La exprimera ministra tailandesa niega ser culpable en el juicio por corrupción
La exprimera ministra tailandesa, Yingluck Shinawatra, se declaró ayer inocente en la apertura de un juicio contra ella, mientras su hermano, enemigo declarado de la junta militar en el poder, pidió desde el exilio que se «respete la ley».
«¡Lucha, Yingluck!», gritaron decenas de manifestantes frente al Tribunal Supremo antes del inicio del juicio, fijado un año después de que el Ejército derrocara a su gobierno. Esta iniciativa popular es una acción poco frecuente en un país donde las manifestaciones políticas continúan prohibidas pese al levantamiento de la ley marcial y en el que las elecciones están aplazadas sin fecha.
«Soy inocente. Y espero que el tribunal haga justicia», afirmó la exjefa de Gobierno, declarándose no culpable de negligencia en un costoso programa gubernamental de subvenciones al cultivo del arroz que, según sus detractores, estuvo plagado de casos de corrupción. Yingluck se enfrenta a diez años de prisión.
Al contrario que su hermano Thaksin, que huyó del país para evitar cumplir varios años de prisión por corrupción tras un golpe de Estado contra él en 2006, la exprimera ministra decidió no exiliarse.
El millonario exprimer ministro hizo un llamamiento en pro de la independencia de la Justicia. «La llave de la buena gobernanza y de la democracia es encontrar un equilibrio entre las ramas del poder judicial, legislativo y ejecutivo», declaró Thaksin ante un foro de inversores en Seúl. «Hay que respetar la ley, es una baza muy importante para la credibilidad de los países», insistió el expolicía que hizo fortuna en el negocio de las telecomunicaciones. «En cada país, hay siempre dos sociedades: los ricos y los pobres», añadió, evocando los argumentos que le dieron la victoria electoral en la década anterior.
Los analistas consideran este caso el golpe de gracia contra los Shinawatra, familia que domina la política de Tailandia desde el inicio del siglo XXI para disgusto de las élites conservadoras y del Ejército, actualmente en el poder.
Según Puangthong Pawakapan, politólogo en la Universidad Chulalongkorn de Bangkok, «una facción de los halcones del antiguo régimen quiere castigar a los Shinawatra lo máximo posible. Pero encarcelarla sólo aumentará la cólera de los ‘camisas rojas’», movimiento popular favorable a Shinawatra.

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