A.G.
bilbo

Otro sobresalto en Muskiz por una emisión de Petronor

Nuevo sobresalto ayer, de madrugada, en el barrio muskiztarra de San Julián por una nube de partículas de la planta de coque a consecuencia de la actividad en esa instalación de Petronor. La compañía tuvo que pedir disculpas otra vez.

El suceso se produjo a raíz de una vaporización durante la operación programada de perforación y corte de la Unidad de Reducción de Fuel Oil (URF), según la empresa, lo que provocó la emisión al exterior de partículas de coque (carbonilla) que se depositaron en el barrio de San Julián, en Muskiz. Desde la petrolera explicaron que la vaporización se produjo al entrar en contacto con un punto muy caliente de la masa de coque el agua que se utiliza para enfriar.

Petronor señaló que, en los últimos meses, ha llevado a cabo trabajos de mejora de los sistemas de cierre de la planta –«enclosure» y «mallado»– al objeto de evitar los efectos de las vaporizaciones. La compañía reconoció ayer que, a pesar de ello, se siguen produciendo y se compromete a seguir mejorando las instalaciones de la URF «con todas las técnicas disponibles e inversiones necesarias».

Nueva inspección

A lo largo del día, técnicos de Medio Ambiente del Ejecutivo de Lakua y del Ayuntamiento de Muskiz, junto a personal de la petrolera, se personaron en la planta y en las zonas afectadas para evaluar los daños y estudiar las causas de la enésima emisión. Desde Petronor informaron que habían contactado con los vecinos de San Julián, a quienes, según explicaron, se les ofrecieron los servicios de limpieza necesarios, al tiempo que lamentaron el nuevo incidente y pidieron disculpas por las molestias ocasionadas.

La anterior incidencia que afectó al barrio muskiztarra de San Julián se produjo la madrugada del 5 de junio cuando el viento dispersó el polvo que se había extraído del catalizador de la unidad de FCC, lo que generó alarma entre el vecindario.

Más tarde, a raíz de una pregunta parlamentaria de EH Bildu a la consejera de Medio Ambiente Ana Oregi, se supo que las cabinas de control de la calidad del aire –precisamente la ubicada en San Julián dentro de la refinería– no pudo medir adecuadamente si en el aire había dióxido de azufre pues el mecanismo estaba averiado.

Lakua mantiene abierto también un expediente a raíz de un escape de polvo de coque que se produjo la madrugada del 21 de junio de 2014, y del que no informó adecuadamente.