GARA
TÚNEZ

Una multitud pide en Túnez cambiar el mundo para derrotar al yihadismo

Miles de personas procedentes de 119 países se manifestaron ayer frente al museo El Bardo de Túnez para proclamar que solo la justicia social y un cambio en el modelo educativo y de sociedad pueden derrotar al «terrorismo yihadista» que se expande en el norte de África.

Desafiando a la lluvia que cayó con intensidad sobre la capital tunecina, activistas llegados para participar en el XIII Foro Social Mundial (FSM) desfilaron al grito de «Túnez libertad; terrorismo, fuera».

Los organizadores cambiaron el programa de inauguración del FSM, que debía haber arrancado con una marcha festiva, en respuesta al atentado que hace una semana mató a 23 personas. La masacre fue reivindicada por el Estado Islámico (EI).

«Esta marcha transmite el mensaje de una sociedad progresista que responde unida contra el terrorismo», dijo Hamma Hammami, líder de la coalición de izquierdas tunecina Frente Popular, cuarta fuerza parlamentaria. «Luchamos juntos contra el terrorismo y contra las fuerzas imperialistas que lo financian. Estamos aquí para demostrar que otro mundo es posible, un mundo sin violencia ni terrorismo», declaró.

Para Radia Nasrawi, presidenta de la Asociación Tunecina de Lucha contra la Tortura, la solución se ha de basar en una reforma de la educación que permita sociedades más cultas y reflexivas, «en las que el terrorismo que se nutre de la ignorancia carezca de semilleros».

«El ataque de El Bardo ha sido una catástrofe porque los terroristas, que desde hace tiempo golpean las provincias, han logrado golpear por primera vez en la capital y, además, contra turistas extranjeros –afirmó–. Pero la raíz esta en la enseñanza, que es esencial; hay que revisar los programas educativos porque desde la época de Bourguiba a la de Ben Ali ha habido un enorme deterioro», subrayó.

Nasrawi recordó que los jóvenes tunecinos «antes estudiaban a los filósofos griegos y neoclásicos, y se les educaba en el diálogo, mientras que en la época de Ben Ali todo se centró en una sociedad consumista y competitiva», en la que las diferencias sociales se hicieron más patentes. «Necesitamos la ayuda de Europa. La respuesta ha sido muy positiva hasta ahora; sentimos el respaldo y el apoyo, pero se necesita algo más. Por ejemplo, ampliando el plazo para el pago de la deuda, de la que solo se benefició Ben Ali, no el pueblo tunecino», sostuvo.

El discurso de ambos se repetía en boca de las diferentes delegaciones llegadas para participar en este foro de cuatro días.

Ayer era posible encontrar en las calles de Túnez decenas de causas de todo el planeta. «Estamos aquí para reclamar una nueva justicia, una nueva sociedad. Para demostrar que esta sociedad no funciona. Si funcionara, si se respetaran los derechos, no habría aquí gente de tantos lugares distintos del planeta», explicó François, miembro de Attack. A su lado pasaban sindicalistas de Brasil, pacifistas de Mali y Ucrania, revolucionarios sirios, defensores de la causa palestina, activistas contra el calentamiento global, miembros de grupos pro dignidad y defensores de los derechos humanos. «Que seamos tantos y tan diversos demuestra que el modelo social en el que vivimos debe cambiar y que es posible hacerlo», apostilló François.