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El boletín de guerra climático de este verano tórrido en Europa

Desde Bulgaria hasta los Alpes el continente europeo se encuentra en una grave crisis: además de los grandes incendios, problemas sobre todo con los ríos, hallazgos inesperados, vendimia adelantada a julio, refugos de monte cerrados...

Barcos varados en Vidin (Bulgaria). (Nicolay Doychinov | AFP)

Se puede denominar de varias maneras a este verano tan caluroso y abrumador: cambio climático acelerado, crísis hídrica, sucesión de megaincendios, o directamente parrilla diaria... Europa entera está sufriendo las consecuencias, algunas realmente sorprendentes.

Va imponiéndose la necesidad de cambiar hábitos, emergen cosas que habían desaparecido y que vuelven desde el pasado, seguramente el mundo va a tener que ser ‘recalibrado’ tras este verano exagerado.

Desoladora imagen del cauce del río Po al paso por Martiniana. (Marco Bertorello | AP)

Cruceros y mamuts del Danubio

Los que están sufriendo más son, además de los bosques, sin duda los ríos, cuyos caudales se han reducido de forma evidente. Tan evidente que por ejemplo en el Danubio han aparecido hallazgos de épocas extremas muy diferentes: restos de la Segunda Guerra Mundial y también de un mamut. Y véte a saber como llegó este último al río «bello y azul», tal y como lo mimaba Johann Strauss. 

Azul como debería ser el verano... pero ya no lo es, al menos no ahora en este río tan importante en la geografía europea. Cabe recordar que el Danubio es realmente la columna vertebral acuática de nuestro continente, nace en el sur de Alemania y cruza diez países para luego terminar su recorrido con un enorme delta en el Mar Negro. 

En Budapest los barcos no pueden circular por el nivel de agua tan bajo, y en Bulgaria un crucero en el Danubio ha encallado

 

En Budapest los barcos turísticos o simplemente de transporte no pueden circular con el nivel del agua tan bajo, 23 centímetros, mucho menos que el anterior récord negativo de 2018, cuando había llegado a 33 centímetros.

En Bulgaria un barco de crucero que estaba recorriendo el Danubio ha encallado contra un palo en el puerto de Vidin; sus 200 pasajeros han sido evacuados después de haber acabado con las reservas de agua y comida.  

Y luego, los hallazgos: los de la Segunda Guerra Mundial corresponden a tres barcos que pertenecían a los nazis y que fueron hundidos por razones de seguridad, en la zona de Prahovo, en Serbia, y en Vamosszabadi, en Hungría. Una noticia buena para las redes sociales, pero que representa un peligro para la navegación. 

Un hombre huye de las llamas en Sumarak, Serbia. (Uros Arsic | AFP)

Otros descubrimientos han sido más interesantes, en el sentido meramente científico. El más absurdo, de nuevo en Bulgaria, ha sido el de unos huesos, en el cauce (seco) del Danubio. En la localidad de Ryahovo parece que hayan encontrado restos de un mammuthus primigenius, sí, un mamut. Han sido enviados al museo de historia local para ser examinados, puesto que están muy bien conservados aunque provengan de la prehistoria.

Problemas en la llanura y en el monte

No es que vayan mejor las cosas en la zona occidental de Europa, que ha tenido otros tipos de problemas en las últimas semanas, como los enormes incendios en los estados francés y español.  

Algunas de las situaciones más complicadas han ocurrido en Italia, donde por ejemplo la llanura del río Po, que separa el norte del centro, se ha convertido en una caldera. Allí no hay montes que puedan proteger, y cuando pega el sol puede ser para lo bueno (la zona es la verdadera granja de Italia, su pulmón agrícola) o para lo malo, puesto que caudal principal no recibe agua de sus seis-siete grandes afluentes a los que les llega de los montes. 

Emergen desde huesos de mamut en Bulgaria a un pueblo italiano que llevaba 200 años sumergido en el río Po

 

En el mismo río Po, como por ejemplo ocurrió en la aldea gallega de Aceredo, ha salido a la superficie en este caso, después de casi 200 años, un pueblo que había estado bajo el agua desde 1808: Borgofranco. Se le llama «la Atlantis del Po», pero hoy en día está dentro del territorio del pequeño pueblo de Suardi. Con tanta sequía han aparecido un arco de piedra y probablemente parte de la torre campanario que ocupaba el centro de Borgofranco, totalmente enterrado entonces por una crecida repentina del Po. 

Es una zona de arrozales y viñedos, duramente afectada por este cambio climático. Al arroz le está costando mucho crecer, al no encontrar el agua suficiente, pero por contra al mismo tiempo la uva está imparable: la vendimia ya ha empezado, en algunos sitios siempre en torno al gran río del norte de Italia, donde se producen además vinos de enorme calidad, tanto blancos como tintos, con denominación de origen Oltrepó. También está ocurriendo en Euskal Herria, en la zona dentro de la denominación de origen Rioja.

La vendimia se está adelantando también por prudencia, ante el riesgo a que ahora lleguen tormentas que destrocen los viñedos

 

Ha sido impresionante ver a esos agricultores empezar a cortar las ramas, ya llenas de racimos listos para iniciar el proceso de producción. En Italia normalmente se comienza a finales de agosto y no de julio. «Ha sido también una decisión por prudencia, por si acaso, porque aquí de repente pueden llegar tormentas y destrozar los viñedos». matizan los agricultores, que aseguran que pese al adelanto «esta campaña el vino va a ser de altísima calidad».

Ye verá en las mesas. De momento se han hecho virales las imagenes de Angelo Bonelli, líder del partido de los Verdi italianos, los ecologistas, tomando el sol tumbado en lo que parece una playa pero que resulta ser el cauce del Po, a la altura de Sissa Trecasali, en plena Bassa, la zona de Don Camillo y Peppone.  «Meloni sigue ignorando el problema», ha denunciado con ello Bonelli.

 

Malas noticias también desde los montes, con algunos refugios de alta montaña obligados a cerrar por el calor excesivo. Por ejemplo, el Marco e Rosa De Marchi, punto de partida para quienes quieran escalar al Bernina desde los 3.609 metros de altitud. En general el cero térmico en los Alpes se está estabilizando en torno a los 4.200-4.500 metros de altitud: demasiado bajo.