Suplementos para mujeres, ¿otro mercado?
El mercado de los suplementos nutricionales va creciendo a medida que aumenta su promoción en redes sociales, farmacias y hasta en supermercados que proclaman todo tipo de beneficios que la ciencia no ha constatado. Y, en muchos casos, estos productos van dirigidos a las mujeres. ¿Se trata de la nueva mercantilización del cuerpo femenino?

Tomar suplementos nutricionales de distintos minerales y vitaminas porque sí, está de moda. Se trata de una moda que nos acecha a todos, sin embargo, como es habitual, el nicho de mercado de las empresas que los comercializan, somos, sobre todo, nosotras, las mujeres.
Si metemos los términos “suplementos” y “mujeres” en el buscador, veremos cómo nos salen cientos de artículos en los que se nos recomiendan distintos suplementos para los 30 años, los 40, los 50... Y así, sucesivamente.
Si bien es cierto que durante distintas etapas vitales como son la gestación, la perimenopausia o menopausia, y siempre fruto de los cambios hormonales y metabólicos, pueden producirse algunos déficits nutricionales que han de resolverse con la ayuda de algún suplemento, el caso es que no existe una recomendación basada en la evidencia científica que señale que los suplementos de vitaminas y minerales sean beneficiosos en base al género o el rango de edad. Si lo son, es en relación a distintos escenarios o condiciones patológicas y no de un modo genérico.
No obstante, las redes sociales y el resto de medios que son cómplices habituales de la mercantilización de nuestro cuerpo, nos gritan o insisten que debemos tomar hierro, magnesio, vitamina D, omega-3, calcio y colágeno. Y, como es habitual, también usan el pretexto de mejorar nuestra salud ósea, hormonal y nuestro nivel de energía.
Pero, ¿qué dice la ciencia al respecto?
Por lo pronto, podemos decir que, a pesar de que son bastante frecuentes las publicaciones de estudios sobre suplementos, la mayoría no acaban de confirmar los supuestos beneficios de consumir los también llamados “complementos nutricionales”. Es decir, no existe debate científico al respecto, por lo que podemos concluir que no merece la pena gastar dinero en este tipo de productos.
Lo que sí es conveniente es adquirir unos buenos hábitos que cuiden nuestra salud como, por ejemplo, no fumar ni beber bebidas alcohólicas, alimentarse adecuadamente y evitar el sedentarismo, porque esto sí que tiene evidencia científica.





