Ingo NIEBEL
Colonia

LOS EUROESCÉPTICOS ALEMANES DE LA AFD SE ABREN A LA ULTRADERECHA

La euroescéptica Alternativa para Alemania (AfD) se halla al borde de la escisión desde que desterrara a su presidente fundador. Su giro hacia la ultraderecha podría hacer resurgir a lo liberales, pero también podría llevar a la derecha radical al Bundestag.

El paisaje político de Alemania se enfrenta a otro cambio fundamental que va a afectar tanto a su centro político como a su parte derecha. El pasado 4 de julio, la AfD desterró a su presidente fundador, Bernd Lucke, con un humillante resultado: el 60% de los 3,400 miembros que asistieron al congreso de la formación, fundada en 2013, optó por dar la Presidencia a Frauke Petry, la rival interna de Lucke.

Este resultado supone, en un principio, la imposición del ala nacionalconservadora sobre la neoliberal en la pugna fratricida en curso. La segunda, con el catedrático de Economía Lucke al frente, no tardó en abandonar el partido. Los gestos triunfantes de Petry tras su victoria y las intrigas e insultos de los meses previos auguraban la imposibilidad de una reconciliación con su antecesor vencido.

Con la nueva presidenta, la AfD se abre a todas las sensibilidades que se hallan a la derecha de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la canciller Angela Merkel y que guardan una distancia prudente hacia el neonazi Partido Nacionaldemócrata de Alemania (NPD).

De cara a la política interior alemana, la AfD de Petry podría hacer de bisagra parlamentaria entre el movimiento islamófobo Pegida y «otros movimientos sociales» de esta índole, tal y como subrayó la nueva jefa ante los medios de comunicación. Como tales hay que entender las movilizaciones que se han dado sobre todo en municipios del Este alemán, pero también en el Oeste, contra centros de acogida de refugiados que llegan a la Union Europea.

Los simpatizantes del NPD, formación aquejada de problemas internos, de financiación y de un posible proceso de ilegalización, han optado por mantener un perfil bajo en este tipo de actividades, colocándose bajo la bandera y las consignas de la AfD. Los ataques con artefactos incendiarios contra las instalaciones de acogida de solicitantes de asilo no han sido reivindicados.

Respecto a la política comunitaria, la AfD de Petry se muestra muy crítica con la Unión Europea y sus instituciones alegado la falta de democracia en la toma de decisiones. En la misma línea, rechaza el Acuerdo de Libre Comercio que EEUU y la UE están negociando. En relación a Grecia, este sector ha aplaudido a la victoria del «no» en el reciente referéndum, abogando por una salida del país heleno del euro.

Sumisión a EEUU e Israel

En la política exterior, la corriente de Petry denuncia la sumisión de Berlín a los intereses de Washington y de Tel Aviv. Al mismo tiempo, considera que Alemania es un país ocupado por EEUU, arguyendo la presencia militar estadounidense en lares germanos y los recientes casos de espionaje político e institucional. Por eso, aboga por un mayor acercamiento hacia Rusia y, por supuesto, por el fin de las sanciones que Bruselas ha impuesto a Moscú tras la integración territorial de Crimea.

Varias citas electorales regionales en 2016 servirán de prueba para ver si la AfD es capaz de superar el límite del 5% para entrar, por primera vez, en el Bundestag en los comicios generales de 2017. «Nos vamos a centrar en los no votantes», dijo Petry aludiendo al principal grupo electoral.

Es posible que por su radicalización pierda votos en favor del, por el momento, agonizante Partido Liberal (FDP) que se halla a su izquierda. Aquí podrían situarse también Lucke y su grupo, siempre que el FDP en renovación vuelva a defender los intereses de los pequeños y medianos empresarios, que se sintieron abandonados cuando Merkel y los liberales salieron a rescatar a la banca a principios de la crisis financiera en la zona euro. Por eso, algunos de ellos, junto a varios economistas y juristas, se opusieron entonces al rescate de Grecia y, al ser ignorados por la canciller, ayudaron a Lucke a fundar la AfD. Sin embargo, no supieron cómo frenar al ala nacionalconservadora.

Ante un futuro incierto, la AfD, fuerte en el este de Alemania, no es alternativa política para la CDU de Angela Merkel, por ahora.

La salida del fundador se lleva cerca de un 10% de los afiliados

El AfD ha perdido cerca de un 10% de sus miembros desde que su fundador, Bernd Lucke, fue desplazado del liderazgo por Frauke Petry. La nueva presidenta indicó hace una semana que la afiliación se ha reducido hasta los 2.000 militantes desde el cambio de liderazgo, que ha inclinado las prioridades hacia la inmigración a diferencia de su enfoque original centrado en su oposición al euro y a los rescates financieros. Lucke dejó el AfD unos días después de su derrota, al considerar que se ha convertido en un partido «islamófobo y xenófobo», y criticar la actitud prorrusa de algunos de sus miembros. Para Petry, la advertencia de Lucke acerca de que el partido se está convirtiendo en la versión alemana del ultraderechista galo Frente Nacional es «propaganda en el peor sentido».GARA