Nació canturrenado, cantando vivió y se nos ha ido, coherente hasta el último suspiro, tarareando en Ikatz Kalea. Siempre afinaba y siempre afinó abriendo grietas en cada muro: el desobediente persistente, el insumiso infinito, el ecologista arraigado, el pacifista desbordante, el ingeniero silente de puentes y caminos por los que transitamos incluso sin saberlo