Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «El nuevo exótico hotel Marigold»

El sueño dorado de la jubilación en paraísos turísticos

La continuación no estaba prevista, pero dado el inesperado éxito de la película original, el director John Madden y el guionista Ol Parker han prolongado situaciones y personajes, sin basarse ya en la novela de Deborah Moggach. Aprovechano el tirón le han dado a esta secuela un aire más suntuoso y cosmopolita si cabe, incorporando al reparto actores de Hollywood como David Strathairn o Richard Gere, que de este modo vienen a suplir la ausencia argumentalmente forzosa de Tom Wilkinson.

El fantasma de la muerte desaparece por completo en la segunda entrega, que quiere ser mucho más vitalista que su precedente. La asociación de ideas que surge ahora es bien fácil, por aquello de las segundas oportunidades, y no solo en el amor. Es el personaje juvenil y nativo de Dev Patel el que contagia su energía a los jubilados extranjeros, que llegan a implicarse directamente en sus proyectos de expansión de cara a crear una cadena hotelera. Esta comedia otoñal no quiere ser triste, y acaba situándose en las antípodas del pesimismo representado por “Amour” de Michael Haneke.

“El nuevo exótico hotel Marigold” llega a ser más disfrutable, habida cuenta del crecimiento de la química existente entre la contrastada pareja cómica que forman la veteranísima Maggie Smith y el animoso Dev Patel. Ella está sembrada, y con su ironía salva a la función de caer en la noñería sin remedio, gracias a las constantes puyas que lanza al resto de residentes, en especial a Judi Dench, con la que establece una divertida rivalidad por ser la reina de la flema y el orgullo británico.

Una señora que está de vuelta de todo es así el ejemplo a seguir, en cuanto modelo ideal de jubilación dorada en paraísos turísticos al que aspira todo mortal tras una larga vida laboral, y la India no es un mal destino, con su colorismo, sus bodas de ensueño y sus contagiosas coreografías de Bollywood.