Agustín GOIKOETXEA
BILBO

Baly se trae a unos amigos de la granja

Baly volvió a desfilar por la Gran Vía, aunque la popular Ballena no concitó la atención de tanto público, más pendiente del encuentro de los leones en San Mames. El cetáceo y su familia se trajeron al Botxo a sus amigos el Cerdo, la Gallina, el Carnero y el Caballo.

Nueva kalejira de la Ballena en el primer domingo de Aste Nagusia, que se enfrentaba al reto de competir con el partido de fútbol entre Athlectic y Barcelona. Se notó, sin duda, aunque Baly sigue arrastrando a mucho público a su cabalgata.

De nuevo, el cetáceo y su familia –el Pulpo, el Besugo y el Txangurro– abandonaron el fondo marino para disfrutar de las fiestas, invitando a la excursión al Cerdo, la Gallina, el Carnero y el Caballo. La que no pudo participar en esta perfecta combinación de tierra y mar fue la Vaca, quien no llegó a hincharse y quedó aparcada junto a la estación de Abando.

Tras los anfitriones, a quienes acompañaron las canciones del Orfeón San Anton Abesbatza a bordo de una llamativa camioneta roja, desde el más remoto de los océamos llegó un barco lleno de colorido y diversión, en cuya tripulación estaban seis portadores de «sopladores de ilusiones» que lanzaron papeles multicolores, haciendo las delicias de los txikis.

Otros que repitieron fueron los txalapartaris gigantes que dieron ritmo a la marcha, la que tenían las ocas adiestradas de Miguelín, unas aves excelentes guardianas y protagonistas de muchos cuentos populares que desfilaron por delante del Cerdo, la Gallina, el Carnero y el Caballo. Trataban de huir de los Granjeros Fumigadores, que rociaron a los espectadores con su «agua especial». El Carnero fue, sin duda, el más activo, empeñado en «arremeter» contra los espectadores de manera continuada, entre las risas de estos.

Les Nomades, unas criaturas llegadas de las tierras de la fantasia, sorprendieron a cada paso, en cada movimiento, transformando el espacio en un mundo imaginario.

Por detrás, la banda de bombos y tambores de Tutera a ritmo de procesión de Semana Santa, algo que poco tiene que ver con el ambiente festivo que se vive estos días en las calles de Bilbo. Los que siguen generando expectación, y lo hicieron de nuevo, son los operarios de la brigada de limpieza que cierra anualmente la cabalgata de Baly con su «esposo» el Pulpo y sus retonos hinchables de grandes dimensiones, el Besugo y el Txangurro.