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DONOSTIA

Sortu reprocha a Urkullu que quiera imponer la visión política del PNV

«No se puede pedir y mucho menos exigir al adversario político que se pliegue a tus condiciones». Pernando Barrena respondió con estas palabras a la presentación del programa «Zuzenduz», en el que Lakua pide autocrítica, fundamentalmente a la izquierda abertzale. El portavoz de Sortu recordó que solo ellos han hecho autocrítica.

Al día siguiente de que Iñigo Urkullu y Jonan Fernández dieran a conocer el programa “Zuzenduz”, donde se hace alusión a la autocrítica como un ejercicio necesario al que se «invita» a «todas las familias», pero en el que se emplaza particularmente a la izquierda abertzale a llevarla a cabo, Sortu replicó al lehendakari que «la izquierda abertzale es el único espacio político que, a fecha de hoy, ha hecho autocrítica en relación con su actitud en el pasado, en este caso, en lo que se refiere para con las víctimas de ETA». «La izquierda abertzale es la única que reconoce a todas las víctimas por igual y que, además, aboga por la reparación, por el reconocimiento y el derecho a conocer la verdad para todas esas víctimas», recordó Pernando Barrena en una rueda de prensa en la que también apostilló que nadie más se expresa en esos mismos términos.

En ese sentido, lamentó que PNV, PSE y PP «sigan jerarquizando a las víctimas» y, lo que consideró más grave, que sigan «jerarquizando y dando diferentes categorías a su dolor y a sus derechos en lo que se refiere a conocimiento de la verdad, reconocimiento y reparación».

El portavoz abertzale declaró que la autocrítica «como concepto» es «buena», tanto para «asentar nuevos valores, como para asentar la convivencia, sobre todo para no repetir errores del pasado y para reparar viejas heridas». «Para todo eso es necesaria la autocrítica, evidentemente», admitió, para criticar, sin embargo, que cuando Urkullu y Fernández se refieren a este término «proponen un tipo concreto de autocrítica, que solo tiene que hacer la izquierda abertzale» y que, además, «tiene que hacerse en términos valorativos y coincidentes con la visión que tiene el PNV y que supongan que la izquierda aber- tzale abjure de su trayectoria política histórica». Un hecho que, advirtió, «no va a ocurrir porque es implanteable».

«Principio totalitario e irreal»

Barrena manifestó a este respecto que «no se puede pedir y mucho menos exigir al adversario político que se pliegue a tus condiciones», e insistió en que el PNV no puede pedir a la izquierda abertzale que esté de acuerdo «con una visión partidista ajena, que no es la suya».

A juicio de Sortu, «pretender asentar la convivencia sobre esos supuestos, sobre o el ‘estás de acuerdo conmigo al cien por cien o no hay nada que hacer’, es en principio totalitario, es irreal y, además, algo totalmente prepolítico, que no tiene nada que ver con las posiciones políticas que cada uno defiende y algo que no nos conduce a ninguna parte». No solo eso, sino que, señaló, es una además una «posición totalmente estéril».

Recuerda que los presos solo exigen sus derechos

Barrena también se refirió a la denegación por parte de la Audiencia Nacional española del acercamiento a treinta presos vascos, una decisión que calificó de «antijusticia» y que a su juicio deja en evidencia que tanto la Justicia española como el Gobierno del PP dan «tratamiento de colectivo a los presos políticos vascos para denegar derechos en bloque», algo «contrario a las buenas prácticas del procedimiento judicial». El portavoz de Sortu recordó que los presos pedían que se les garantizaran «derechos fundamentales reconocidos en la propia legislación penitenciaria», como «el derecho a cumplir condena en la cárcel más cercana a su lugar de residencia, a la salud, a poder mantener comunicaciones con su entorno y también con sus abogados en condiciones y a que puedan tener acceso a una educación y cultura sin restricciones». En ese sentido, calificó de «cruel y criminal» la política penitenciaria del Gobierno español, que «provoca dolor, muerte», así como un «coste económico insoportable» para las familias de los presos. GARA