Iker-Moncayola-Aimar, trío de casa para asentar un equipo en el alambre
El mal final de campaña y la marcha de Víctor Muñoz nublan el panorama para Osasuna, que este año solo aspira a la salvación antes de un seguro ‘reset’. La clave no está en los veteranos en duda ni en los jóvenes con papel residual, sino en un eje de casa con corazón, pulmones y cabeza.
Artikulu hau irakurtzeko
erregistratu doan edo harpidetu
Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi
Klikik gabe gelditu zara
Lo viejo no acaba de morir ni lo joven de nacer en Osasuna, por lo que la afición es un mar de dudas esta precampaña. La agonía de Getafe ha dejado huella y esta vez Braulio no ha hecho su magia en el mercado, al menos por el momento. Los problemas económicos parecen evidentes visto lo poco que se ha gastado de la venta de Víctor Muñoz al Liverpool (casi 20 millones para las arcas). Todo apunta a campaña de fin de ciclo, porque concluyen los contratos de Torró, Rubén, Moi o Budimir, que parecen haberse estirado demasiado en algunos casos. Pero antes de la revolución toca salvar la categoría y encadenar nueve temporadas en la elite, y no parece fácil.
Tampoco llegan buenas noticias por el otro lado de la curva demográfica. El director deportivo ya dijo sin ningún pelo en la lengua que no ve gente preparada para el salto. Parece pronto para Asier Bonel y Anai Morales, que se han asomado en pretemporada. Arrancará como titular Arguibide por la lesión de Rosier, pero quizás acabe cedido. Osambela, Barja y Mauro serán recambios, Iker Benito se ha ido.
¿No hay más? Sí. Entre tanto debate sobre viejos y jóvenes, se olvida a una tripleta ‘made in Tajonar’ que puede decantar la temporada si su rendimiento mejora. En el eje estarán Iker Muñoz, corazón; Jon Moncayola, pulmones; y Aimar Oroz, cerebro. Al de Alesbes se le ha visto poco los dos últimos años, el de Garinoain parece estar diluyéndose con la sobreexplotación de su polivalencia y se espera de vuelta la clase del de Arazuri tras la fascitis plantar que lo mermó el año pasado.
Si los tres funcionan, debería bastar para salvarse... e ilusionarse. Budimir, Raúl García, Moro y Dubasin conforman una delantera con gol y recursos. Atrás, Catena ha dado un paso como líder. Más dudas hay en la portería, donde Sergio Herrera fue muy de menos a más hasta el esperpento del Ciutat de València.
Todo ello con un nuevo técnico que responde al perfil de esta campaña: salvar el pellejo como sea. Ramis es un especialista defensivo, mucho más parecido a Vicente Moreno que a Alessio Lisci, con el que la apuesta salió rana. Pero no tiene experiencia en Primera y habrá que ver cómo gestiona el salto de calidad.