03/11/2019

«Marriage Story»
MIKEL INSAUSTI
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Es comprensible que los y las grandes cineastas se dejen tentar por las ofertas de las plataformas digitales, pero quien sale perdiendo es la audiencia cinéfila que quiere ver esas películas en pantalla grande. Con el caso del mexicano Cuarón, ya se pudo comprobar que la política de Netflix es muy tramposa y que a los supuestos estrenos reducidos en cines accede solamente gente privilegiada y en las grandes capitales. La historia se va a volver a repetir con Martin Scorsese y la esperada “The Irishman” (2019), que se presentó el 27 de setiembre en el Festival de Nueva York para ganar prestigio crítico, y luego ya se verá en alguna que otra sala de proyección el 1 de noviembre, obligando a la inmensa mayoría a registrarse en Netflix si quiere ver a partir del 27 de noviembre la película. Sucede tres cuartos de lo mismo con “Marriage Story” (2019), ya que el nuevo y no menos esperado trabajo de Noah Baumbach fue presentado oficialmente en la Mostra de Venecia de cara a los premios anuales con los Óscar de interpretación como principal objetivo, para después estrenarse en cines escogidos de EEUU el 6 de noviembre, y del Estado español el 22 de noviembre con el anunciado título de “Historia de un matrimonio”. Por último, quienes estén suscritos a Netflix la verán del 6 de diciembre en adelante.

Los comentarios que propició “Marriage Story” (2019) tanto en Venecia como en otros festivales internacionales no pudieron ser más elogiosos, hasta el punto de que es considerada en general como la mejor película de Baumbach, o cuando menos la que mejor define y de forma más redonda define su estilo personal, y que en su momento le valió al neoyorquino ser considerado como el relevo generacional de Woody Allen en la comedia urbana.

Baumbach es el mejor ejemplo del autor que ha mamado el cine desde dentro, siendo dentro de su familia el hijo que más se interesó por el amor al séptimo arte que le inculcaron sus padres, ya que ambos eran críticos cinematográficos. De ahí su amistad con grandes directores estadounidenses como Peter Bogdanovich, o el hecho de que realizase el documental “De Palma” (2015), en el que se condensan diez años de entrevistas con el genio italoamericano.

En la ficción empezó trabajando con Annabella Sciorra y Eric Stoltz como pareja estelar de confianza en “Kicking and Screaming” (1995), “Highball” (1997) y “Mr. Celos” (1997). Su consagración llegó con su cuarto largometraje, “Una historia de Brooklyn” (2005), con el que ganó en el festival de Sundance los premios a la Mejor Dirección y al Mejor Guion. En su filmografía posterior destacan los títulos protagonizados por la actriz Greta Gerwig “Greenberg” (2010), “Frances Ha” (2012) y “Mistress America” (2015), sin olvidar “Margot y la boda” (2007), “Mientras seamos jóvenes” (2014) y “The Meyerowitz Stories” (2017).

El tono autobiográfico vuelve a estar presente en su nuevo trabajo, y de la misma forma que para la aclamada “Una historia de Brooklyn” (2005) se inspiró en el divorcio de sus padres, ahora se basa en el suyo propio con la actriz Jennifer Jason Leigh, que tuvo lugar en el año 2013 tras once años juntos, aunque en 2011 se separó de ella e inició su andadura sentimental con Greta Gerwig. Esto hace que esta crónica de una ruptura adquiera todavía mayor fuerza.

Sabido es que Baumbach sobresale en la escritura de los diálogos y en la dirección interpretativa, encontrando en Scarlett Johansson y Adam Driver a la pareja perfecta a la hora de representar a personas que se quieren pero que necesitan un distanciamiento, pasando del desencuentro amistoso del inicio al litigio judicial por la custodia del hijo.

La circunstancia de que él sea director de teatro y ella actriz coloca a Broadway como escenario de fondo ideal, con cabida para toques de comedia o de musical dentro de un drama bergmaniano de sentimientos muy profundos.