Embotar, el arte de conservar los alimentos
El chef de 7K propone recuperar la costumbre de embotar los alimentos, una manera sana y natural de conservarlos y de practicar una técnica que permite mantener el sistema alimentario. En este artículo se incluye toda la información necesaria para llenar la despensa en condiciones.

Vivimos un tiempo en el que la magnificación de absolutamente todo se ha convertido en parte de un día a día que, para mí, es cada vez más surrealista. ¿Sabéis eso de que el sentido común es el menos común de los sentidos? Pues parece que nos esforzamos en demostrar que así es, amigos. Hasta el más insignificante de los hitos se ha convertido en un coleccionable que nos aterra perder. No vaya a ser que seamos los raros que pasan por alto un eclipse, la final de un Mundial de fútbol, un concierto o una ola de medusas invadiendo la orilla de una playa. Cualquier cosa que rompe con la rutina habitual se magnifica. Antes eran solo las redes las que se encargaban de ello, pero ahora, no sé si por la necesidad de hablar de otra cosa que no sean guerras, corrupción o vandalismo, también la televisión nos regala un nivel de cobertura mediática fuera de serie. De alguna forma, tras un evento excepcional, que a pocos cambia la vida, se crea la necesidad de esperar al siguiente. Y he ahí el quid de la cuestión.
Siguiendo esta tendencia, que por mucho que me cueste compartir confieso haber caído en la tentación (yo también me compré las gafas para mirar directamente al eclipse hace un par de semanas), os propongo un hito que, además, tendréis la suerte de recordar durante todo el año y también podréis disfrutar de forma directa. ¿Qué os parece esperar a septiembre y celebrar un gran día para el recuerdo, rodeados de amigos, familiares e incluso vecinos, embotando? Este puede ser vuestro siguiente “hitus magnificus”. La palabra “magnífico” define el hacer algo grande. Y esta humilde acción, que ha sido necesaria para sostener un sistema alimentario natural y equilibrado durante muchísimos años, puede ayudar a que la forma en la que nos alimentamos hoy también vuelva a serlo. ¿Os imagináis a toda Euskal Herria celebrando el día del embotado? Cuadrillas y familias enteras embotando tomate, bonito, piparras, anchoas o pepinos, recordando que hubo un tiempo en el que embotar no era un capricho, sino una necesidad. Y es que, con unos cuantos botes de cristal podemos apañar gran parte de la despensa para todo un año. Y más importante aún, conectaremos, siendo protagonistas directos y no meros espectadores, con algo tan bonito, nuestro, necesario y magnífico como es mantener esta tradición viva. Quien no lo haya hecho nunca, que no se asuste; hoy os compartiré algunas claves para no liarla en el intento, pero antes de empezar, si de verdad llegáis a plantearos un día así, tratad de organizar este día como una fiesta, como un día que también merece ser considerado un “hitus magnificus”. Tiene que haber quien se encargue de ambientar el día con música y buen humor, quien cocine para los que más trabajan y manos suficientes para embotar durante, mínimo, 3-4 horas sin parar. Que, sin esfuerzo, no hay recompensa.
¿Qué nos hace falta para un buen embotado? Botes y tarros de cristal. Las tapas, si tienen el “botón” de vacío, mejor. Y los botes, si son nuevos, también. Una cazuela grande donde quepa un número considerable de tarros, su tapa, trapos, un fuego del tamaño de la olla (un fuego portátil del tipo “para paellas” es ideal), una mesa, tabla, cuchillo y mucha alegría. Si podéis haceros con alguna receta de vuestras abuelas, mejor que mejor. Y si no, tirad de recetario popular, AKA: libros de cocina, recetarios online o incluso el ChatGPT. Cualquier fuente de información está justificada con tal de llevar a cabo tal día.
Ahora, teniendo en cuenta que se acerca la mejor época del año para embotar por la gran variedad de producto fresco que podemos encontrar, haced una visita a la azoka o la lonja para haceros con el producto. Debido a la cantidad que necesitaréis, si organizáis la compra con una llamada previa, mejor. Y es que dudo que algún baserritarra baje a la azoka con 100 kg de tomate… Estos son los puntos críticos para un buen embotado.
Limpieza: La limpieza de los tarros, tapas, utensilios y las manos de quienes manipulen el material y el producto han de estar completamente limpias y desinfectadas. Lo ideal es meter los tarros, tapas y utensilios en agua hirviendo un par de minutos antes de empezar, para asegurar que todo esté bien limpio.
Buen producto: El embotado conserva lo que metes dentro, pero no mejora un producto que no esté bien. Elegir un buen producto, sano, en su mejor momento de maduración o frescura es clave para que la conserva quede rica y evolucione bien. Retirad las partes golpeadas de los productos, las partes que estén justitas; pensad en que os lo tendríais que comer bien a gusto estando fresco, crudo o cocinado. Algo que no esté bien o rico, no va a mejorar con el embotado.
Proceso y temperatura: En este punto existen varios aspectos clave.
• No llenar el bote hasta arriba. Dejad un par de milímetros para que la tapa pueda hacer bien el vacío.
• Los productos ácidos se conservan mejor y permiten tratamientos más suaves o cortos. Por ejemplo, un tomate, al ser ácido, se conservará mejor aplicando menos tiempo de esterilizado (cocción de los botes) que un bonito. Y una mermelada, mejor que un tomate.
• La cocción es imprescindible. Una vez embotado el producto, que se puede cocer, asar o freír previamente, se tiene que “volver a cocer”. A esto se le llama proceso de esterilización. Y es lo que hace que un bote sea seguro y se pueda guardar fuera de la nevera. Introducir los botes con el producto y la tapa, bien cerrados, en la olla con agua hirviendo durante un tiempo (según producto y receta) es imprescindible para asegurar el producto. Se trata de que el bote haga el vacío y todos los microorganismos que puedan estropear en el futuro el producto, mueran.
• Una vez el producto esté esterilizado, conviene darle la vuelta al bote y dejar que repose boca abajo para que haga bien el vacío y se selle de forma correcta.
Este puede ser, familia, vuestro siguiente gran día. ¿Que os costará un poco más que unas gafas para mirar un eclipse? Sí, pero no mucho más si os juntáis unos pocos. Lo que sí os aseguro es que el recuerdo y el placer que os quedará no los olvidaréis nunca. Y esto es lo que convierte un día tan bonito y especial en un “hitus magnificus”. On egin!





