimista y nos hace pensar que hay posibilidad de cambio en Euskal Herria.
A ver si es verdad y los cánticos para despertar la tierra, zampanzares, momotxorros, o la huelga general del 17 de marzo despiertan una primavera más esperanzadora, de derechos, dignidad y antifascismo. Puede sonar un poco cursi, pero como ya he dicho: soy muy de clichés.