Lakua no sancionará a Petronor por el quinto escape de la planta de coque
El Departamento de Medio Ambiente y Política Territorial no va a sancionar ni exigir medidas correctoras a Petronor por el último escape, el quinto desde 2013, en la planta de coque. Lakua confía en la promesa de la petrolera de que implantará «mejoras» en la URF.
En la madrugada del 16 de julio, el barrio de San Julián de Muskiz apareció cubierto de partículas de coque provenientes de la Unidad de Reducción de Fuel Oil (URF). Petronor explicó entonces que el escape se había originado por una vaporización «puntual» en la cámara de coque durante la operación programada de perforación y corte.
La emisión, que originó alarma entre el vecindario, era la quinta situación no normal de funcionamiento de la planta desde su puesta en marcha, según la información del Departamento de Medio Ambiente y Política Territorial. Anteriores escapes se produjeron el 29 de diciembre de 2013, 21 de junio de 2014, así como el 15 y 29 de abril de 2015.
En respuesta a una pregunta del parlamentario de EH Bildu Dani Maeztu, la consejera Ana Oregi reconoce que esas emisiones en la actividad ordinaria no se contemplan en la autorización ambiental integrada que tiene Petronor, pese a lo cual, Lakua admite que no ha puesto en marcha medida correctora alguna y tampoco ha incoado un informe sancionador.
La única iniciativa de Medio Ambiente fue requerir el 29 de julio de 2015 a Petronor a que describa la programación estimada de implantación de las mejoras en el sistema de filtro y cerramiento de la cámara de la URF. Esa medida fue anunciada por la petrolera después del último incidente, cuando se comprometió públicamente a seguir mejorando las instalaciones con «todas las técnicas disponibles e inversiones necesarias» después de pedir disculpas.
La titular de Medio Ambiente indica que el polvo de coque «es un producto sólido e insoluble por lo que alcanza concentraciones que no resultan en efectos tóxicos para los seres vivos, e igualmente tampoco produce bioacumulación».
Oregi contesta que el polvo negro que cubrió San Julián de Muskiz, que se produce en la URF «mediante un proceso de coquización mayoritariamente de los fondos de destilación atmosférica del petróleo», no ponía en riesgo la salud de las personas. Sí reconoce que se detectaron en la estaciones de control de la calidad del aire «picos horarios puntuales de tolueno» en Abanto y San Julián.

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