Relato de las peripecias de dos bearneses en un control de la Guardia Civil en Altsasu

Militantes de la organización Libertat, Izquierda Revolucionaria de Occitania, participaron el pasado sábado en el Ospa Eguna de Altsasu. A la vuelta, sin embargo, padecieron un control de la Guardia Civil. Esta crónica, recogida por Ahotsa.info, relata con humor las pericias padecidas por los dos bearneses.

NAIZ+|2018/09/10 09:38
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Imagen del Ospa Eguna.

«El día empezó con una kalejira que, al sonido de su música, nos llevó al sitio del herri bazkari (comida popular). En aquella plaza decorada por la ocasión se juntaron un poco mas de 400 personas, mayoritariamente jóvenes, en un ambiente alegre y combativo. Al final de dicha excelente comida se escuchó música y una alocución tan política como humorística. Luego una manifestación de 3.000 personas recurrió las calles de esta ciudad de 6.000 habitantes. Se oyeron eslóganes exigiendo la ida de las fuerzas de ocupación, la liberación de los presos políticos, especialmente de los 11 jóvenes de la ciudad quienes, despues de sufrir agresión por guardias civiles de paísanos, fueron condenados a largas penas de cárcel después de un montaje policial. La movilización popular se acabó con un mítin en el que las sorginas (brujas) barrieron de manera simbólica los instrumentos de opresión españoles (capitalismo, sexismo, Iglesia, Código penal, Policía, etc). El día se acabó con conciertos en la plaza central y en el Gaztetxe (centro social).

Alrededor de las 02:00 de la mañana, decidimos volver a Bearn en nuestro coche matriculado en el 64 (Piríneos Atlánticos). Justo antes de irnos, se nos viene la idea de esconder las tarjetas SD de la cámara en un pañuelo sucio, dejado en un guardaobjetos del coche. Apenas salimos de Altsasu vimos que nuestros miedos se confirmaban, a la auséncia de policías durante el día le compensan controles sistemáticos de todos los vehículos saliendo de la ciudad por la Guardia Civil. Los agentes nos avisan de que nos tenemos que parar al lado de la carretera : «¿Habéis bebido ? ¿Teneís droga? Mejor decirlo ahora, que si encontramos droga mientras registramos el coche, habrá condena». Estando sobrios y sin droga, contestamos con la negativa.

Entonces empieza un amplio registro del coche por los policías. Debemos entregar nuestra documentación y despojarnos de nuestras carteras, llaves, etc. Los guardias encuentran pegatinas relacionadas con la movilización del día, un cartel y los tickets de la comida popular y de las bebidas. El tono de la conversación entonces cambia de manera radical. «¿La paella era buena ?», nos preguntan para enseñarnos que saben donde hemos pasado el día. Nos preguntan el significado de las pegatinas. En dicho momento, entendemos que es mejor olvidarnos de nuestros conocimientos para hablar o hasta entender el castellano: no somos mas que turistas franceces quienes – al final – no han hecho nada ilegal. Una agente vuelve del maletero con, en su mano, dos tricornios, utilizados en el evento a fines satíricos. «¿Dónde lo conseguistéis?», insisten. «En el chino», contestamos. «No hay chino en Altsasu donde se venda esto», nos contestan. Uno de los policías cada vez mas enfadado, nos pregunta. «¿es porque os gusta o es para vacilar?» No contestamos. Vuelve a preguntar y parece darse cuenta de que la respuesta es evidente. Tememos entonces que, bajo el enfado, el agente no controle su agresividad. Nos hacen levantar el capó del coche: no vemos más lo que hacen las policías. Pero si hacemos cualquier movimiento, nos prohiben movernos. Otro agente saca de nuestra mochila una bandera de nuestra organización política. Desgraciadamente para nosotros, tiene un fondo amarillo. «¡Amarillo!»  exclama un guardia, pensando ver allí algo relacionado con Catalunya. Sospechas confirmadas en su opinión por el nombre de nuestra organización: Libertat. No nos atrevemos a decirle que en catalán, la palabra tiene dos L. Insiste : «¡Es amarillo!» Uno de nosotros no puede resistir a hacerle remarcar que también es el color de su chaleco de seguridad. El humor no resulta oportuno y la actitud del agente sube aún mas en la agresividad. «Ja ja ja, todos nos reímos, ¿ eh ? ¡¿ Tú te crees que me estoy riendo ?!» Nos pregunta de donde viene la bandera. «Toulouse», contestamos. Insiste de nuevo : «¿ Cataluña ?» Nosotros : «no, Toulouse, France». Nos cuesta pronunciar estas dos palabras en una misma frase, pero sentimos que hay que hacer sacrificios. Los guardias sacan entonces una foto de la bandera y de los tricornios. En la guantera, una policía "encuentra" un cuchillo que núnca habíamos visto antes: «está prohibido tenerlo aquí, hay que ponerlo en el maletero... se os podría multar por eso». Lo deja en el maletero y sigue el registro. Afortunadamente, no ha registrado de verdad la guantera y no ha encontrado las pegatinas para la amnistía de los presos políticos. No se puede husmear en las fotos de la cámara, obviamente, y los móviles estan cerrados. Después de llamar a la comisaría, dos guardias hablan entre ello : «se están burlando de nosotros, este casi habla mejor castellano que tú y yo». Mientras tanto, los pocos coches que toman esta carretera también están dirigidos hacia el pequeño parking donde nos retienen. Los dos agentes, los mas agresivos, se alejan hacia nuestros nuevos compañeos de infortunio. En dicho momento, los dos que jugaban el papel de "policías buenos" nos dicen que nos vayamos ya, que sino sus compañeros nos van a multar por el tema del misterioso cuchillo aparecido en la guantera. Sin hacernos de rogar, nos vamos.

Llegados a Irun, tomamos tiempo para volver a ordenar el coche: libros de escuela estan dañados por el registro y material político por valor de unos treinta euros no se puede encontrar. En cambio,  ¡tendremos algo para cortar el fuet, en nuestro próximo viaj ! Después de este hermoso día de solidaridad internacionalista y de movilización popular, recordamos que esta desventura es – afortunadamente para nosotros – excepcional por ser ciudadanos franceses. Pero es desgraciadamente habitual, cuando no es peor, para todos los militantes viviendo al otro lado de los Pirineos, en la gran democracia española»