Joseba ITURRIA

OMAR FRAILE DIO A CAJA RURAL EL MAILLOT DE LA MONTAÑA QUE TANTO BUSCÓ

Omar Fraile era uno de los ciclistas más felices en Aia tras bajar del podio y besar a su compañera y su familia con el maillot de la montaña de la Itzulia, un deseo desde niño. También pudo lograr el de las metas volantes, pero quiso regalárselo a Txurruka y Vervaeke se lo arrebató.

El color de la montaña vasca es el verde del Caja Rural y el del maillot de la Itzulia rojo con motas blancas fue el objetivo del equipo navarro. Tras asegurarlo ayer, Omar Fraile manifestaba que «siempre me gusta ganar en casa y éste es un maillot al que le tenía ganas desde pequeño. Lo veía como muy lejano, pero al final lo he conseguido. Desde el primer día el objetivo era coger la fuga para luchar por este maillot y ya lo tengo».

Caja Rural colocó en la fuga de 31 a los dos corredores que peleaban por el maillot desde el primer día, Fraile y Amets Txurruka, y al no entrar Westra, que luego abandonó, los dos fueron los únicos que disputaron los puntos. Txurruka pasó en cabeza el primer alto del Kalbario y después Fraile fue primero en todos los demás con el de Etxebarria segundo. Por eso Fraile agradecía a su compañero, ganador de la montaña en 2013, por su ayuda y quiso recompensarle con el maillot de las metas volantes. Fraile era líder de esta clasificación y la habría ganado solo con pasar primero la meta volante de Asteasu, pero dejó que le adelantara Txurruka y en la segunda de Andatza quiso ser cuarto para no coger puntos y Vervaeke dejó al de Etxebarria sin maillot al pasar primero con una acción que Omar Fraile criticaba en la meta.

«Vervaeke ha empujado a Amets»

El santurtziarra no se arrepentía por renunciar al maillot «porque no ha sido culpa mía ni de Amets sino de Vervaeke, que lo ha ganado ilegalmente. Hemos intentado hacerlo para que Amets se lo pudiera llevar y el del Lotto ha salido y le ha empujado a Amets y no ha podido cogerlo». Vervaeke acabó con 12 puntos, Fraile con 11 y Txurruka con 10.

Pese a esta decepción estaba feliz porque era el maillot más importante para Caja Rural. «Lo difícil es recuperar cada día y volverte a meter en la fuga. Venía en buen momento. Me siento más seguro. Hemos solucionado los problemas que teníamos, me encuentro mejor en carrera. Desde Francia fui cogiendo buen golpe de pedal, en Bélgica en alguna de pavés estuve adelante y noto que doy un salto después del año pasado que no estuve bien. Trentino es una carrera que me gusta mucho, el año pasado estuve adelante y espero estar en la lucha».

Además estaba encantado por lograrlo en un ambiente que nunca había visto en carrera: «Toda la Vuelta ha sido una pasada, cada alto estaba lleno de gente. En Aia ha habido un momento en el que los gritos de la gente impresionaban, estaba Ferrari conmigo y ha sido la locura. La gente no estaba tan encima como en La Antigua, pero los gritos se escuchan igual y te empujan a subir».

Amets Txurruka no estaba tan contento porque estuvo a punto de irse al suelo por la maniobra de Vervaeke que le dejó sin maillot y sin podio, pero destacaba que «Omar ha intentado ayudarme, he intentado pasar y nos lo ha quitado. Pero hemos estado en la pelea y ha ganado Landa. Aunque no sea del equipo es una gran alegría. La pena es la caída de Pardilla para la general, pero ha sido una buena Vuelta. En lo personal sabía que me faltaba un poco pese a correr la Volta, pero voy mejor y espero mejorar»

Eugenio Goikoetxea, director de Caja Rural, señalaba que «es un logro merecido. Hemos trabajado toda la vuelta para ello y es un premio justo al trabajo del equipo».

 

La organización de la Itzulia logró que la apuesta de Aia fuera perfecta

La organización de la Itzulia ha recibido críticas este año por el accidente del primer día, pero ayer lo bordó y consiguió que la etapa de Aia resultara perfecta. Colocó vallas y cuerdas en la parte final del repecho y eso impidió que se repitiera lo sucedido en la primera ascensión de La Antigua, donde la cercanía de los espectadores y el intentar empujar a los ciclistas provocó el colapso. Ayer los corredores estuvieron separados de los aficionados y el espectáculo no perdió por ello. Todo lo contrario. El ambiente en las dos subidas fue muy bueno, propio de un final de etapa del Tour y hoy se puede esperar lo mismo.

La Itzulia también aprendió de sus errores del año pasado y en la meta la organización para la atención de los ciclistas a la prensa fue la ideal. Si el año pasado criticamos las barreras que impedían nuestro trabajo, ahora toca agradecer todas las facilidades. Joseba ITURRIA