El Gobierno local repone la placa que honra a quienes quemaron Donostia
El Ayuntamiento de Donostia ha vuelto a poner una placa que el Gobierno de EH Bildu quitó con motivo del segundo centenario de la quema de la ciudad porque honra el nombre de las tropas responsables, las mismas que mataron y violaron a parte de la población.

El 31 de agosto es un día especial para los donostiarras, que nunca pasan por alto recordar las atrocidades que las tropas anglo-portuguesas, aliadas de las españolas y enfrentadas con las francesas, provocaron en la ciudad aquel día del año 1813 durante la guerra que libraban por hacerse con Donostia, entonces bajo control francés. Aquel día, un incendio deliberado arrasó las viviendas y apenas se salvaron una treintena de casas, las ubicadas en la que hoy conocemos como calle 31 de Agosto. Esa vía no se salvó de las llamas de forma casual, más bien todo lo contrario, ya que allí se habían acomodado los mandos ingleses mientras duraba la guerra. –Los soldados franceses se rindieron días después y abandonaron la ciudad–.
El incendio fue voraz, tanto como las barbaridades que sufrió la población donostiarra. Las tropas anglo-portuguesas no tuvieron piedad, y no solo se cebaron con Donostia, también con sus habitantes: entraron en las casas para quedarse con todo lo valioso, violaron a las mujeres y asesinaron a cientos de personas, incluidos niños y ancianos. También asaltaron las iglesias y mataron a sacerdotes.
Recuperar su memoria
El bicentenario de la quema de la ciudad, conmemorado en 2013, fue el contexto en el que el Ayuntamiento de Donostia, entonces en manos de EH Bildu, trabajó para reforzar esta parte de la historia, la que habla de las vulneraciones que padeció la población, para evitar que se pasen por alto.
Al margen de las actividades especiales programadas de cara al especial aniversario, de conferencias y visitas guiadas que reconstruían lo sucedido, el Gabinete de Juan Karlos Izagirre decidió quitar, el 18 de setiembre de 2012, una placa que ahora el Gobierno de Eneko Goia ha decidido reponer.
Se trata de una lápida de piedra que fue colocada en Urgull en el 150º aniversario de la quema, el 31 de agosto de 1963, en pleno franquismo. En ella, «militares de Francia, Inglaterra, Portugal y España» –es decir, los responsables de la masacre– ensalzan «el heroísmo de los soldados que lucharon bravamente al pie de estos muros defendiendo el honor y la independencia de sus patrias», reza la placa.
También rinden «homenaje de admiración y respeto a la ciudad de San Sebastián que sufrió pacientemente en la guerra supo alcanzar los laureles de su resurgimiento» .
La prensa se hizo eco del acto, que contó con la presencia del gobernador civil de Gipuzkoa, embajadores, cargos militares, así como del alcalde de Donostia, Nicolás Lasarte, miembro activo en el régimen. El diario fascista “La Voz de España” lo llevó a portada al día siguiente, con fotografía incluida.
Según ha sabido GARA, la placa fue recolocada recientemente por el nuevo gobierno municipal, en manos del PNV y PSE. Al resto de formaciones con representación en el Consistorio no se les ha informado de la decisión ni, por consiguiente, de los motivos para hacerlo.
«Breve paréntesis» que el alcalde Lasarte quiso olvidar
La placa ha sido recolocada en el mismo lugar del que se quitó, en lo alto del monte Urgull, a las puertas del pequeño museo que hay cerca del Sagrado Corazón. Su colocación, en el 150º aniversario del incendio, no fue para honrar la memoria de los civiles que mataron, sino para ensalzar a los responsables.
Según recogieron las páginas de “La Voz de España”, el entonces alcalde de la ciudad, Nicolás Lasarte, que fue requeté en la guerra del 36, abogó por «dar al olvido sin reserva alguna» lo sucedido, y describió los hechos como «pasajeras situaciones beligerantes que deben considerarse breves paréntesis en la línea recta y firme de nuestro entendimiento». El embajador de Inglaterra, por su parte, honró el «heroísmo de los soldados de cuatro grandes países que se sacrificaron por el bien de sus patrias». O.L.

Grandes corporaciones han acogido a agentes de las «cloacas del Estado»

La marcha de Tubilla destapa la enorme marejada en las filas del PNV

Ordenaron parar citas con casos de Iztieta y hubo peticiones de silencio

«Necesitamos la foto más completa posible de la tortura sistemática»
