Paseando a Miss Wendy

Es la penúltima realización de Isabel Coixet, porque esta mujer lleva un ritmo de trabajo frenético, tal vez para no tener que pararse a reflexionar sobre lo que viene haciendo de un tiempo a esta parte. Lo último fue una fatal incursión en el cine de terror sicológico con la ninguneada “Mi otro yo” (2013), que rodó en Inglaterra.
Ahora vuelve a Nueva York para reencontrarse con una actriz y un actor a los que ya dirigió en “Elegy” (2008), y así obtener nuevamente un balance positivo gracias al talento interpretativo de Patricia Clarkson y Ben Kingsley.
La novedad estriba en que se trata de una agradable comedia de encargo, cortada por el patrón de la oscarizada “Paseando a Miss Daisy” (1989), ya que también interviene en el argumento la cuestión de la edad y de las diferencias raciales. Ella es una mujer divorciada que dependía de su exmarido para desplazarse, así que necesita sacarse el carnet de conducir, para lo que contrata los servicios de un profesor particular de autoescuela, un inmigrante indio perteneciente a la comunidad sij, pendiente de un matrimonio concertado.

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