Curro VELÁZQUEZ-GAZTELU
IRUÑEA

Segunda edición de Flamenco on Fire, más allá que un mero un festival

La segunda edición del Flamenco On Fire ha sido mucho más que un festival de flamenco de aquellos que estamos acostumbrado por Euskal Herria. Flamenco On Fire se ha convertido en ocho días de convivencia, de encuentros, en donde talleres, conferencias, proyecciones de documentales acerca de la cultura flamenca han sido la nota predominante. El que se haya realizado los trasnoches flamencos, con el nombre de “Ciclo Nocturno”, ha servido para que tanto los artistas, periodistas, organizadores y público en general, pudiesen intercambiar mil y una historias tanto profesionales como personales. Algo nuevo este año y de vital importancia para que el festival sea algo más que ir a los espectáculos que te ofrece la programación.

Con un público diverso y de todos los sectores sociales de la población, sobre todo de Nafarroa, Gipuzkoa, Ipar Euskal Herria, La Rioja, Zaragoza, y algún que otro japonés, Flamenco on Fire ha conseguido ser un festival transversal, aperturista, generando espacios de convivencia, uniendo voluntades, siendo en este caso el flamenco el trampolín hacia la convivencia. Ha sido muy importante la labor que ha hecho en el festival la Asociación Gitana “Gaz Kaló” con colectivos de exclusión social y red de lucha contra la pobreza y la dedicación para que sea posible la accesibilidad al flamenco a las personas con discapacidad auditiva. Esta segunda edición ha sido la del asentamiento. Con pasos agigantados se ha puesto en la lista de los mejores festivales, aún más teniendo en cuenta que una gran parte ha sido capital privado. Flamenco on Fire se consolida y hasta el año que viene.