El fichaje de Karabatic por el PSG y su efecto dominó
Cinco vascos juegan esta edición: los hermanos Julen y Gurutz Aginagalde, Garciandia, Gurbindo y Mindegia.

La Champions League 2015-16 se pone en marcha hoy con el IFK Kristianstad-Kolding del Grupo B, anticipo de las novedades introducidas en la competición. La fase de grupos con 24 clubes que se disputó los seis últimos años, y que desembocaba en una Final Four (anteriormente la fórmula era una final a doble partido), se retoca para establecer dos categorías diferentes, una «1ª División» con dos grupos de ocho equipos (A y B), y una «2ª» con dos grupos de seis (C y D).
Para animar la liguilla previa, los líderes de los grupos A y B pasarán directamente a cuartos de final, evitando la eliminatoria de octavos (Last 16), y los dos últimos de cada grupo quedan eliminados. Los clasificados entre el 2º y el 6º pasan a octavos.
En los grupos C y D el premio será para los dos primeros, que luego se cruzarán entre sí (1º del C contra 2º del D y viceversa) para decidir los dos últimos clasificados para octavos de final. De este modo quedarán 12 clubes en octavos, donde se disputarán seis eliminatorias (y no ocho, como sería lo normal, dado que los líderes de los grupos A y B estarán clasificados de oficio).
La fórmula pretende seguir explorando las vías de negocio de una competición que reúne a buena parte de los clubes de Europa, aunque Füchse Berlín –actual campeón de la Copa EHF– ya se encargara la semana pasada de dar un toque de atención al respecto tras ganar a los dos últimos finalistas de la Champions (Barcelona y Veszprem) en la Super Globe disputada en Qatar, embolsándose de paso 400.000 dólares de premio.
Los clasificados para la Final Four de la Champions también se llevarán un buen pellizco, un millón de euros a repartir entre el campeón (500.000) y los otros tres equipos. La intención de la Federación Europea de Balonmano (EHF) es seguir en esta línea, asentar la competición en los países donde el balonmano está más arraigado y cuenta con mayor apoyo mediático y social, y primarles con más wild card (invitaciones), como en este edición al Flensburg-Handewitt (GER), Montpellier (FRA), Pick Szeged (HUN), Wisla Plock (POL), Skjern (DEN) y Metalurg (MKD).
Un fenómeno fuera de serie
En lo deportivo, el fichaje de Nikola Karabatic por el PSG francés ha sido lo más relevante del verano. El club parisino, el más fuerte económicamente con 16'5 millones de presupuesto (el Barcelona rondaba los 8 millones la pasada temporada, según fuentes del club blaugrana, y el THW Kiel tiene 9'5), tiraba la casa por la ventana pagando los dos millones de la cláusula de rescisión al Barça, para tratar de llegar esta temporada a la Final Four tras caer en cuartos de final en las dos últimas ediciones, en ambas frente al Veszprem húngaro.
Junto a Nikola llegaba su hermano Luka (ambos forman el muro central de la defensa de la selección francesa), y con este movimiento el PSG se convierte en un aspirante muy convincente. Karabatic es sin duda el jugador más decisivo del mundo, con un palmarés impresionante que incluye dos oros olímpicos, tres Mundiales, tres Europeos, y tres Champions League: la primera con Montpellier en 2002-03, con 19 años cumplidos, en la que fue máximo goleador de la final frente al Portland San Antonio con 16 tantos entre los dos partidos; la segunda con el THW Kiel ante el Flensburg-Handewitt en 2006-07, también máximo anotador en los dos partidos (17); y la tercera en la última edición con el Barcelona, ante Veszprem, y también siendo máximo anotador de su equipo, con 14 tantos entre semifinal y final.
Nunca se esconde, ni en ataque ni en defensa y, aunque no podrá jugar las primeras jornadas de la Champions tras la fractura del pómulo derecho por un golpe en el Trofeo de Campeones francés, antes del inicio de la Liga, su concurso será crucial.
El Barcelona reaccionó invirtiendo el dinero del PSG no solo en suplir la marcha de Karabatic, sino en reforzarse aún más. Lo principal, cubrir el hueco del francés, lo consiguió con el checo Filip Jicha, crack y capitán de uno de sus principales rivales, el THW Kiel. Jicha confesaba que no podía rechazar la oferta blaugrana, aún dejando claras sus preferencias: «Como jugador preferiría acabar mi carrera en Kiel –adonde llegó en 2007–, pero como padre de familia debo aceptar la oferta del Barcelona».
Un fichaje para saldar deudas
El checo explicaba que al llegar a la Bundesliga invirtió mucho dinero en el sector inmobiliario, le pilló de lleno la crisis de 2008, y desde entonces dedica casi la mitad de su salario a saldar deudas. Su contrato en Kiel acababa en 2016 y, aunque él mismo podía prorrogarlo un año más, e incluso el club alemán le hizo una oferta de renovación, nada podía competir con la propuesta del Barça por cuatro años, hasta 2019. Jicha suplicó al Kiel que le dejara ir –en la Bundesliga no hay cláusulas de rescisión, y para fichar a cualquier jugador con contrato hay que llegar a un acuerdo con el club–, y finalmente se lo permitieron, tras cobrar 750.000 euros (la mayor cantidad pagada en la historia de la Liga alemana), que podrían llegar al millón con otras variables incluidas en el acuerdo.
Además, al Barcelona le quedaba dinero para fichar a otros dos jugadores de gran nivel, el zurdo croata Kopljar y el joven pivote polaco Syprzak, ambos por encima de los dos metros (como Jicha), fortaleciendo así la envergadura física del equipo.
El Kiel, que ya había perdido a otros dos diestros de la primera línea (Palmarsson y Lauge) antes de irse Jicha, fichó al noruego Mamelund, que con Duvnjak y Cañellas (y los zurdos Vujin y Weinhold) deberán afrontar una temporada muy dura, tanto en la Bundesliga como en Europa, aunque les ayudará el danés Landin, que ocupará su portería.

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