Crudivorismo, la dieta de los alimentos crudos
El crudismo, crudivorismo, alimentación crudista o dieta «raw food» es la práctica de consumir alimentos sin cocinar y ni procesar. Sus partidarios sostienen que la cocción mata los nutrientes. La tendencia no es nueva, pero ha vuelto a resurgir. La dietista de 7K aborda el tema en este artículo.

A pesar de que no sea ninguna novedad, el consumo de alimentos crudos vuelve a estar en boga debido a que recientemente la Real Academia Española haya presentado una actualización del diccionario, en la cual ha incluido el término “crudivorismo”, palabra que hace referencia a seguir una dieta exclusivamente con alimentos crudos.
Y, aunque como decimos, esta tendencia tiene antecedentes históricos, también se popularizó en el año 2021. Por entonces, sus defensores insistían en vivir como lo hacíamos miles de años atrás (a mi esto siempre me genera asombro), y olvidarnos de cocinar. ¿Por qué? Pues porque sus defensores mantienen que el calor de los distintos tipos de cocción acaba con los nutrientes de los alimentos, con los microorganismos beneficiosos y empeora nuestra salud.
Además, existen dos corrientes diferenciadas dentro del crudivorismo; por un lado, el crudiveganismo, donde solo se consumen vegetales crudos. Sin duda una dieta muy desequilibrada desde el punto de vista nutricional. Y, por otro lado, el crudismo omnívoro, que consiste en consumir los alimentos de origen animal crudos. El principal riesgo de esta forma de alimentación es de claro origen biológico.
De modo que, como adivinarán, desde el punto de vista nutricional, se trata de una dieta sobre la que no hay evidencia científica suficiente como para afirmar que cocinar por encima de 40 grados destruye los nutrientes o genere sustancias tóxicas.
Es cierto que muchos nutrientes, especialmente las vitaminas hidrosolubles, se deterioran con el calor, o que cuando el calor de la cocción no se usa adecuadamente, por ejemplo con los aceites, aparecen compuestos que pueden ser tóxicos, pero estas situaciones se resuelven si usamos las técnicas culinarias y los tiempos de cocción de forma adecuada. De hecho, si lo hacemos así, mejoraremos sus características organolépticas (sabor), asimilaremos mejor sus nutrientes, eliminaremos tanto sus compuestos tóxicos como sus organismos patógenos y evitaremos algunas enfermedades y reacciones alérgicas.
Y es que si la evolución y supervivencia del ser humano estuvo estrechamente ligada al hecho de cocinar los alimentos, ¿por qué nos empeñamos en estas pamplinas?




