Sin tiempo que perder
Aunque restan seis jornadas para concluir la Liga, la visita del domingo al Almería se antoja fundamental.

Tres puntos y tres equipos. Es el colchón que separa al Eibar del descenso. Una situación probablemente mejor de la que cabía prever cuando arrancó la temporada. Pero igualmente preocupante, teniendo en cuenta la tendencia de la segunda vuelta, que poco tiene que ver con el arranque de curso, y que indica que la escuadra armera, pese a lo poquito que le separa ya de la orilla, va a llegar prácticamente sin oxígeno.
Una bocanada la necesitan de inmediato. Quedan seis jornadas para que concluya la Liga pero la visita del domingo al Almería se antoja definitva. Por reencontrarse con el triunfo, por tratarse de un rival directo, porque puede hundir o dar vidilla a los andaluces, por su influencia en la moral propia, porque da inicio a una semana con tres partidos y los choques frente a Sevilla y Valencia... Todo eso lo han interiorizado ya los azugranas, sin apenas tiempo para digerir la derrota frente al Celta que, como reconoce muy gráficamente Lillo, «nos dejó bien jodidos». «Dolió, no porque pensásemos que íbamos a ganar pero sí pensábamos que podíamos ganar, pelear por la victoria. Pero es un buen equipo, que juega bien el balón, fue superior y las pocas opciones que tuvimos no pudimos aprovecharlas», lamenta el jugador, aunque admite que, formas al margen, el tropiezo duele especialmente «por la necesidad que tenemos. Necesitamos puntos, mejor si son de tres en tres, y si no con empates, pero los necesitamos para no quedarnos sin margen».
Se ha estrechado con la derrota frente al Celta –el descenso se mantiene a tres puntos pero Levante, Granada y Córdoba han recortado distancias– y eso multiplica la importancia del partido de Almería. «Muy importante, sin duda. Todos los partidos valen tres puntos pero algunos te pueden dar, o quitar, algo más. El del Rayo era muy importante y lamentablemente fallamos, el del Granada lo era y pudimos traernos un punto... También lo era el del domingo y hasta el del Bernabéu, y lo serán más según nos acerquemos al final, pero es verdad que este partido puede marcar mucho. El que gane va a salir muy reforzado y el que pierda...».
«Todo lo que sea puntuar»
No quiere pensar el alicantino en esa segunda posibilidad. «No, no. Aunque sea un punto. No es que vayamos a ir a empatar pero ahora mismo, en esta situación, con lo que nos cuesta sumar, a todos y a nosotros especialmente, todo lo que sea sumar es bienvenido. Y además mantendríamos la ventaja con ellos, el golaverage... Es verdad que viendo que después nos tocan Sevilla y Valencia, después de haber perdido el domingo, ese punto se nos puede quedar corto. Pero viendo en qué dinámica y en qué situación estamos, todo lo que sea sumar está bien. Aunque lo que queremos es ganar, claro».
Más aún el Almería, que está tres puntos –o seis, a la espera de lo que decida el TAS sobre su sanción– más necesitado que los azulgranas. Algo que marcará el partido y que, en opinión de Lillo, obligará al Eibar a mostrarse especialmente atento a la hora de proteger a Xabi. «Es muy, muy importante que seamos fuertes en defensa. Sin renunciar al ataque pero sabiendo que ellos están más obligados y que, jugando en su campo, si pasan los minutos y no marcan, pueden entrarles las prisas y los nervios. En estas situaciones hay que saber manejar la ansiedad, el miedo a no perder, las ganas, los tiempos... Y además en este caso hay que manejar las nuestras y las del rival».
En principio Lillo lo hará desde el césped. Se quedó en el banquillo contra el Rayo, regresó al equipo ante el Málaga –fue el mejor del equipo– y, vistas sus actuaciones, no parece que vaya a volver a salir del once con facilidad. «Bueno –se sonroja–, yo trabajo día a día para el equipo. Luego el entrenador decide y cada uno ayuda desde donde le toca, no hay más».
Lo cierto es que al alicantino le está tocando hacerlo desde el verde. Contra todo pronóstico. Porque su renovación a última hora el pasado verano –en diciembre prolongó el acuerdo por dos años más, hasta 2016– invitaba a etiquetarle como último defensa en las preferencias de Garitano. Bien, pues es el séptimo jugador más utilizado de la plantilla y, posiblemente, el más regular de ellos. «No voy a hablar de sorpresa, porque uno siempre espera lo mejor, pero es verdad que mi situación ha cambiado por completo. Y es por la confianza del míster. Él confía en mí y yo me esfuerzo para no defraudarle».
La prueba del algodón
Fue en Vallecas tras la derrota del Almería frente al Rayo pero Sergi Barjuán se expresó de forma similar a lo que pudo oirse en la sala de prensa de Ipurua.
Cree el entrenador catalán que el trabajo realizado ayer debe dar réditos a su equipo en otras circunstancias. «Tenemos que insistir en algunos conceptos y mejorar –admitió– pero si jugamos así, con la capacidad de reacción que hemos tenido, tendremos opciones de salvarnos».
Marca en rojo Sergi el choque ante el Eibar, que considera «importantísimo». No solo por los apenas tres puntos de distancia entre ambos. También porque se disputa en su estadio, donde «no hemos sido fuertes en toda la temporada y ahora tenemos que serlo, tenemos que intentar que se escapen pocos puntos», aseguró, tras reconocer que sus hombres «están tocados, es normal». Algo en lo que deberá trabajar esta semana porque «no podemos desanimarnos». GARA

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