Ariane KAMIO
DONOSTIA
INAUGURACIÓN DE TABAKALERA

Espacios y ecosistemas se disponen a convivir en la nueva Tabakalera

La antigua fábrica de tabacos del barrio donostiarra de Egia queda transformada en el Centro Internacional de Cultura Contemporánea que conserva su nombre original, Tabakalera. Un «monstruo» creativo de 37.000 metros cuadrados que nace con la convicción de convertirse en un espacio multidisciplinar, abierto y con carácter actualizado.

Tabakalera se estaba poniendo a punto cuando abrió sus puertas a los medios de comunicación ayer por la mañana. Fue una doble cita: presentación de la primera exposición que acogerá tras su renovación y una visita guiada a sus impresionantes instalaciones. A través de una ventana con una visión de gran angular que enfocaba al patio interior, a la que será la «plaza popular» de Tabakalera, se intuía una película en directo. Una docena de trabajadores zafaba de su embalaje las sillas que se utilizaron en la inauguración institucional que se celebraría pocas horas después en ese lugar, colocaban todos los enseres en su sitio, limpiaban y acomodaban la zona trabajando metidos en un encuadre que podría parecer premeditado.

Era solamente una parte de los 37.000 metros cuadrados sobre los que se sustenta este singular edificio. Pero, ¿qué es Tabakalera? Obviamente, la respuesta no encuentra una salida fácil, también lo reconoce la propia directora del centro, Ane Rodríguez, quien espera que a partir de ahora la ciudadanía pueda ir despejando incógnitas. Algunas, al menos, ya se van aclarando, pero cada cual podrá salir de dudas a partir de mañana, cuando abra sus puertas al público. Contará con un amplio horario que oscilará entre las 8.00 y las 22.00 horas y que se verá ampliado los fines de semana.

Desde la bodega al prisma

La visita arrancó en la bodega, con entrada desde la parte lateral del edificio, un espacio que mantiene el recuerdo de la antigua fábrica, donde las cigarreras aprendices se iniciaban en el oficio desmigando el tabaco. El proyecto educativo tendrá ahí su sede con una propuesta inicial, “Mañana Goodbye”, un audiovisual de ficción formado por doce capítulos que se completa con imágenes documentales de las antiguas trabajadoras de la factoría. El proyecto, de un año de duración, ofrecerá un capítulo cada mes. El primero podrá verse mañana mismo.

De ahí nos dirigimos hasta la «plaza» de Tabakalera, un espacio abierto a toda la ciudadanía. Dotada de una cafetería –que se abrirá en diciembre y mientras tanto contará con un food track– y espacios comerciales, la dirección espera que tenga una vida propia que simule una «plaza de pueblo».

Ya en la primera planta, una sala de cine que cuenta con una pantalla de 10,5 metros de ancho por 4,5 de alto. Será el lugar que acoja en pocos días varias proyecciones de Zinemaldia y que, a partir de octubre, contará con una programación propia. Se abrirá de miércoles a domingo y esperan que las entradas cuenten con un precio popular, cerca de los 3-4 euros. ¿Qué se vera? Ciertamente, de todo. Desde películas que quedan fuera del circuito comercial hasta propuestas cinematográficas dirigidas a un público muy amplio: de cero a 99 años –un domingo por la mañana al mes–.

Una planta más arriba se sitúan las oficinas de Zinemaldia y la Filmoteca Vasca y compartirán altura con la UBIK, la biblioteca de creación de Tabakalera, que abrirá sus puertas en diciembre. Un lugar accesible para cualquier ciudadano, desde artistas hasta curiosos. No será una biblioteca convencional al uso, pues contará con medios para poder dar rienda suelta a las creaciones, aunque será también un lugar de consulta de diferentes materiales.

Algo más arriba se sitúan las oficinas de Tabakalera, el Instituto Etxepare y Zineuskadi; y otros dos espacios diferenciados. Uno de ellos es el espacio de creadores, abierto a artistas que soliciten espacio para sus prácticas profesionales o para los residentes que accedan a través de diferentes programas. En las instalaciones contarán, además, con una cabina de edición de vídeo y otra de sonido, un laboratorio de fotografía y un plató de televisión. El segundo lo ocupa Hirikilabs, el laboratorio ciudadano, que promociona el uso social, crítico, colaborativo y creativo de las tecnologías.

A pesar de que el grueso de las obras está ya finalizado, los últimos retoques se resistían todavía ayer por la mañana. El fuerte olor a pintura y a productos químicos entraba por los orificios nasales sin previo aviso. Los operarios se esforzaban por finiquitar todos los remates, tanto en suelos como en paredes. Y la misma estampa se repetía en todas las plantas. El tiempo corría, sigue corriendo, y el trabajo hay que terminarlo. Pero lo cierto es que la impresión, en general, era bastante positiva.

En la cuarta planta se abrirá un espacio de Kutxa y, al fondo, una amplia azotea que tendrá un uso comunitario. «Se empleará, sobre todo, para actividades de cara al verano», detallaba la directora, Ane Rodríguez, quien nos guió a la última estancia del edificio: el prisma de Tabakalera. El espacio estará dividido en dos partes. Por un lado, el restaurante, que abrirá sus puertas al público el próximo mes de noviembre. Y, por otro, una segunda «plaza popular» de libre acceso que cuenta con unas espectaculares vistas sobre la ciudad. Desde arriba, casi a vista de pájaro, se atisban en un plano cercano los trabajos de construcción de la futura estación de autobuses de la capital Guipuzcoana y la estación ferrocarril del Norte. A lo lejos saludan la catedral del Buen Pastor, la desembocadura del río Urumea y el Kursaal. A nuestras espaldas queda el barrio de Egia y, al fondo, los verdes paisajes de Igeldo. Para quien quiera, la ciudad estará literalmente a sus pies.

La visita no dio para más. El tiempo seguía corriendo y por la tarde había inauguración institucional. Hay más, pero no lo pudimos ver todo. Para bien o para mal, nos quedamos con las ganas. Quien quiera, podrá hacerlo a partir de mañana. Larga vida, se suele decir.

«Contornos de lo audiovisual», primera exposición en la nueva Tabakalera

Tabakalera presentaba ayer su primera exposición tras la reapertura del edificio, “Contornos de los audiovisual: Puntos para un movimiento que rodea”. La muestra, comisariada por Anna Manubens y Soledad Gutiérrez se podrá visitar desde mañana, jornada de la apertura del centro, hasta el 3 de enero en la sala de exposiciones del renovado edificio.

La exposición surge a partir del proyecto “Apología/Antología: Recorridos por el vídeo en el contexto español”, un proyecto desarrollado junto con la distribuidora Hamaca y la UPV-EHU. La muestra presentada ayer en Tabakalera se define como prolongación de este proyecto. Sin embargo, si “Apología: Antología” se define como «recorridos por el vídeo», la exposición se construye como un rodeo al audiovisual. Comparte con “Apología/Antología” la obsesión por lo audiovisual, pero se va a buscarlo allí donde se hibrida con otros lenguajes, como puede ser la escritura. De esta forma, la exposición reúne una serie de prácticas que si bien tienen el audiovisual como tema no se materializan en formato vídeo o cine. El audiovisual reaparece bajo otras formas: como método, crítica, imaginario, archivo compartido, gramática, modo de hablar, de actuar o de congregar. La muestra se nutre de 28 artistas vascos e internacionales, entre los que se encuentran Ibon Aranberri, Aimar Arriola, Itziar Okariz, Fito Rodríguez, Dora García o Jean-Luc Godard.A.K.