Weißwurst, una salchicha con tradición

Tal día como hoy, un 22 de febrero de 1857, nacía la Weißwurst en Múnich. Ocurrió en el restaurante Gasthaus Zum Ewigen Licht, que se traduce como Posada de la Luz Eterna, ubicado cerca de la Marienplatz. Esta famosa salchicha alemana, que hoy cumple 169 años de existencia, surgió por casualidad, cuando a un cocinero le faltó tripa de ternera para embutir la salchicha y recurrió a la tripa de cerdo. De esa mezcla de carne de ternera y cerdo finamente picada, que se combina con especias, surgió este embutido de color gris claro, de entre 12-15 cm de longitud y 80-90 gramos de peso, que se cuece en agua caliente, pero no hirviendo, y apasiona por su textura y sabor no solo a los bávaros. Desde sus inicios, sobre todo en la zona, gozó de amplia aceptación. Tradicionalmente se consume por la mañana en mercados y tabernas, acompañada de mostaza dulce, bretzel -esos bollos horneados con forma de lazo entre dulce y salado que se aprecian en la imagen- y una jarra de cerveza de trigo. Esta costumbre matinal se atribuye a que cuando apareció la salchicha blanca, los frigoríficos aún estaban por llegar. Hay un refrán que asegura que las Weißwurst no pueden oír las campanas del mediodía y hay quien afirma que así se prioriza a las clases trabajadoras, más madrugadoras que la clientela adinerada. De hecho, cuenta la leyenda que en la Revolución de Noviembre de 1918, celebrando la caída de la monarquía alemana, en la zona de Baviera terminaron con las existencias de cerveza, aunque probablemente también de salchichas. La Weißwurst no está sola, hay más, destacando la Wollwurst y la Stockwurst, sus primas hermanas. Convertida en un símbolo, también tiene un sitio en Polonia, otro de los países que degusta este plato que es toda una tradición en el sur de Alemania.




