«Sufrí mucho con el descenso del Eibar, sentía no poder echar una mano»
Apenas permaneció temporada y media en Eibar, pero su rendimiento en el campo, su trato personal ysu participación en el ascenso a Primera le convirtieron en uno de los futbolistas más queridos por la afición armera. Ocho meses después de abandonar Ipurua, se enfrenta por primera vez a su exequipo.

Ni los eibarreses olvidan a Raúl Albentosa ni el central ha olvidado Eibar. No es solo una cuestión de tiempo, apenas han pasado ocho meses desde que abandonara Ipurua al pagar el Derby County su cláusula de rescisión. Es que, pese a que apenas defendió la camiseta azulgrana durante año y medio, la relación del central con la localidad fue más allá de lo estrictamente profesional. «Siempre me sentiré en casa».
Esta temporada ha podido volver a serlo.
Esa posibilidad existió, sí. Pero todavía no se sabía si estaría en Primera o en Segunda y había que decidirse. El Málaga apostó fuerte por mí, tenía muchas ganas de contar conmigo, y vinimos aquí.
Aunque tiene un año más de contrato con el Derby County y el Mága se guarda una opción de compra, da la sensación de que la puerta se mantiene abierta de cara al futuro.
Sin duda. No sé si en un futuro cercano, más lejano o, quién sabe, igual no sucede, pero sí está abierta. Lo está por mi parte y me da la sensación de que también por parte del club.
Fue solo año y medio pero dejó huella. En el equipo, en la afición y en usted.
Creo que es porque coincidieron muchas cosas. Ese año y medio fue buenísimo para el Eibar, subimos a Primera y debutamos con una primera vuelta espectacular. Además, a mí individualmente también me salieron bien las cosas en el campo. Y personalmente, al vivir allí y ser una ciudad pequeña, esa cercanía, sentirnos tan bien tratados... La experiencia fue buenísima en todos los sentidos. Ese vínculo siempre quedará.
Desde su marcha en enero todo se torció. El equipo acabó bajando y su experiencia tampoco fue como le habría gustado.
No hubo suerte. Me lesioné, cuando empecé a jugar el equipo empezó a pinchar, la situación se complicó, hubo muchas lesiones... En cierta manera como en Eibar, donde también se empezó a torcer todo y parecía imposible darle la vuelta. Sufrí mucho con ellos, sentía no poder echar una mano, aunque siempre he creído que mi aportación no fue decisiva, un jugador no hace un equipo.
No ha acabado tan mal. Los dos están en Primera y se enfrentarán mañana.
Y me hace muy feliz. El equipo ha cambiado pero todavía tengo buenos amigos. Y estoy feliz por que haya empezado tan bien, aunque espero que pinche aquí.

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