John Turturro y Channing Tatum pasan a ‘segunda base’ tras triunfar en Sundance
‘Josephine’ y ‘The Only Living Pickpocket in New York’, estrenadas en Berlín, son dos perlas indie con estrella. ‘The Loneliest Man In Town’, a Competición, recuerda a las delicias de Aki Kaurismäki.
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Cerramos la cobertura diaria del 76 Festival de Berlín con los últimos coletazos de glamour entre el frío excepcional que estos días azota a la capital alemana. Por suerte, las estrellas traen consigo buenas películas.
‘The Only Living Pickpocket in New York’, o la melancolía del carterista
Noah Segan, quien ha cultivado una nutrida carrera como actor, entona un canto nostálgico a la Nueva York habitable, olvidada tras las pantallas de los móviles. Por ende, ‘The Only Living Pickpocket in New York’ resulta en una película de paleta y argumento familiar, por conocida y por cercana.
John Turturro, carterista profesional, mira cómo el polvo se posa sobre la vida acomodada que ha fortificado con los hábitos. Hoy las cabinas han desaparecido, la gente lleva menos efectivo y sus amigos se han reducido al viejo regente de la tienda de empeños local (Steve Buscemi) y el policía que lo ha perseguido toda su vida (Giancarlo Esposito), el único que sabe cuándo el ladrón necesita un abrazo.
Lo único que no cambia en el mundo son las historias: Segan, tras el guion, replica con pulcritud el pateado género del ‘robó a quien no debía’ y la última misión que, sabemos, emprenderá todo buen vaquero solitario. Pero es con el mismo cuidado que baila esta llamarada a punto de extinguirse. La tarea que Turturro emprende, internándose con gracia de bolsillo en bolsillo, remite a la suavidad de Robert Bresson y resulta en un espectáculo discreto, en el mejor sentido.
Elegancia y emoción, porque Turturro maneja con un minimalismo experto la paleta emocional de un hombre bondadoso pero negligente, un tipo cuyos primeros planos desvelan momentos de silencio tan dignos del estilo trascendental del cine de Bresson, pero mucho más humanos.
‘The Loneliest Man In Town’, dulce heredera de Kaurismäki
El tándem austríaco de Tizza Covi y Rainer Frimmel también ha apostado por el minimalismo en ‘The Loneliest Man In Town’, un reflejo de las bondades del cine del finlandés amante del rockabilly, los bares trasnochados y la tristeza bien airada. La pareja de documentalistas proponen un juego de autoficción al músico vienés Al Cook, un personaje real empedernido de blues. En ‘The Loneliest Man In Town’, se interpreta como un hombre viudo que ha de desprenderse de todo su anticuario mitómano, atesorado en casa que hoy se ve amenazada por un fondo buitre.
La afectuosa ‘The Loneliest Man In Town’ lo toma de la mano durante el vaciado, pieza por pieza, mientras reconstruye el camino que, descubre, tiene por delante. Eso es, un viaje soñado, un interés amoroso (que, ah, por desgracia es fan de los Beatles), pero también el vértigo de un hombre quieto cuando el mundo lo pone en marcha. Una entrañable doble de las jubilaciones kaurismakianas.
‘Josephine’ o la gangrena incipiente del trauma infantil
Recogiendo la estela de ‘Vidas pasadas’, asimismo la Berlinale ha acogido el estreno europeo de la última ganadora del Gran Premio del Jurado y del Premio del Público en Sundance, la muy notable segunda película de Beth de Araújo.
‘Josephine’ relata los estragos psicológicos de una niña (Mason Reeves), que presencia una violación y que cuyos padres no llevan nunca al psicólogo, de forma que niña y película acaban somatizando el trauma de la peor forma posible. De Araújo, que forzó el realismo expresionista en la anterior ‘El club del odio’, decide ceñir su relato al punto de vista de la niña, que empieza a recibir visitas imaginarias del violador como nuevo monstruo debajo de su cama.
Tomando un horror de registro elevado (marca del productor, David Kaplan, también tras ‘It Follows’), la película da toda la importancia que tienen los gestos de violencia normalizados en la crianza de dos padres tan ineptos como cualquiera, Channing Tatum y Gemma Chan, a pesar de las mejores intenciones. Si el cine es una ventana a vivencias ajenas, ‘Josephine’ se convertirá desde ya en la pesadilla de cualquier padre preocupado.