Paros en respuesta al ERE de Tubos Reunidos, un nuevo golpe para Aiaraldea y Ezkerraldea
A la espera de conocer los detalles del ERE anunciado por Tubos Reunidos en Amurrio y Trapagaran, los sindicatos han acordado dos días de paro: el 9 de febrero, cuando está prevista la reunión con la dirección de la empresa, y el 13, cuando se citarán con los responsables institucionales en Lakua.
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El pasado viernes, 30 de enero, un día después de presentar a Joaquín Fernández de Piérola como nuevo presidente no ejecutivo de la compañía, la dirección de Tubos Reunidos anunció un Expediente de Regulación de Empleo en las plantas de Amurrio y Trapagaran, en las que trabajan 1.400 personas.
Los responsables de la empresa advirtieron de la «compleja situación económica y el contexto de los mercados», y anunciaron una reunión el día 9 de febrero, el próximo lunes, con la parte social. Una cita, prevista en la factoría de Amurrio, en la que se trasladará a los sindicatos los pormenores de un plan que «busca la viabilidad y mantenimiento de la actividad industrial sostenible y del empleo asociado, con el menor impacto social posible».
A día de hoy los trabajadores de Amurrio y Trapagaran desconocen el impacto del ERE, que, a buen seguro, traerá consigo recortes y despidos. Algunos sindicatos sostienen que podría afectar al 10% de la plantilla, unas 140 personas, aunque de momento solo hay conjeturas sobre la mesa.
De todos modos, el ERE supone un duro golpe, otro más, para Aiaraldea y Ezkerraldea, dos comarcas que han padecido el cierre de empresas emblemáticas en los últimos años, como La Naval, Guardian o Maderas de Llodio. Sin olvidar la lucha contra el ERE de Tubacex.
Dos días de huelga
Lo ocurrido en Tubacex marca un camino de esperanza para los trabajadores de Tubos Reunidos, que han comenzado a prepararse de cara a la negociación. Este mismo lunes los sindicatos acordaron la composición de la mesa negociadora del ERE, que estará formada por cinco delegados de ELA, tres de UGT, dos de LAB y CCOO y uno de ESK.
Además, las centrales ha anunciado dos jornadas de paro. La primera el día 9, el día en el que tendrá lugar la reunión con la dirección de la empresa; y el 13 de febrero, cuando se reunirán con representantes de la Diputación de Araba y del Gobierno autonómico en Lakua.
ELA, sindicato mayoritario, ya anunció su rechazo a un ERE que supone «un grave ataque a las plantillas»; y LAB incidió en que «no aceptamos que se pretenda hacer pagar a la plantilla una situación coyuntural y decisiones estratégicas fallidas, cuando la empresa ha recibido más de 100 millones de euros de dinero público para garantizar la viabilidad industrial y el empleo».
«Tubos Reunidos no es una empresa abandonada a su suerte. Ha contado durante años con ayudas públicas, avales del Estado y ERTE financiados por toda la sociedad. Una empresa sostenida con dinero público no puede despedir personas trabajadoras», apuntó el sindicato abertzale, que remarcó «la responsabilidad de las instituciones que han sido parte activa de este proceso».
En la misma línea se ha pronunciado Sergio Ortega, de ESK, en NAIZ Irratia, donde ha recordado que en los últimos 15 años se han aplicado una decena de ERTE en Amurrio y «dos o tres» en Trapagaran. «La situación es grave desde hace tiempo, pero creemos que hay que buscar alternativas para evitar los despidos», ha aseverado, abogando por abrir nuevos mercados en otros mercados como Oriente Medio.
Al igual que LAB, ha hecho hincapié en que la empresa recibió en 2021 112 millones de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). «Se supone que con ese dinero debe afrontar la reestructuración y estamos a la espera de conocer qué opciones nos da», ha afirmado, y ha reconocido que «este ERE nos ha pillado por sorpresa».
Si la empresa plantea despidos ha augurado nuevas movilizaciones. «Tenemos que ver qué nos presentan y en función de ello acordaremos la respuesta con el resto de sindicatos. Pero creemos que ante un ERE hay que movilizarse».
Cebek, por su parte, ha mostrado su rechazo a las huelgas, que, en palabras del presidente de la patronal vizcaína, Guillermo Buces, «no son la solución más adecuada».
Respuesta de las instituciones
De momento, el Departamento de Industria de Lakua y el Ayuntamiento de Amurrio se han limitado a publicar una escueta nota en la que muestran su preocupación ante la «complicada situación a la que enfrente Tubos Reunidos».
«Conocemos de cerca el estado de la compañía y la evolución de su negocio. Somos conscientes de la complejidad del contexto comercial y su impacto en el sector de la siderurgia. Y vamos a seguir de cerca este proceso, manteniendo comunicación de forma directa y permanente con la dirección, los trabajadores y todos los agentes implicados», añadieron el mismo viernes.
Los aranceles de Trump
Las alusiones a la situación comercial, realizadas por la propia empresa y por las instituciones, están relacionadas con la política arancelaria impuesta por el presidente de EEUU, Donald Trump, que ha aplicado un recargo del 50% al acero. Esta medida ha supuesto importantes pérdidas para la empresa alavesa, que vende en EEUU casi la mitad de su producción, en concreto el 45%.
De hecho, según las últimas cuentas publicadas, en el primer semestre del año 2025, cuando los aranceles eran del 25%, Tubos Reunidos perdió 28 millones de euros, y la deuda total ascendía a 244 millones de euros. Ante esta situación, la compañía paró la planta que tenía en Houston, Texas, y estableció un ERTE en Amurrio con vigencia hasta el 28 de febrero.
Ahora de un paso más con un ERE que pone de nuevo en jaque a Aiaraldea y Ezkerraldea.