Mikel INSAUSTI
MORTDECAI

Johnny Depp se deja un bigote ridículo para una comedia ruinosa y sin gracia

Son 60 millones de dólares tirados a la basura, en vista de la mala recepción crítica y de público que esta teniendo “Mortdecai”. Se están cargando las tintas en la fallida caracterización de Johnny Depp, un actor que parece haber perdido el norte, y que está empeñado en convertirse en un genio del transformismo como Peter Sellers. Pero a juzgar por su parodia detectivesca como Guy Laponte en “Tusk” de Kevin Smith no da con la tecla.

Sin embargo, la responsabilidad la comparte también David Koepp, un guionista que no se muestra competente en la realización. Parece como que ha querido copiar el diseño artístico de “El Gran Hotel Budapest”, confudiendo el aire retro con el humor más anquilosado. El ritmo de aventura cosmopolita nunca funciona, por culpa de los reiterativos carteles de las ciudades visitadas sobre el globo terráqueo. Como comedia de atracos o de estafas artísticas es igualmente penosa, sin conectar tampoco con la nostalgia bondiana, toda vez que las bromas sobre la pose aristocrática british se quedan en una mueca.