Agustín GOIKOETXEA

LA ENSALADA ENCANDILA A LOS TXIKIS

LA ENSALADA COTIZA AL ALZA EN ASTE NAGUSIA, TAL Y COMO QUEDÓ AYER DEMOSTRADO EN LA PRIMERA JORNADA DEL TALLER DE COCINA PARA LOS TXIKIS QUE SIRVE DE TARJETA DE PRESENTACIÓN DEL CERTAMEN GASTRONÓMICO. CERCA DE 150 CHAVALES TUVIERON LA FORTUNA QUE ELABORAR UNA, CONTANDO CON EL ASESORAMIENTO DE AITOR ELIZEGI.

Antes de que el concurso televisivo Master Chef hiciese un guiño a los txikis y sumase muchos seguidores, Bilboko Konpartsak y la Cofradía de la Makila ya mimaban la cantera para su prestigioso Gastronómico. Como ha sucedido en anteriores ediciones, la ensalada tuvo ayer muchos adeptos entre niñas y niños, dispuestos a hacer gala de su destreza ante los fogones. También animó a buena parte del equipo de gobierno a acercarse hasta El Arenal para «chupar cámara» mientras los verdaderos protagonistas aguardaban a que se les diese la orden de inicio, nerviosos por la espera.

Nueve ingredientes se encontraron los 82 primeros participantes –lechuga, pimiento rojo y verde, langostinos, palitos de cangrejo, pepino, cebolla, gula, tomate y mejillones– encima de las mesas, aportados por MercaBilbao y empresas como Angulas Aguinaga. Kepa Freire, director del Gastronómico, explicó que habían llevado 25 kilos de langostinos y otros tantos de gulas; 15 de palitos de cangrejo y 20 de mejillones, al igual que de pepino. 30 kilos fueron de tomate, de cebolla y de pimientos, además de las lechugas. Se quedaron cortos para el número de aspirantes, en alza cada año.

«No es una ensalada de mar»

Desde el inicio se les advirtió de que no se trataba de elaborar una «ensalada de mar», en la que la lechuga no tuviera cabida. «No todo van a ser langostinos y mejillones», incidió el cocinero Aitor Elizegi con una sonrisa, al tiempo que aclaraba que no importaba el orden en que se depositaran los ingredientes, sí que se pelasen los langostinos y se quitasen las cáscaras de los mejillones, algo en lo que algunos pequeños chef no habían caído. Fue uno de los retos, aunque para eso estuvieron los comparseros facilitándoles la tarea. «En casa no nos dejan», se quejaban.

También se les invitó a que no hicieran casos a sus mayores, al plantearles algunos desde la valla hacer acopio de langostinos y gulas. «No estamos en la posguerra», apuntaban jocosamente a través de la megafonía.