Juan Carlos ELORZA
DESDE LA GRADA

La única regla que es válida siempre

Bera Bera –el equipo que menos goles encaja de la Liga, 405– y Zuazo –a dos tantos del más goleado, con 597– están en las antípodas en lo que a dedicación defensiva se refiere, y cualquier equipo que desee aspirar a objetivos importantes debe cuidar este aspecto. Sus logros irán en consonancia con la disposición de sus jugadoras a realizar los esfuerzos necesarios –físicos y mentales– para ganar, y uno de los principios más importantes podría extraerse como conclusión de las siguientes normas:

1. Al perder un balón, y pese a la frustración que nos produzca, corremos a defender.

2. Si la defensa contraria nos roba el balón, nos olvidamos inmediatamente de las lamentaciones y corremos a defender.

3. Si los árbitros nos señalan una falta de ataque u otra falta técnica que creemos inexistente, aunque nos invada la rabia –o mientras nos invade–, corremos a defender.

4. Si hay una jugada dudosa, los árbitros pitan, y en ese instante no sabemos a favor de quién, ante la duda, corremos a defender.

5. Si lanzamos a gol y se nos va fuera, en vez de despotricar por la ocasión fallida –o mientras lo hacemos– corremos a defender.

6. Si la portera nos para el tiro, lo olvidamos al instante, o mientras corremos a defender.

7. Si metemos gol y queremos celebrarlo, lo hacemos mientras corremos a defender.

8. Si ya no tenemos fuerzas –o ganas– para correr a defender, nos apresuramos a pedir el cambio por otra compañera que sí pueda.

Si una vez conocidas estas normas aún queda la duda sobre lo que deberíamos hacer tras perder el balón durante un partido, de cualquiera de las formas imaginables, mientras la resolvemos… corremos a defender.