16/06/2019

Apología de la enfermedad en la web
XANDRA ROMERO
064_salud

Escribo este artículo en el Día Mundial de Acción contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria (2 de junio), pero no para hablar de qué son, sus síntomas o su tratamiento, si no del efecto Internet en esta grave enfermedad. Hace ya algún tiempo que luchamos contra un relativamente nuevo factor de riesgo relacionado con el desarrollo y mantenimiento de los trastornos de la conducta alimentaria: la apología en la red de la anorexia y la bulimia. Hablamos de páginas web en las que ambas se presentan como “estilos de vida” y no como las enfermedades mentales que son. En estos espacios, son renombradas con nombres de mujer: Ana (anorexia) y Mia (bulimia). Normalmente, la responsable de estas páginas suele ser una persona afectada por un trastorno de la conducta alimentaria, algo en lo que coinciden quienes las visitan e interactúan con ella. La mayoría de las usuarias son chicas muchas veces menores de edad, que o bien padecen un trastorno de la conducta alimentaria o el riesgo de padecerlo. 

Estos sitios tienen distintos formatos: blogs, foros, chats, perfiles en redes sociales, páginas web e incluso aplicaciones para móviles donde aparecen contenidos sumamente peligrosos y nocivos para la salud. En ellos comparten “trucos” para ocultar la enfermedad, se anima a seguir adelgazando o vomitando, se establecen “competiciones” para ver quien es capaz de adelgazar más y más rápido o se llega a compartir el contenido visual a través de fotografías. El tono de estas páginas es negativo hacia uno mismo así como autolesivo a través de comentarios de desprecio hacia el propio cuerpo y la persona. A pesar de que las páginas pro-Ana y pro-Mia existen hace relativamente un tiempo, Body Positive reabre la polémica en el sentido contrario. Este nuevo movimiento critica a industrias como la moda, el deporte y los medios de comunicación por intentar crear una imagen falsa de la mujer y del hombre y busca el equilibrio entre la salud, el bienestar y la aceptación del propio cuerpo. Junto con la revolución en defensa de las tallas grandes, estas comunidades web suman más de 190.000 seguidores y se describen como espacios en los que la talla es lo de menos y la autoestima, lo de más.

Hasta aquí nada peligroso, sino todo lo contrario. No obstante, hay quien ha empezado a alertar sobre la posibilidad de que estos nuevos “modelos de mujer”, catalogados como curvy o de tallas grandes, tampoco sean tan buen ejemplo. Y es que la cuestión es si estas páginas y foros que reivindican un modelo estético diferente pueden en algún momento convertirse en un espacio en el que se haga apología del sobrepeso y la obesidad.

Personalmente, no tengo muy claro que las personas detrás de estas páginas abanderadas del Body Positive –a diferencia de las pro-Ana y pro-Mia– tengan intención de hacer apología de la obesidad; sin embargo, no debemos olvidar que todo aquello que suponga un modelo en algunas personas susceptibles puede ejercer una influencia positiva o negativa, pudiendo derivar en conductas de riesgo.

Una cosa es hablar de autoestima, de aceptación y de luchar contra los estigmas de lo que el sobrepeso supone en la sociedad, y otra es minusvalorar la enfermedad. Como no hay profesionales de la salud que moderen estos portales, la información resulta incontrolable y, en ocasiones, inadecuada e igualmente dañina.

Insisto, una mujer real con un cuerpo real –aunque no hay solo un modelo– no es aquel caracterizado por una delgadez extrema, en el que no se llega al nivel de masa grasa mínimo saludable, pero tampoco lo es un cuerpo con sobrepeso ni obesidad, caracterizados por niveles de masa grasa por encima del nivel máximo saludable.

En cualquier caso, recordemos que al hablar de una mujer “normal” y “sana” con un modelo de cuerpo que sirva de “ejemplo” deberíamos referirnos a un cuerpo saludable según no solo sus analíticas sino también su composición corporal y sus comportamientos y actitudes en relación a su autocuidado.