Agustín GOIKOETXEA
INAUGURACIÓN DE TXIKIGUNEA

MARIJAIA SE VALE DE LA CANTERA PARA MANTENER EL PULSO FESTIVO

Los txikis fueron ayer los protagonistas de la jornada, manteniendo el pulso que sus mayores dejaron en cotas muy altas en el txupin. Marijaia, satisfecha, agradeció que la cantera disponga de efectivos para que la intensidad jaranera en Aste Nagusia no decaiga. Doña Casilda se reivindicó como epicentro festivo.

En una jornada en la que las camisetas rojiblancas poblaron el recinto festivo y la disputa del partido en San Mamés condicionó el programa vespertino, los txikis cogieron las riendas desde que Oihana Pascual lanzará su txupin. No era para menos, ya que la oferta era indiscutiblemente atractiva. A ello también ayudó que el sol luciera tras un arranque pasado por agua.

En el Casco Viejo, los gigantes abandonaron el claustro del Museo Vasco para emprender su primera kalejira con los gaiteros, en la que llegaron a cruzar el puente del Arenal, rodeados de una cohorte de adeptos que no se despegó de ellos hasta su regreso al punto de partida. Los txikis, y por qué ocultarlo también los mayores, disfrutaron con el baile de Don Terencio y Doña Tomasa, Pitxitxi y Mina, El Ferrón y La Cigarrera, y El Marino y La Sirguera. Tampoco faltaron las primeras carreras por delante de los cabezudos.

Pero el plato fuerte de la jornada para los más jóvenes estaba en el parque de Doña Casilda Iturriza con la apertura de Txikigunea, a la que asistieron la txupinera y la pregonera, además de miembros de la Corporación y comparseros. Esa visita también la aprovechó Marijaia para «descansar» tras una primera noche ajetreada por la apertura de las txosnas. La musa de Aste Nagusia posó con cientos de personas que la elegieron en vez de la muñeca en miniatura que habitualmente sirve para esos menesteres.

‘‘Bilboko Zaporeak’’ vuelve a ser el lema del Txikigune, donde son numerosos los hinchables, pero no la única oferta, especialmente para los más pequeños con tres zonas de juego inspiradas en los sabores de Bilbo. Difícil lo tuvieron quienes acudieron para elegir juego o actividad, desde los colaborativos, al taller de maquillaje, ballet, acuarela y cocina, entre otros. Desde Karolina Irratia, dos simpáticos cocineros se encargaron de transmitir información práctica a las cientos de personas que se arremolinaron en cada una de las actividades.

Tampoco faltó a su cita Gargantúa, personaje unido a la historia de la villa y que sigue atrayendo a niñas y niños. Ayer, por aquello de la jornada inaugural, no dejó de engullir infantes, dando muestras de que su apetito pantagruelico no se sacia con el paso de los años.

Las bilbainadas, a tope

Pero el parque no fue espacio en exclusiva para los txikis, ya que comenzaron en la Pérgola las bilbainadas con uno de los grupos importantes del cartel, Los Txikis. De nuevo, una hora antes del inicio de la actuación, las sillas estaban casi todas ocupadas, lo que demuestra el tirón que tiene esta música típica en el Botxo entre los más veteranos, algunos de los cuales miraban con envidia a sus vecinos del Txikigune. «Ya podríamos haber tenido nosotros estos juegos e hinchables cuando éramos como ellos», suspiraban.

Pero no todos los txikis optaron por visitar el popular parque de los patos, a pesar del servicio de trenes txu-txu gratuito. En una matinal resacosa, los comparsas también desplegaron su programa dirigido a la cantera con talleres de globoflexia, piscina y payasos. El taller de txalaparta tuvo de nuevo a muchos seguidores. Por la tarde, no decayó la oferta aunque hubo que competir con el encuentro en San Mames.