P. URTAZA
BALONMANO - DIVISIÓN DE HONOR FEMENINA (1ª JORNADA)

Dura bienvenida a la élite

Bera Bera no era el mejor rival para debutar, o quizá sí, porque el Zarautz podrá sacar muchas conclusiones.

BERA BERA 36

AIALA ZARAUTZ 13


El primer derbi guipuzcoano desde hace casi 19 años respondió al guión más previsible. El resultado final pudo ser algo más abultado de lo que hubiera deseado el Zarautz, pero tampoco deberían darle mayor importancia, ni siquiera al parcial de 15-0 de los últimos 17 minutos, que llevaba el marcador del 21-13 al 36-13 final, en el que el esfuerzo de los primeros 30 minutos pasó factura a las zarauztarras, mientras Bera Bera, con el piloto automático y en velocidad de crucero, machacaba sin piedad a su rival, imponiéndole un castigo enorme, pero que podría resultar mucho más provechoso para el Zarautz que si las donostiarras se hubieran dejado llevar, porque les enseñaba que si pierdes el norte o bajas los brazos, aquí te pasan por encima.

El partido empezaba con una penetración de Arrojeria y un paradón a bocajarro de Collantes, cuando apenas se llevaban diez segundos de juego, y los primeros cinco minutos se convirtieron en un toma y daca en el que Arrojeria por un lado, y Zaldua por otro, se encargaban de marcar los primeros goles.

Bera Bera trataba de imprimir velocidad a su juego de ataque, aunque se encontraba que debía hacerlo sin Ziarsolo, «aprisionada» en el extremo izquierdo por Del Hoyo, que se desentendía del juego para anular a la capitana local (la táctica se mantuvo durante todo el partido, también cuando Eli Pinedo relevaba a la ermuarrra). El Zarautz respondía intentando seguir el ritmo de sus rivales, pero quizá calculó mal sus fuerzas, porque a los diez minutos, con 5-4, Zaldua y Urtiaga debían dejar sus puestos a Fernández y Kortaberria, Bera Bera ajustaba su defensa a lo que le planteaba su rival, los postes se aliaban con Zugarrondo (tres pegaron las zarauztarras en ocho minutos, una de las claves del despegue) y la diferencia crecía hasta los cuatro tantos (8-4). Ahí pecó de falta de experiencia el Zarautz.

En lugar de intentar pasar el mal momento insistiendo en su juego, empezaron a tomar decisiones equivocadas, forzadas por la agresividad de la defensa donostiarra, y Martín Larrañaga se vio obligado a parar el tiempo para serenar a sus jugadoras.

Tania Yáñez, un recurso eficaz

Pero a la vuelta al partido Urtiaga perdía el balón y en la siguiente acción Yáñez, que salía solo a atacar en el tramo final del primer tiempo, mostraba el valor de su aportación al equipo. La de Barakaldo es una lateral potente, gran finalizadora, y ese es el rol que tiene reservado en Bera Bera. Con varias «peloteras» de lujo junto a ella (Martínez, Fernández, Arrojeria...), y Ederra abriéndole pasillos con sus bloqueos, la de Barakaldo esperaba a que le fabricaran las ventajas y se mostraba letal en el remate. Cuatro goles en diez minutos, que acabaron de romper el partido (14-6). Los dos equipos se iban al descanso con números parecidos en cuanto a paradas (6 cada portera, con un penalti detenido por Zugarrondo), pérdidas de balón (9 y 10) e incluso remates a portería, pero el porcentaje de acierto era abrumador a favor de Bera Bera, que solo mandó un balón fuera de los tres palos, mientras el Zarautz estampaba tres en los postes, enviaba tres fuera (uno de ellos de penalti), y estrellaba dos más contra la barrera local.

Zarautz volvía con fuerzas renovadas del vestuario, Zaldua aprovechaba sus minutos de frescura física para marcar los dos primeros goles, sus extremos se mostraban muy atentas (ayer fueron sus mejores rematadoras, con varios goles casi sin ángulo) y Granado ofrecía sus mejor repertorio, rebajando la diferencia a seis goles y manteniéndola varios minutos (15-9, 16-10, 17-11, 18-12). Pero con el gol de Alcoba en el minuto 13, que suponía el 21-13, llegó el apagón.

Bera Bera mantenía su ritmo, pero Zarautz ya no podía seguirlo, y el equipo donostiarra penalizaba cada error de pase, o de remate, hasta endosarle un tremendo parcial de 15-0, con 7 goles de contraataque, mientras las zarauztarras, ahora sí, acababan bajando un poco los brazos.