Natxo MATXIN
OSASUNA

Batukada para regresar al triunfo

Trece jornadas después, los rojillos ganaron un encuentro de muchas alternativas, en el que también se vislumbraron sus carencias.

OSASUNA 2

ALBACETE 1


El 13, número adjudicado a la mala fortuna, esta vez trajo su dosis de suerte a Osasuna. Después de doce jornadas persiguiendo la victoria sin conseguirla, los rojillos la obtuvie- ron en su decimotercera intentona. Casi cuatro meses después, El Sadar volvió a vivir un triunfo de los suyos –el último fue ante el Leganés a principios de enero– en un partido en el que los de Mateo volvieron a mostrar el justito nivel con el que se manejan ahora mismo.

A ritmo de batukada –un grupo de este estilo musical animó a la afición antes y durante el choque–, la escuadra navarra navegó en el mar de la tranquilidad cuando se puso por delante en el marcador, después se quedó sin viento para cerrar el partido, más tarde se adentró en una espesa tormenta cuando el Albacete consiguió empatar e incluso dispuso de opciones para la remontada y acabó salvando el barco y los muebles en una jugada a balón parado.

Una travesía incierta capitaneada por un juego irregular, un sinfín de imprecisiones, muchos nervios y un final feliz, que solo es una alegría momentánea, pues el cuadro encarnado deja muchas dudas en el aire de cara a las siete finales que restan para la conclusión del campeonato. Y es que mejor no se le pudo poner a Osasuna. Anotar el primer gol en el minuto dos no estaba ni en el guión esperado por la grada, pero sucedió cuando Oier se sacó una jugada individual y un zapatazo fruto de su rasmia e ímpetu.

Inicio soñado

Sin embargo, ni el inicio soñado pudo templar el ánimo de los locales, quienes volvieron a poner de manifiesto sus muchas carencias para sacar un compromiso adelante. Conforme fueron pasando los minutos, el rival se fue haciendo con la pelota y en los anfitriones comenzó a roer ese miedo que les viene atenazando las ideas en las últimas jornadas. Fue el primer cuarto de hora de la segunda parte cuando peor lo pasaron los rojillos. El Albacete no solo igualó la contienda, sino que enseñó los colmillos de un nuevo tropiezo que hubiera resultado catastrófico.

Coincidiendo con el gol visitante, llegó una decisión que resultó clave para el postrero triunfo. Raoul Loé relevó a un fundido Mikel Merino y, con el empuje físico del internacional camerunés, Osasuna volvió a recobrar el medio campo y a generar de nuevo peligro, aunque en contadas ocasiones. Las jugadas a balón parado se convirtieron en el mejor baluarte para las opciones de un equipo que necesitaba imperiosamente el triunfo.

El futbolista africano iba a disfrutar de una de sus mejores tardes, pues gracias a su testa llegó la diana que aventajó de manera definitiva a los rojillos a falta de ocho minutos para el final. A estas alturas de torneo, cuando lo importante son los puntos, quizás resulte un lujo hablar del juego, pero los pupilos de Mateo tendrán que ofrecer más sobre el verde para darle continuidad a este triunfo. Los tambores de guerra siguen sonando hasta junio.

Mateo: «Ha sido un premio al trabajo y la constancia»

Además de reforzar la moral del equipo, la victoria ante el Albacete mantiene a José Manuel Mateo en su puesto. El técnico iruindarra destacó que este triunfo tras doce jornadas repletas de tropiezos supone «un premio al trabajo y la constancia. Creo que esto le va a dar seguridad al vestuario, este espíritu y sacrificio son valores muy importantes».

«Seguramente hemos hecho partidos mejores, pero el mensaje en esta ocasión era ganar y el equipo lo ha entendido por el coraje que le ha puesto y el amor propio de querer hacerlo, incluso en los momentos en los que el Albacete ha demostrado estar mejor», analizó el míster rojillo sobre el discurrir del encuentro.

Un envite, cuyas características van a ser muy similares en lo que resta de temporada. «Los futbolistas saben que hasta principios de junio no va a haber respiro y que todos los partidos que quedan van a ser con este nivel de intensidad. Les he dado la enhorabuena porque han trabajado muy bien durante estas ocho semanas y porque es muy duro sobrellevar doce partidos sin ganar».

En lo personal, admitió sentirse «bien» e incluso mostrarse sorprendido por su «fortaleza», al tener que asumir la responsabilidad de ser entrenador de Osasuna, «ya que esto mueve mucha masa social». N.M.