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Fabián Grillo
Padre de Pablo Grillo, víctima de la represión policial de Argentina

«La paz social no se conquista con represión»

Hace un año, Pablo Grillo, fotógrafo, recibió un disparo de gas lacrimógeno de la policía durante una protesta frente al Congreso argentino. Hoy avanza en su recuperación mientras la familia sigue el proceso judicial contra el cabo imputado. NAIZ ha charlado con su padre, Fabián Grillo.

Fabián Grillo, padre del fotoperiodista Pablo Grillo, herido grave por las cargas policiales. (Juan MABROMATA | AFP)

El 12 de marzo del año pasado se había convocado una concentración frente al Congreso argentino en defensa de los jubilados, como viene ocurriendo cada miércoles desde hace casi dos años. Después de que, en una de esas concentraciones, la Policía agrediera al hincha de Chacarita Juniors, Carlos Dawlowfki, ese día se habían movilizado las hinchadas de muchos clubes de fútbol y se esperaba una asistencia alta. Como en muchas otras concentraciones, Pablo Grillo estaba realizando su trabajo como fotógrafo, cuando recibió el impacto en la cabeza de un proyectil de gas lacrimógeno lanzado por la Policía.

Desde entonces, se recupera de las graves lesiones que le provocaron y empieza a pasar tiempo en casa, dentro de su proceso de recuperación. Hablamos con Fabián Grillo, padre de Pablo, para conocer lo ocurrido aquel día y el estado de la causa judicial que inició la familia.

Antes de nada, Fabián, ¿cómo se encuentra Pablo?

Bien, bien. Ahora está viniendo los fines de semana, pero calculamos que, a fin de mes, ya tendría definitivamente el alta. Es lo que nos dicen los médicos. Tendría que ir al hospital de día, a seguir con sus terapias, pero bueno. Las salidas pasan a ser parte del proceso de rehabilitación. Ir encontrándose con su rutina, su casa, su perro, su barrio…

De ánimo está bien, ¿no?

Sí. Por momentos bien, por momentos más o menos, dado lo que estamos viviendo, lo duro que es todo esto. No sé si viste el video del fin de semana...

Sí. Me llamó la atención el sentido del humor que demostraba Pablo.

Sí, la ironía sobre todo, que el humor irónico es más complejo, sobre todo para alguien que se está curando. Los médicos están contentos con eso. El tipo de secuelas que quedará se verá con el tiempo, pero bueno... Camina, habla, tiene humor, como dijimos recién. Está con nosotros, digamos.  

¿Está haciendo fotos?

Sí, estuvo tomando fotos en el hospital. También como parte de la rehabilitación. Estuvo tomando fotos en la fiesta de fin de año del hospital, en la despedida de un paciente que se iba de alta... Ya está despuntando el vicio.

¿Cómo se enteraron de lo que ocurrió hace un año?

Yo estaba en la marcha, a unos 200 metros de donde estaba él. Ya se olía el gas y se veía la represión. Había mucha gente e impidieron la movilización. La represión empezó antes de que llegara la gente, buscando una excusa, con argumentos siempre falaces. Decían que había barra bravas y eso es mentira. Que los hinchas estén unidos, con la importancia cultural que tiene el fútbol aquí en Argentina, ayudando y solidarizándose con la problemática de los jubilados, era algo impensado y no lo podían mostrar.

Cuando vi que había lío, que había gases y que estaba la cosa complicada, intenté hablar con Pablo. Al ratito me llama un amigo de Pablo y me avisa que está en el hospital, sin darme detalles de lo que había pasado. Me acerqué al hospital y ahí me enteré de lo duro que era. Estaba muy grave.

La primera explicación que dio la ministra Bullrich fue que Pablo era militante kirchnerista y que había sido detenido. Luego dijo, y lo mantiene todavía,  que la actuación de la Policía había sido correcta. Ahí ya describió a Pablo como ‘fotógrafo militante’, como si eso justificara todo lo que había ocurrido.

Eso habla de cómo actúan ellos. El hecho de estigmatizar a la oposición. Si es militante o no, no importa, él estaba cumpliendo una función fotográfica. Nos preocupa particularmente el hecho de que haya dado detalles. Por ejemplo, Pablo es militante de tal lugar, milita con tal persona, con el otro... Bueno, tienen nuestros datos, en este caso falsos en gran parte. Nosotros planteamos, ¿el uso arbitrario de nuestros datos, sin que medie una actuación judicial, está permitido? Siguieron mintiendo y no solo Bullrich, también el portavoz del Gobierno, incluso Milei habló. Siempre mintiendo. A los dos o tres días, Bullrich hace otra intervención mediática y dice que la munición rebotó tres veces en el pavimento, luego en una estructura metálica... Todo mentira.

Dijo que había chocado con una barricada y por eso había impactado en la frente de Pablo.

Claro. Vos fíjate que la mentira original la reemplaza con otra mentira. Primero miente y cuando las imágenes demuestran todo lo contrario, intenta con otra mentira. Además de algo que planteamos siempre: si mienten sobre lo que estamos viendo, ¿qué ocurre con lo que no vemos?

En este caso se pudo conocer lo que había ocurrido por todas las imágenes que aportaron los fotógrafos compañeros de Pablo.

Eso es lo que quisieron impedir con el ataque a Pablo. Que se mostrara. Y lo que siguen haciendo. Ahora sacaron un comunicado en el que, la actual ministra, Monteoliva, con la excusa de la protección a la actividad de la prensa, está queriendo limitar el accionar de los fotoperiodistas y los reporteros.

En su caso, se pudo identificar al cabo Héctor Guerrero como autor del disparo y el pasado 26 de diciembre fue imputado por lesiones gravísimas y abuso de arma.

Sí, está procesado en dos instancias. Se le dictó el procesamiento, ellos apelaron, pero la apelación confirmó el procesamiento, por unanimidad. Eran tres jueces y por unanimidad confirmaron el procesamiento. Incluso plantearon que, dada la modalidad y dado que el cabo Guerrero disparó fuera de protocolo en varias oportunidades, involucra también a la cadena de mando, no solo al cabo Guerrero.

Por ahora no está imputado nadie más por encima de Guerrero.

No, por ahora no. Lo ideal sería que llegáramos incluso a Bullrich, ¿no? Es muy difícil, pero bueno, hay que intentarlo.

Ahora se ha incorporado Pablo como querellante.

Sí. En su momento los abogados nos preguntaron si él podía firmar. Nosotros le preguntamos a los médicos y nos dijeron que no. No lo recomendaron. Y bueno, en los últimos meses, dada la evolución que está teniendo, le volvimos a preguntar a los médicos y nos dijeron que sí, que podría ser querellante.

¿Cómo recibieron que, desde el Gobierno, se mintiera respecto a lo ocurrido?

Mira, es algo que venimos sintiendo de esa forma. Continúan con la agresión. Y no solo nos agreden a nosotros como familia y a Pablo en particular, sino que agreden a toda la sociedad. Es una agresión constante. Ponen en una situación frágil a las propias fuerzas de seguridad, haciéndolos actuar fuera de la ley, haciéndolos actuar en contra del pueblo.

¿No cree que mintiendo se busca proteger a las fuerzas de seguridad?

En realidad no, porque protegen una política. No están protegiendo a la Gendarmería. El verdadero gendarme, el tipo que cree en un uniforme, que espero que los haya, se ve manchado en el accionar del Gobierno. Y con la mentira están manchando la institución. Por ejemplo, el que atacó a Pablo es Gendarmería, que es una fuerza creada para cuidar las fronteras y estaba en la Plaza del Congreso, en el centro político del país, reprimiendo a jubilados. Están manchando la institución.

¿Cuál sería su objetivo con el proceso judicial?

En principio, el procesamiento a Guerrero. Luego seguiremos lo que dicten los jueces. Se va a Guerrero por el hecho de que fue demostrado claramente. Está filmado, está fotografiado, está grabado desde cientos de ángulos. Todos los medios recogieron las imágenes de lo ocurrido, por lo tanto es evidente el mal accionar de Guerrero. No es que lo digamos nosotros, el hecho de dictar su procesamiento quiere decir que el delito está.

Además, este tipo de armas no se pueden disparar de esa manera.

Es correcto. La justicia está diciendo lo contrario a lo que dice la ministra. Este tipo de armas, acá en Argentina, había sido prohibida, creo que en 2011 y las volvió a habilitar el Gobierno de Milei.
Además, tienen un mecanismo, un protocolo de utilización muy específico. Está muy claro que es un elemento de disuasión. En todo momento hace hincapié en que no debe ser tirado al cuerpo, a quemarropa, sino que debe ser tirado en forma disuasoria. Está demostrado en las animaciones, en los videos, en las fotos, en todo, que en varias oportunidades Guerrero actuó fuera de protocolo. De hecho, la acusación de abuso de arma va un poco por ahí, por el hecho de que fue repetido. Al menos se le cuentan en seis oportunidades. La cuarta fue la que impactó a Pablo. Y nadie le reprendió. Ningún mando le dijo que no dispare así.

Tampoco se puede aducir que esa persona sea un tontito que disparó mal porque se equivocó, porque hubo un intento de explicar eso, pero no, no es el caso. Guerrero es instructor de tiro, les enseña a disparar a sus colegas. En ese momento había dos personas que disparaban ese tipo de armas. Una mujer y él. Eran los tiradores designados. Tienen que tener cierta formación para poder utilizar esas armas.

Bullrich había formado parte ya del Gobierno de Macri.

Y estuvo en el Gobierno de la Alianza, con De la Rúa. Estuvo como ministra de Trabajo y fue una de las artífices de la quita del 13% a los jubilados. O sea, que es coherente en su accionar.

¿Habéis notado un cambio en el Gobierno desde que ella no está?

Al contrario. Creo que Monteoliva continúa las mismas políticas y ella, como senadora, es una de las impulsoras fundamentales de la reforma laboral que están haciendo ahora. Es como que la premiaron con eso.

En diciembre de 2024, el Gobierno de Milei aprobó el llamado “protocolo antipiquetes”, que luego fue declarado nulo por un juez, pero se utilizó el día de la agresión contra Pablo.

Llamarle protocolo antipiquetes es un eufemismo. Con la excusa de que se ha cortado la circulación, actúan en contra de la protesta, cuando son ellos los que cortan la calle. Porque, cuando llegamos, las calles estaban cortadas por las vallas que ponen la puerta de seguridad. En realidad se debería llamar protocolo en contra de la protesta social, lo que pasa es que le suena más lindo a su clientela llamarle antipiquetes. Lo que realmente están haciendo es que no quieren que haya protesta social.

En el Estado español, en 2015, se aprobó la que se llamó Ley Mordaza. Este protocolo recuerda a esta ley.

Cada vez que hay una protesta social, cuando no están las fuerzas de seguridad, todo corre magníficamente, protestamos sin ningún problema. Se sacan las fotos del dron, se va la gente, todos bien, todos contentos y no pasa nada con la movilidad interna. Cuando están las fuerzas de seguridad federales, ahí se arma la podrida.

En este tiempo, ¿alguien ha tenido, desde el Gobierno, algún tipo de gesto hacia ustedes, aunque sea en privado?

Jamás. En forma directa nadie nos llamó de ninguna instancia gubernamental del oficialismo. Sí del Gobierno de la provincia de Buenos Aires, que es donde nosotros vivimos. En Remedios de Escalada. Pertenece a la provincia, pero estamos pegados a la capital federal. Sí del ministro de salud de la provincia, porque Pablo trabaja en el hospital Evita, que depende de la provincia de Buenos Aires. Incluso Cristina (Fernández) me llamó, habló con nosotros. Nos llamaron de todos lados, desde la extrema izquierda, hasta algunos de derechas, pero del oficialismo nadie.

Bullrich dijo algo respecto a las actuaciones policiales que me llama la atención: «Logramos algo muy importante, que fue orden y paz en las calles de Buenos Aires». ¿Qué piensan ustedes cuando escuchan una frase así?

Mira, la paz social no se conquista con represión. Tal vez, circunstancialmente, hayan frenado un accionar de los movimientos piqueteros, pero no es solamente por la represión, sino por el aumento de los planes sociales. Este Gobierno está pagando más planes sociales que el Gobierno anterior. Pero es circunstancial. Tienen un accionar publicitario a través de esloganes que tiene cierta eficacia en la clientela de ellos, pero la realidad es muy distinta.

¿Con qué apoyos están contando en todo este proceso? Me refiero a apoyos ciudadanos, colectivos…

Infinito. Distintos colectivos, gremios, el gremio al que pertenezco yo, mis hijos, el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) nos está apoyando, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre también y bueno, la sociedad civil en general. Es abrumador, es mayoritario. Yo lo vivo acá en el barrio. Incluso gente que no estaría de acuerdo políticamente conmigo ni con mi hijo, en este caso no. Esto es un parteaguas, Hasta acá llegamos.

¿Cree que la repercusión que ha tenido el caso de Pablo ha hecho al Gobierno rebajar la intensidad de la represión?

Un poco, no mucho. Tal vez afinaron el método, fueron un poco más prolijos. Pero ahora, con la reforma laboral, se ha vuelto a intensificar. Metieron infiltrados, hicieron todo un show para justificar la represión. Pero no se ha visto que estuvieran tirando con gas en forma directa como lo hicieron ese día. Balas de goma en forma directa sí han tirado, pero municiones de gas, así como lo estuvieron haciendo, no. Que sepamos, no volvió a ocurrir.