Daniel Galvalizi
Entrevue
Nabil Al-Raee
Actor y director

«Para mí, el arte ha sido una forma de sobrevivir en la vida»

El actor y director palestino Nabil Al-Raee ha estado en Madrid varias semanas para presentar su obra «Preso en la esperanza», un manifiesto interactivo que expone con crudeza la realidad en Cisjordania y Gaza tanto de ayer como del presente. Hablamos con él sobre su vida en el campo de refugiados de Al Arrub y su rol en el Freedom Theater.

(Jairo Vargas)

Entre Jerusalem y Hebrón, en la zona sur de Cisjordania, en el campo de refugiados de Al Arrub, nació, se crió y aún vive (resiste, diría él), Nabil Al-Raee, un artista emblemático de Palestina, de su lucha por sobrevivir y una de sus potentes voces en el mundo para denunciar un régimen de opresión, maltrato y destierro.

Al-Raee ha pasado varias semanas del invierno en Madrid, donde, junto con sus socios y amigos, los directores y guionistas Juan Ayala y Miguel Oyarzun, presentaron en el Teatro del Barrio, la icónica sala alternativa de Lavapiés, la obra “Preso en la esperanza”.

En entrevista con 7K, Al-Raee repasa su vida en los territorios ocupados, su participación en el proyecto del Freedom Theater de Jenin y su proclama para concienciar sobre un conflicto que se está prolongando durante demasiadas décadas.

He leído que necesitó ayuda diplomática para viajar a Madrid. No es tanto así, eso le sucedió a mi cuñado. En mi caso tuve que hacer mucha preparación para conseguir una visa. Los palestinos necesitamos visa para entrar, como turista visitante, a España. Vine desde Amman, ya que no puedo ir al aeropuerto de Ben Gurion (cerca de Tel Aviv), porque vivimos una ocupación en toda regla y eso significa que nos excluyen de poder vivir la vida de una forma natural. La vida, la economía, todo, lo quieren hacer difícil para que mueras lentamente o emigres.

Ha vivido por un tiempo en Túnez y en otros sitios de Europa, pero su lugar de nacimiento es Al Arrub. ¿Todavía reside allí? Sí, nací allí porque mi familia fue expulsada de su pueblo original, que es Kiryat Gat. Nací en el campo de refugiados de Al Arrub, de hecho. He estudiado unos meses en Túnez dirección de teatro, porque, por mi proceso de aprendizaje, después de cuatro años de estudios como actor y director en Palestina, pensé que tenía que salir de allí y tener otras experiencias y compartir mi trabajo. Por eso hice un intercambio en Túnez y también he estado en Alemania, Francia, Bélgica y Portugal.

Pero elijo vivir en Palestina, es parte de quien soy, es parte de mi responsabilidad para con mi gente. Imagina si cada palestino decidiera irse... estaría vacío y la ocupación conseguiría consagrar el éxito con su plan y conquistaría absolutamente todo el territorio.

(Jairo Vargas)

Ha sido director en el Freedom Theatre de Jenin. Háblenos sobre ese proyecto. El Freedom Theatre está localizado en el campo de refugiados de Jenin, se estableció allí en 2005. Yo fui su director artístico. Esta compañía tiene una larga historia que en realidad comienza antes, porque su semilla, su génesis, es una iniciativa que puso en marcha una mujer judía casada con un palestino, Arna Mer-Khamis, que empezó el proyecto bajo el nombre de The Stone Theater. Todo comenzó cuando se desató la primera Intifada: en ese momento, los israelíes cerraron la mayoría de las escuelas y arrestaron a muchos docentes. Los estudiantes habían perdido la oportunidad de tener una educación convencional y por eso esta mujer vino a Jenin a intentar lanzar este proyecto de educación alternativa. Así nació entonces un movimiento amplio para proveer de diferentes actividades a los chicos y, con el tiempo, lograron construir un teatro y allí es cuando nace el Stone Theater. Se llamó así de hecho porque el arma que se empleaba para luchar eran las piedras, y eso es precisamente lo que significa la palabra Intifada.

¿Qué es el arte para usted? Para mí el arte es una manera de vivir, una completa manera de vivir. Es una necesidad, no un accesorio. A través del arte puedo procesar todo tipo de emociones, sea con dolor o sin dolor, pero considero que el arte es una manera excelente de presentar una historia que se haya contado o no. También creo que aprendemos de nosotros mismos a través de esas historias. Podría decirte que para mí el arte es una forma de sobrevivir en la vida, es un proceso de sanación en sí mismo.

¿La intención de la obra «Preso en la esperanza» ha sido romper la cuarta pared? ¿Cómo se gestó? Digamos que esta obra es una pieza de activismos y es una especie de teatro documental. He participado en proyectos parecidos de teatro interactivo, pero esta ha sido la primera vez en la que hago un espectáculo unipersonal. Queríamos presentar la narrativa palestina que ha sido barrida durante tantos años. La idea era poner a la gente en contacto con ello, no queríamos entretener al espectador, sino contarle la historia y provocar una reflexión. Los europeos fueron parte del plan sionista a finales del siglo XIX y quiero que la gente lo sepa. Intencionadamente o no, han sido parte.

Ahora la gente está despertando y preguntándose qué pueden hacer. Pues lo que tienen que hacer es ir a la fuente del problema, y mencionarla, y hablarla, y que la gente entienda que el conflicto no ha comenzado ahora. En mis trabajos siempre conecto las historias con Palestina.

(Jairo Vargas)

En un momento de la obra pide a los asistentes que cojan su llave de casa y la sacudan en el aire. Así es. La mayoría de los palestinos, cuando fueron expulsados de su tierra, se quedaron con las llaves de sus casas. Algunos de ellos pensaban que volverían en dos semanas a su hogar, porque los sionistas decían que podía ser algo temporal. Sea como fuere, prácticamente todos los palestinos se quedaron con esas llaves y en ese momento de la obra trato de que la gente aprecie lo que tiene. Es un recordatorio. Es sobre mi historia, pero también es para la gente, habilitar ese instante para que compare su vida con la de otros y que aprecien lo que tienen. Las llaves no son solo de una familia, sino de un pueblo. ¡Piensa que todavía tenemos los papeles oficiales de nuestras casas de 1948!

Al final sube al escenario nada menos que a 21 personas, entre ellos uno que hace las labores de traductor. ¿Qué quiere simbolizar con ello? Queremos crear la sensación de estar en una sala donde se celebra una conferencia, con gente atendiendo a una clase o una ponencia. Pensamos hacer esto porque el inglés, digamos, es el lenguaje que ha hecho todo imposible en este mundo, el que ha establecido la mayoría de las colonias y el que han utilizado los colonizadores. Pero, al mismo tiempo, es el que más usamos para comunicarnos. Es el que estoy usando yo ahora mismo para responderte a ti. Quería que se entendiera de alguna manera la fuente del problema montando esa especie de sala de conferencia y que tengan en cuenta que todo lo que está pasando en Palestina surgió aquí, en Europa. (Theodor) Herzl es el padre del movimiento sionista y todo lo que dijo, lo dijo aquí, en Europa. Esa idea de dar una tierra de acogida que no les pertenece a los judíos como reacción a la culpa que sentían por los crímenes de la Alemania nazi, nace aquí. Y nosotros no teníamos nada que ver.

¿Sabe que en el Estado español hay sectores políticos que buscan reprimir o coartar las lenguas cooficiales, como el euskara? Sí, sí… lo sé. En ocasiones usamos el inglés y no nuestra lengua materna, pero estoy seguro de que, cuando usas otra lengua, eres diferente, emocionalmente más profundo, mientras que cuando usas inglés, no eres el mismo. Yo hablo un poco de hebreo y lo entiendo un poco también, pero lo rechazo, me niego a hablarlo. Prefiero hablar en inglés con los israelíes para hacerles sentir que no son nativos, que son ocupantes, que esta no es su tierra. Si hablo hebreo, significa que hablo la misma lengua del opresor.

Ha participado en diferentes obras, como «Suicide note from Palestine». ¿Cuál era el mensaje que trasladaba? Hubo un tiempo en el que todo el mundo estaba callado sobre Palestina, porque lo que está ocurriendo ahora no es nuevo, ha ido ocurriendo poco a poco en silencio. Hubo un momento en el que todo fue silenciado y la gente se sentía desesperada. Esa obra fue un recordatorio de que los palestinos estábamos aquí, pero nadie estaba escuchándonos. Era una carta de alerta. Fue una obra inspirada en “4.48 Psicosis”, de Sarah Kane. Yo la dirigí y la adapté, y fue interpretada por estudiantes de tercer año del Freedom Theater.

(Jairo Vargas)

Hablemos un poco de política, más allá del arte. ¿Cómo ve la situación en su tierra? Lo que ha pasado en Gaza no lo puede imaginar una mente humana, lo que han vivido es increíble. Pero, al mismo tiempo, esa limpieza étnica también sucede en Cisjordania, solo que más lentamente y en silencio. Ahora tenemos colonos fundamentalistas, absolutamente desquiciados, quemando coches y matando a gente a sangre fría. Nuestro lugar está siendo atrapado en checkpoints con soldados. Si logran demoler y limpiar los campos de refugiados, dirán que el trabajo ya está terminado, porque ahí están los palestinos con su historia, son los que la pueden contar. Estamos en un tipo distinto de genocidio.

Tengo amigos y familia en Gaza, muchos de mis familiares no tienen casa, algunos han sido asesinados. Para quienes nos lean, que sepan una cosa: llevamos más de 30 años sin tener el permiso para ir a Gaza desde Cisjordania y sin permiso para salir de allí. La situación en Gaza es increíble, invivible, espantosa. Pero muchos de nosotros hemos decidido resistir, no les vamos a dejar implementar esto.

Gaza está totalmente atrapada y sitiada, controlan todas las fronteras, mientras los palestinos no controlamos ninguna. Muchos tratan de comparar esta situación con el apartheid en Sudáfrica, pero no… Quiero decir, por supuesto que aquello fue terrible, naturalmente, pero yo no puedo ir ni siquiera a Jerusalem Este. Hay muchos palestinos que viven allí y les dieron estatus de residente, su identificación personal dice que son residentes, pero no tienen permitido tener una ciudadanía. Es temporal y se la pueden quitar en cualquier momento. Jordania ha ayudado dando un pasaporte temporal para que puedan salir, pero igualmente la vida es muy restrictiva.

¿Le preocupa la deriva de la política israelí de los últimos años? Ha sido siempre así, desde el comienzo. Han sido sionistas siempre, desde 1948. No creo en ningún gobierno ni en ningún nombre, cambian de izquierda a derecha, pero son lo mismo. El proyecto se basa en la limpieza étnica desde el principio, y ha ocurrido siempre.

¿Cuenta con amigos israelíes? Mis únicos amigos israelíes dejaron el país, ya que se dieron cuenta de que vivieron en una gran mentira por mucho tiempo. Por ejemplo, (el escritor israelí) Ilan Pappé es calificado como un traidor en Israel porque ha escrito libros sobre Palestina y en contra de la ocupación (“La limpieza étnica”, 2006). Pero, cuando hablo de amigos, de lo que significa la palabra, no puedo hablar de amigos si ellos apoyan tomar mi tierra, matar a mis familiares y seres queridos. Si te hicieran lo mismo, ¿tú podrías?