¡Ay la nata, pero qué rica está la nata!
El fútbol vasco vuelve a colar dos equipos en las semifinales de Copa. Dos títulos y cuatro subcampeonatos en la última década avalan la ilusión que despierta este torneo entre las aficiones de Athletic, Real, Alavés y Osasuna. Rojiblancos y blanquiazules atisban La Cartuja en el horizonte.
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Vaya por delante que servidor era de los que recitaba como un mantra aquello de dijo Toshack de que la Liga es «el pan y la mantequilla», mientras que la Copa es «la nata». Y es cierto, sobre todo cuando uno se asoma al abismo de las tres últimas posiciones y ve de cerca el peligro de perder la categoría. Dicho lo cual, ¡ay la nata, pero qué rica está la nata!.
Si la Liga es la tarea obligada, es madrugar para completar una larga jornada que nos permitirá tener el plato lleno y las espaldas cubiertas, la Copa es esa noche de sábado en la que nos olvidamos de nuestros problemas para quemar la ciudad. Solo importa el aquí y ahora. Y está bien. Más que bien, es genial, siempre y cuando la resaca no se prolongue hasta el lunes.
Valga esta introducción para subrayar que un año más habrá representación vasca en las semifinales del torneo del KO. Y por partida doble. Poca broma, que en las diez últimas campañas se han sumado dos títulos (la Real en 2020 y el Athletic 2024), cuatro subcampeonatos (el Alavés en 2017, el Athletic en 2020 y 2021 y Osasuna en 2023) y otras cuatro presencias en semifinales (dos del Athletic y dos de la Real), a la espera de cerrar la cosecha de este curso.
Punto de inflexión
Pasó la Real en Mendizorrotza a costa de un Alavés que lo tuvo en su mano. O en la bota de Toni Martínez, más exactamente, quien dispuso de una pena máxima para anotar un 3-1 que se antojaba definitivo. En el fútbol sucede muchas veces que una jugada cambia la tendencia de un partido. Hasta ese momento, hay coincidencia general en que los babazorros fueron superiores e hicieron merecimientos para ir en ventaja.
La parada de Remiro y los cambios reactivaron a unos donostiarras en estado de gracia desde la llegada de Matarazzo. Algo tendrá el agua cuando la bendicen. Vió puerta Óskarsson tras 165 días sin hacerlo, Dani Díez mostró la chispa que lógicamente no tuvo Wesley en San Mamés, Sucic y Turrientes se apuntaron sendas asistencias de muchos quilates, y Oyarzabal y Guedes otra vez decisivos. Tercera presencia consecutiva entre los cuatro mejores y chute de ilusión para la parroquia blanquiazul. Y al final, ¿qué es el fútbol sino un estado de ánimo colectivo?
El bloqueo a Guevara
Lamentan los albiazules la ocasión perdida y apuntan, con razón, al bloqueo del árbitro a Guevara en la jugada que significó el 2-3. Es cierto que Quintero González molesta al centrocampista gasteiztarra, pero es una circunstancia que el reglamento no contempla como motivo para parar el juego, y si lo hubiera detenido las protestas vendrían entonces desde el otro lado del puerto de Arlaban. Uno de los dos iba a salir damnificado, con la circunstancia de que la jugada fue determinante.
Una pena, porque las dos últimas victorias ligueras le daban al Alavés un pequeño desahogo para seguir transitando en este torneo, aún con las rotaciones que hizo Coudet –hasta seis cambios en su once inicial– ante la visita del Getafe este próximo domingo. No llegó a vestirse de corto el recién fichado Diabate, que viene a completar un ataque con Boyé, Toni Martínez y el joven del filial Aitor Mañas.
Que inventen los buenos
Pasó también el Athletic, en este caso en Mestalla. Un trago refrescante para saciar, al menos por unas horas, la sed de puntos ligueros. Valverde puso en liza un once con el que, si la tostada hubiera caído del otro lado, le habrían acusado de «tirar la Copa». Tras los dos tantos de Sadiq haciendo de Sadiq –uno en cada portería–, la conexión en el alargue de los hermanos Williams –ambos entraron en el 70– esquivó treinta minutos más de desgaste.
A veces este juego es tan sencillo como dársela a los buenos, y que inventen ellos. El problema es cuando a los buenos no les acompaña la salud y/o el rendimiento. El abrazo de Iñaki a su técnico tras marcar el tanto refleja el sufrimiento del ‘Txingurri’ y el apoyo de su plantilla.
Quizás en el palmarés ya no aparezca como el ‘Rey de Copas’, pero seis semifinales en siete temporadas demuestran que se mantiene la especial relación de los leones con este trofeo.
Coincidiendo una inmensa mayoría en que el Barça es la peor pareja de baile en una eliminatoria a doble partido, las opiniones están más divididas entre el «derbi sí» o el «derbi no» en semifinales. El misterio se desvelará este viernes a partir de las 13.00.