Joseba SALBADOR
IRUÑEA

La ola de calor salva a los frutales navarros del cierre del mercado ruso

La ola de calor que azota todo el continente europeo ha incrementado exponencialmente el consumo de fruta, lo que ha supuesto un alivio para los productores de fruta navarros, afectados por el veto ruso a los productos agroalimentarios europeos. No obstante, temen que en las próximas semanas puedan surgir problemas y los precios sigan cayendo.

Por segundo año consecutivo, el Gobierno ruso ha decidido volver a cerrar las puertas a los productos agroalimentarios europeos y de EEUU, como respuesta a las sanciones impuestas por la Unión Europea a raíz de la intervención rusa en Ucrania.

Este conflicto internacional tuvo el pasado año importantes consecuencias en la campaña de la fruta de toda Europa, y en nuestro país afectó especialmente a los productores navarros, que vieron cómo el mercado se saturaba de fruta, lo que hizo caer los precios entre el 40 y el 50%, situándose por debajo de los costes de producción, con la consiguiente pérdida de renta para el agricultor.

El pasado mes de junio, el Gobierno ruso anunció que prorrogará seis meses el veto, lo que volvió a generar gran preocupación en el campo navarro, no solo por el porcentaje que representa el mercado ruso (un 14% en el conjunto del Estado español), sino por la distorsión que genera la llegada de miles de toneladas de fruta europea que tampoco se puede vender en Rusia.

Sin embargo, un factor inesperado ha salvado, de momento, la presente campaña. Y es que la ola de calor que azota en las últimas semanas todo el continente europeo ha disparado el consumo de fruta, lo que ha supuesto que los agricultores tengan ya vendida prácticamente toda su producción.

Según explica a este diario Ignacio Gil, agricultor de Fustiñana y responsable del sector de frutas y hortalizas de EHNE Nafarroa, «en este momento el mercado va muy fluido y no tenemos estocaje, ya que la ola de calor ha hecho que el consumo crezca de forma exponencial».

En Nafarroa, son alrededor de 2.600 las hectáreas dedicadas a árboles frutales, que producen un total de 54.220 toneladas, principalmente de melocotón (19.593 toneladas), pera (18.784) y manzana (14.551), según los últimos datos del Gobierno de Nafarroa.

Los productores navarros se encuentran estos días inmersos en la campaña de la fruta de hueso, fundamentalmente melocotón, nectarina y paraguayo, que suman 585 hectáreas. De todos ellos, el paraguayo era el producto que podría resultar más afectado, ya que tradicionalmente su principal mercado ha sido Rusia y, según explica Ignacio Gil, «desde el año 2011 se ha duplicado su producción, por lo que ahora, con el cierre del mercado ruso, puede haber problemas».

Precios especialmente bajos

Pese que por el momento el mercado está absorbiendo estos excedentes y existe una gran demanda desde los supermecados, los precios no se están ajustando a la demanda, y siguen siendo especialmente bajos en origen, algo que el miembro de la directiva de EHNE atribuye al factor especulativo, ya que los precios en los puntos de venta se mantienen. Así, mientras al agricultor se le pagan 30 céntimos por kilo de paraguayo y 40 por kilo de melocotón y nectarina, estos productos alcanzan en tienda los 1,56 y 2 euros, respectivamente, con lo que gran parte de ese diferencial de hasta el 500% va a parar a los intermediarios, principalmente, las grandes cadenas de distribución.

Ahora queda por ver lo que sucederá en la campaña de la fruta de pepita, como es el caso de la pera, cuya producción ocupa una superficie de más de mil hectáreas en Nafarroa, o la de manzana, con 572 hectáreas. Ignacio Gil explica que la campaña de pera de agua ya es inminente, puesto que comenzará a finales de este mismo mes de julio.

Medidas «extraordinarias»

Ante los problemas que el veto ruso pueda generar a los agricultores, el responsable de EHNE reclama a las administraciones públicas tener preparadas medidas «extraordinarias» de cara a una eventual distorsión del mercado, como un plan con una dotación presupuestaria importante que permita la retirada de fruta para otro tipo de transformación, como pueden ser zumos, o bien para su distribución gratuita entre organizaciones sociales, como puede ser el Banco de Alimentos.

Asimismo, reclama que estos planes incluyan a todos los productores sin ningún tipo de discriminación: «Hacen falta medidas de gestión de crisis, y las del Ministerio de Agricultura no nos gustan, porque hay muchos agricultores, hasta el 50%, que por no estar inscritos en la Organización de Productores de Frutas y Hortalizas (OPFH) se han quedado fuera de este plan de medidas».

En opinión de Ignacio Gil, las cantidades destinadas a su retirada dentro del cupo de 20.000 toneladas anunciado por el Ministerio «no se ajustan a la realidad del sector», motivo por el que piden poder «negociar de tú a tú» con las autoridades el establecimiento de dichas cantidades.

El objetivo último de estas medidas no es otro que contener el desplome de los precios para garantizar que, al final de la temporada, la renta de los agricultores se vea afectada lo menos posible por el cierre del mercado ruso.